Dardos

Niños, balas y luto en Sonora

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Por Rigo Gutiérrez E.

El fuego cruzado en medio del agitado clima de inseguridad en México ha traspasado todas las barreras y nadie es capaz de frenar el fatal desenlace.

Todas las víctimas mortales cuentan. No solo son estadística o un número en la gráfica, se trata de personas. Y duele más cuando vemos que esas víctimas colaterales son menores de edad.

De acuerdo a un reporte preliminar que dio a conocer el INEGI, durante el año pasado, 85 niños fueron asesinados en Sonora. Una cifra por demás alarmante que muestra el rostro más vil de los asesinos.

Al revisar el detalle disgregado de la estadística encontramos que, el 2019 se registró el homicidio de cinco bebés de entre 0 y 1 año de edad. También mataron a tres niños de entre 1 y 4 años; hubo una víctima de entre 5 y 9 años. En el rango de 10 a 14 años fueron cinco niños muertos. Y entre 15 y 19 años de edad, hubo 71 jóvenes asesinados.

En suma, son 85 menores de edad que quizá fueron alcanzados por frías balas, pero eso no es todo, desde años atrás, ya se veían este fenómeno:

En el historial se pudo detectar que en 2018 también hubo reporte de 52 menores de edad asesinados; el año 2017 se registraron 37 homicidios; y en 2016 hubo 43 víctimas. Mostrando un crecimiento de esta incidencia delictiva en ese rango de edad.

Sin embargo es notorio que el aumento de casos va conforme al alza de homicidios generales, es decir el año 2019 ha sido el más violento de la historia del estado con un total de 1,372 homicidios, lo que representa un incremento de 46% con relación al año 2018… Cualquiera hubiera pensado que como el sonorense Alfonso Durazo está en la oficina de la Secretaría de Seguridad, la cosa se pacificaría… Pero bueno, parece que otros asuntos y aspiraciones lo traen muy ocupado.

Por cierto, estos datos nos hacen recordar la pesadilla que vivió la familia LeBarón por rumbos de Bavispe el año pasado, cuando sicarios acribillaron e incendiaron una camioneta con una familia al interior. Ahí murieron seis niños. Las imágenes fueron desgarradoras. La suburban quedó completamente calcinada. Incontables balazos perforaron la carrocería por todos lados. A los mormones de esa zona de la sierra no le quedó más que hacer maletas y huir entre el luto, la rabia y esa amarga sensación de impunidad que también los sonorenses seguimos masticando. Y entonces la pregunta obligada para las autoridades: ¿Dónde están los responsables de la muerte de esos 85 niños?