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El engaño del proceso para reasignación de sexo

El cambio de sexo, nunca podrá ser completo ya que: Las operaciones quirúrgicas no son “curativas” sino destructivas. No se puede cambiar el sexo genético. La fecundidad se pierde. No siempre hay mejoría de los problemas psicológicos 

Por Dr. Jorge Ballesteros

El plan de los lobbies LTGB Para destruir a la infancia a través de este proceso, es realmente criminal, ya que las personas que caen en este engaño intentan terminar su vida con el suicidio. Las terapias para “reasignación de sexo” incluyen  tratamientos hormonales de por vida e intervenciones quirúrgicas mutiladoras de órganos sexuales, para semejar lo que no se es, cuando se pretende “cambiar” un hombre normal en una mujer o viceversa.

Estos activistas LTGB, verdaderos abusadores infantiles confunden a los niños para hacerles creer que se pueden identificar con cualquiera de los 112 géneros que han inventado y que son pura fantasía de la perversa ideología de género que asola a occidente. Les dicen que pueden cambiar su género con solo desearlo, ya que lo importante no es el sexo con el que nacieron, sino lo que sientan en ese momento.

Les adoctrinan en estas ideas desde el jardín de niños, vistiendo a los niños con ropas de mujer y a las niñas con ropa de hombre, les hacen jugar con juguetes de otro sexo y comportarse de forma contraria a su sexo, y les empiezan a enseñar el lenguaje inclusivo.

La biblioteca de estos lugares está llena de libros infantiles con promoción de la homosexualidad y el lesbianismo, de la masturbación, del coito anal y oral, del aborto, etc. Todas estas perversiones sexuales que les enseñan a los infantes le llaman “Educación Sexual Integral” (ESI).

La ESI, es implantada en los programas de la Secretaría de Educación por los gobiernos de izquierda como el de MORENA, en la que la Ex Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, masona, comunista y miembro de la Open Society, del Judío Globalista George Soros, han logrado con la ayuda de los Congresos y la SCJN, la despenalización del aborto, la legalización de la mariguana, la desaparición de la objeción de conciencia, y legalización del matrimonio Gay, ahora sin duda, van por la adopción de niños por homosexuales, por el transexualismo (cambio de sexo), pedofilia (sexo con niños), zoofilia (sexo con animales), necrofilia (sexo con cadáveres) y todas las perversiones de la ideología de género.

Una vez que se ha logrado confundir a los niños o hacerles creer que pertenecen a algunos de los numerosos “géneros” que manejan los activistas de la ideología de género, entonces empiezan a tratar al niño o niña concorde al género elegido, le ponen ropa de acuerdo a este género, le cambian de nombre, si su nombre es Pedro,  pero eligió ser niña le dicen Petronila, le llaman por nuevos pronombres para dirigirse a él o ella y tratan al niño como si fuera niña.

En idiomas como el inglés o el sueco se han creado cantidad de pronombres para reemplazar los fundamentos de la biología y tratar al niño como su fuera del género elegido.

En segundo lugar, se insiste en comenzar cuanto antes el tratamiento hormonal que bloquee las hormonas naturales del varón o la niña para frenar el proceso natural de crecimiento y desarrollo, bloquean la pubertad para que no desarrolle las características secundarias de su sexo biológico.

En las niñas el tejido mamario se debilita e incluso desaparece por completo y en un niño disminuye el volumen de los testículos, se frena la masculinización y feminización del niño y de la niña y se altera el desarrollo normal de sus cuerpos, se elimina la capacidad reproductiva natural del individuo y la capacidad de producir importante hormonas sexuales vitales para su desarrollo y función normal de su cuerpo.

Ya se hacen mastectomías dobles a niñas sanas de 13 años (una mastectomía es la extirpación completa de toda la mama). La destrucción de órganos sanos es una mutilación.

Durante el Gobierno de Obama, médicos estadounidenses empezaron a realizar mastectomías dobles en niñas sanas. En el marco de una investigación pagada con dinero público con la finalidad de apoyar el transexualismo y la ideología de género, 33 menores de edad fueron sometidas a la operación, entre ellas dos de 13 años y cinco de 14 años. Jane Robbins explica en The Federalist la gravedad de estas prácticas que, por motivos ideológicos, mutilan de forma irreversible a niños sin discernimiento:

Todo este daño que causan los ideólogos de género aun a sabiendas de que el 95% de niños diagnosticados con disforia de género (confusión acerca de su sexo biológico), logran superar el trastorno, simplemente con psicoterapia y con los cambios hormonales normales que se dan en su desarrollo.

Ahora bien, sobre la disforia de género (trastorno psicológico que te hace pensar que eres otro sexo del que tienes) en niños y adolescentes, es importante saber que “la ciencia ha mostrado que los temas de identidad de género en los niños usualmente no persisten en la adolescencia o en la adultez, y hay muy poca evidencia científica del valor terapéutico de los tratamientos de retraso de la pubertad”.

