El petróleo venezolano confiscado entra como moneda de cambio en negociaciones clave para EE.UU

Rubio defendió ante legisladores la efectividad de la llamada “cuarentena” impuesta al petróleo venezolano sancionado
Por Redacción
Washington, 07 de enero, 2026. — Tras una sesión informativa a puerta cerrada con senadores estadounidenses sobre la situación en Venezuela, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth sostuvieron conversaciones en las que reiteraron que el control y la confiscación del petróleo venezolano sancionado forma parte central de la estrategia de presión y negociación de Estados Unidos.
De acuerdo con el planteamiento expuesto por ambos funcionarios, el petróleo confiscado podría integrarse como un elemento clave en cualquier acuerdo futuro, bajo la premisa de que la única vía para que Venezuela genere ingresos y evite un colapso económico mayor es mediante cooperación directa con Estados Unidos.
Rubio defendió ante legisladores la efectividad de la llamada “cuarentena” impuesta al petróleo venezolano sancionado, señalando que esta medida es una parte esencial de la estrategia para lograr una transición política y económica en Venezuela.
Mencionó que recientemente se registraron incautaciones de dos buques petroleros sancionados, lo que demuestra la aplicación continua de esa política.
En ese contexto, el funcionario detalló que Estados Unidos está a punto de formalizar un acuerdo para tomar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo que están “estancados” en Venezuela debido a las sanciones y el bloqueo, y que dicha cantidad sería vendida en el mercado a precios de mercado, no con los descuentos que históricamente obtenía Venezuela.
En tanto, Hegseth ha respaldado la continuidad de las operaciones de interdicción marítima, asegurando que el bloqueo a los buques sancionados se aplica a nivel global.
El planteamiento surge en un contexto de incautaciones recientes de petroleros vinculados a Venezuela, ejecutadas por la Guardia Costera y fuerzas militares estadounidenses, lo que refuerza la capacidad de Washington para controlar flujos energéticos clave y utilizarlos como instrumento de presión diplomática.
Hasta ahora, el gobierno estadounidense ha dejado claro que cualquier flexibilización o esquema de cooperación estará condicionado a acuerdos políticos y de seguridad, manteniendo el petróleo como uno de los principales ejes de negociación.








