Trump, un año después: presión constante y una relación incómoda con México

Por Redacción
CDMX / Washington, enero de 2026.— A un año del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, la relación con México se ha caracterizado por una política de presión constante en temas clave como migración, seguridad y comercio, sin llegar a una ruptura formal.
Desde la Casa Blanca, Trump ha sido consistente en su mensaje: “Estados Unidos no puede seguir cargando con los problemas de otros países” y ha reiterado que su prioridad es proteger la frontera, frenar el tráfico de fentanilo y hacer cumplir los acuerdos comerciales. Bajo la consigna de America First, el mandatario ha dejado claro que la cooperación tiene condiciones.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha señalado que la relación bilateral se sostiene bajo principios de respeto y cooperación, afirmando que “México colaborará, pero siempre defendiendo su soberanía y sus intereses nacionales”.
Aunque el tono ha sido tenso, ambos gobiernos han mantenido canales de diálogo técnico, particularmente en el marco del T-MEC y la coordinación en seguridad fronteriza. El balance del primer año apunta a una relación estable, pero marcada por la presión política desde Washington.
A un año del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, su gobierno ha retomado una política exterior de fuerza, basada en la presión directa, el control migratorio y la seguridad nacional como ejes de negociación, en este esquema, México vuelve a ocupar un lugar central.
México ha optado por una postura institucional y firme, ya que en distintos posicionamientos, la mandataria ha subrayado que “la relación con Estados Unidos debe basarse en el respeto mutuo, la cooperación y la soberanía”, dejando en claro que no habrá subordinación, pero sí diálogo.