Les hacen creer que el ser humano nace sin un sexo definido y éste le es atribuido en virtud de sus órganos sexuales, pero que cada individuo tiene derecho y libertad a cambiarlo tantas veces como lo desee, puesto que el género no es fijo y por ello un hombre puede elegir ser masculino o femenino, y una mujer puede elegir ser femenina o masculina, a capricho.

Sin embargo, el cambio de sexo, nunca podrá ser completo ya que: Las operaciones quirúrgicas no son “curativas” sino destructivas. No se puede cambiar el sexo genético. La fecundidad se pierde totalmente. No siempre hay mejoría de los problemas psicológicos.

No hay rectificación de sexo con la cirugía, no se trata de ningún tipo de “rectificación de sexo” sino simplemente de una castración, esterilización, mutilación o privación de una verdadera función sexual que de suyo es perfectamente sana, el problema es de orden psicológico.

La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es, constituye, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso. Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña, o una niña biológicamente sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.

La transexualidad es un problema psicológico, ¿No será mejor afrontar el tema de la transexualidad no desde una perspectiva quirúrgica sino de una perspectiva psicológica?

Estamos ante un problema que es más competencia de los psicólogos y de los psiquiatras que de los cirujanos.

Anteriormente, cuando un niño normal de repente se pasaba a la identidad sexual opuesta siguiendo una moda, cualquier observador objetivo se preguntaba cuál había sido el detonante que había causado esta alteración. Uno de estos observadores objetivos es la doctora Lisa Littman, de la Brown University, que acaba de publicar un estudio sobre la disforia de género.

Littman ha examinado 256 respuestas a encuestas remitidas por padres de adolescentes recién diagnosticados de disforia de género, y ha revelado información inquietante sobre el ambiente que influye sobre estos adolescentes.

El importante artículo de Lisa Littman sobre la aparición repentina de disforia de género en adolescentes que, influidos por su entorno social o por el adoctrinamiento continuo de los medios, manifiestan así su rebeldía, ha descolocado al lobby LGBT. El estudio, que la doctora Littman se ha mostrado dispuesta a ampliar, muestra que la misma campaña transgénero está induciendo la disforia artificialmente en sujetos que no la padecían.

En un caso, una niña que había sido objeto de burla por el tamaño de su pecho declaró que odiaba su cuerpo y, de repente, empezó a identificarse como un niño. En otro, cuatro niñas que estaban siendo entrenadas por un entrenador muy popular “salieron del armario” cuando el entrenador transgénero lo hizo.

El sexo es parte integrante del propio ser, resulta reductivo e insuficiente llevarlas al hospital, darles hormonas y empezar el largo proceso del “cambio del sexo”, además de que las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo.

En cambio, resulta mucho más rico y profundo, descubrir las raíces del conflicto con el propio cuerpo para encontrar un camino de aceptación de aquello que no es el enemigo, sino parte integrante del propio ser: el sexo inscrito profundamente en el propio cuerpo.

Respecto de la dignidad de la persona, no se puede violar la integridad física de una persona para el tratamiento de un mal de origen psíquico o espiritual. En estas circunstancias no se presentan órganos enfermos o funcionando mal, así que su manipulación médico-quirúrgica es una alteración arbitraria de la integridad física de la persona.

Los principios éticos de la cirugía transexual dicen que no es lícito sacrificar al todo, mutilándola, modificándola o extirpándola, una parte que no se relaciona patológicamente con el todo.

La doctora Michelle Cretella, pediatra con 20 años de experiencia en esta especialidad y presidenta del Colegio Americanos de Pediatras (www.acpeds.org), declaró hace unos meses, con motivo de un reportaje en National Geographic (Revista de clara orientación izquierdista y LTGB) que hacía propaganda de ideología de género con un caso de niño transexual, que transgenerar a los niños (hormonarles y operarles los genitales y otros rasgos) los daña.

Refiriéndose a su experiencia médica en el campo, la doctora Cretella alertaba de que los bloqueadores de la pubertad y la toma de hormonas provocan “la esterilidad permanente”. Además, recordaba transgenerar implica que a “niñas que están en ‘transición’ a chicos y están tomando testosterona pueden hacerles una doble mastectomía a los 16

Obviamente, el fin principal de la Open Society de Soros, la Fundación  Rockefeller, la Fundación Bill Gates, la Fundación Ford, la ONU y demás entes internacionales globalistas, es el de la reducción de la población, al esterilizar y feminizar a estos niños y masculinizar a las niñas.

Para lograr sus fines, no les importa que el uso prolongado en el tiempo de tal cantidad de hormonas ponga en riesgo a estos niños de poder sufrir un problema cardiovascular, una enfermedad cardíaca, diabetes, cánceres, hacer miserable su vida y orillarlos al suicidio.

Esto que promueven los las Élites financieras es sencillamente criminal, un abuso infantil institucionalizado.