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Organizaciones pro vida lamentan que CEM divida y confunda a laicos

A raíz del pronunciamiento de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) del pasado 25 de febrero, a favor del paro nacional del 9M, “Un Día sin Mujeres”, el 04 de marzo, un grupo de líderes católicos entregó una carta dirigida a Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y presidente de la CEM, pidiendo evitar confundir a la feligresía con relación a la convocatoria de colectivos feministas radicales del 8 y 9 de marzo.

Los firmantes señalaron que, haciendo uso del derecho que como laicos les concede el Canon 212 § 3 del Derecho Canónigo, solicitaron una reunión urgente para explicar y aclarar cualquier duda con relación a estos movimientos anticristianos que promueven dichos colectivos; sin embargo, no se obtuvo respuesta.

El pronunciamiento se entendió como un aval a la erradicación de la violencia contra la mujer, pero con el enfoque manejado por el feminismo radical: incluyendo el “aborto libre, seguro y gratuito”.

Las organizaciones en favor de la vida y la familia consideraron que una cosa es apoyar las reivindicaciones legítimas de la mujer y otra muy diferente apoyar acciones que no son congruentes con el cristianismo como las que ocurrieron el domingo pasado… la violencia y el reclamo de una agenda proaborto a nivel nacional.

Afirmaron que dicha declaración emitida por la CEM confundió a los fieles católicos, sobre todo por el origen anticristiano que tienen estos grupos de mujeres radicales (como “Las Brujas del Mar”) que promueven el aborto, la guerra entre sexos, la Ideología de Género y el odio a los hombres y la Iglesia Católica.

Marcha feminista en Ciudad de México

Precisamente –comentaron–,  el primer punto del pliego petitorio de “Las Brujas del Mar” exige que el aborto sea “legal, seguro y gratuito”, solicitud que ya fue respaldada por la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y la senadora Citlalli Hernández de MORENA.

“Los grupos que convocaron el paro son los mismos grupos violentos y abortistas que se manifestaron el 8 de marzo dañando iglesias, monumentos y negocios, provocando destrozos, lanzando petardos y bombas Molotov y lastimando personas, incluso a mujeres policía”.

Ante la confusión que se generó entre los católicos, muchos activistas próvida (como Jorge Serrano Limón), sacerdotes, el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez e incluso la mayor agencia de noticias católica del mundo —EWTN y Aciprensa— denunciaron en redes sociales y medios masivos de comunicación el riesgo que implicaba apoyar el paro.

Los liderazgos que firmaron dicha carta lamentaron no haber tenido respuesta a su petición de diálogo con las autoridades eclesiásticas, a la vez que sostuvieron que la mala asesoría que recibe la CEM, y su negativa a escuchar otras opiniones, han derivado en un daño a la fe católica.

En otras ocasiones las autoridades eclesiásticas avalaron también la reforma al Artículo 1 constitucional sobre “la no discriminación de preferencias sexuales”.

Recordaron que, ya en otras ocasiones las autoridades eclesiásticas, con una evidente mala asesoría, avalaron: la reforma al Artículo 1º constitucional (2011) sobre “La no discriminación sobre preferencias sexuales”, abriendo la puerta a la Ideología de Género en México; o bien, la reforma al Artículo 40 constitucional (2012) que convierte a México en una “República Laica” y no en un Estado Laico.

Deploraron también que la CEM haya dejado que el catolicismo haya casi desaparecido de México, pues cerca del 90% de la grey NO va a misa, ni siquiera los domingos, a nivel nacional; y que la Ciudad de México (la Casa de la Virgen de Guadalupe) sea un “paraíso anticatólico”, donde “todo” lo contrario a su fe es ley.

Lo anterior, señalan, se suma a la ausencia de una postura más firme de la CEM frente asuntos que dañan su fe, como el que universidades jesuitas de México (como la Ibero y el ITESO, entre otras) o la Universidad de Monterrey, identificadas como de inspiración católica, realicen actividades abiertamente anticristianas.

O bien, conductas como la del obispo de Saltillo, José Raúl Vera López, con las que se hace apología de la homosexualidad y el aborto.

“Nos preocupa la falta de dialogo de la CEM e insistimos que es conveniente que diversifique sus fuentes de información y sus asesores, pues así contarían con una mayor riqueza de puntos de vista en temas de carácter ciudadano que puedan afectar la fe católica; lo cual, mejoraría considerablemente su proceso de toma de decisiones”.