
En 2025 sancionaron a 400 tiraderos clandestinos: Basureros clandestinos se desbordan en Hermosillo
Por Rigo Gutiérrez E.
Los basureros clandestinos han inundado la capital sonorense. Casi a diario, las autoridades municipales reciben reportes de lotes baldíos o predios, utilizados como depósito de residuos. Ambientalistas consideran que hay un alto riesgo de que estos sitios terminen como focos de infección.
Multaron a 400 «cochinones»
De acuerdo a informes oficiales obtenidos por “Primera Plana” a través de transparencia, en los últimos cuatro años las denuncias se han incrementado exponencialmente.
La Patrulla Verde —dependencia encargada de aplicar sanciones a los “chochinones”—, tan sólo el año pasado multó a 400 personas. Un salto drástico, considerando que en 2024 fueron apenas 32; en 2023, llegaron a las 240; y 2022, fueron 162 multas.
Las multas por tirar basura en lugares prohibidos pueden ir desde los 113 pesos hasta los 16 mil pesos.
Los reportes oficiales de Tesorería Municipal, detallan que para el año 2022, derivado de la aplicación de multas, recaudaron 20,206 pesos; el año 2023, el ingreso fue de 19,062 pesos; en 2024 bajó a 5,537 pesos; y el año pasado, ante el incremento de sancionados, cerró con 131,240 pesos.
La mala cultura que nos daña
Los depósitos clandestinos de basura, representan graves consecuencias sanitarias, aunque para muchos solo se trate de una tímida bolsa que no alcanzó a llevarse el recolector.
Para la maestra Pamela Ibarra, presidenta de la organización «Cultura Verde», en Hermosillo existe una falta de cultura ambiental en la población. Bajo la premisa de «el que venga atrás que lo recoja», los ciudadanos optan por deshacerse de sus residuos en lotes baldíos, tanto en las periferias como en las zonas céntricas.
Y aunque reconoce que el servicio de recolección pasa dos veces por semana y existen jornadas de «descacharre», persiste la falta de conciencia.
Una cadena de infecciones
Según Pamela, la gente no dimensiona que trasladar la basura de su casa a un lote a 500 metros de distancia no elimina el problema, sino que genera una cadena de afectaciones que regresa a ellos mismos. Toda una cadena de peligros.
De entrada, proliferación de fauna nociva: Presencia de ratas y mosquitos transmisores de enfermedades.
Contaminación del aire por quemas: La basura acumulada suele ser incinerada. En este punto, la quema de llantas es especialmente peligrosa debido a los metales pesados que liberan, identificables por un humo negro y denso.
Enfermedades Respiratorias: Existe una correlación directa entre estos depósitos y el aumento de casos de asma y alergias en niños.
Propuestas desde la Sociedad Civil
Ante la insuficiencia de las medidas punitivas (multas) para frenar el problema, «Cultura Verde» propone un cambio de táctica basado en la vinculación social y el beneficio mutuo.
Tal es el caso de una estrategia de Incentivos Positivos. En lugar de solo castigar, la propuesta se centra en motivar al ciudadano a través de intercambios que resulten atractivos.
Centros de Acopio Estratégicos: Establecer puntos de recepción de residuos en las periferias donde la gente pueda entregar su basura separada.
Canje por Alimentos: Vincularse con la iniciativa privada para intercambiar residuos por despensas o productos básicos (por ejemplo, un kilo de frijol).
Descuentos en Servicios Públicos: Implementar un sistema donde la entrega de residuos genere incentivos o descuentos en el pago del recibo del agua.
Educación Ambiental es la clave
Finalmente, la experiencia de siete años de «Cultura Verde» demuestra que la limpieza de parques por sí sola no es efectiva, ya que los espacios suelen ensuciarse nuevamente en poco tiempo. La organización ha encontrado éxito en dos vertientes:
La educación directa, es decir, explicar el impacto ambiental de cada residuo (por ejemplo, el trayecto de un plástico) para generar una verdadera dimensión del daño.
Y la vinculación con Causas Sociales, tratar de conectar la separación de residuos con el apoyo a niños. En el caso de su organización, esta empatía ha permitido que en 2025 se recolectaran 70 toneladas de volumen de residuos, evitando que terminaran en basureros clandestinos o en el relleno sanitario.
En suma, para la maestra Ibarra, el problema de la basura en Hermosillo ha trascendido lo estético para convertirse en una crisis de salud pública. Y mientras las multas de la Patrulla Verde han aumentado, la solución de fondo reside en toda una transformación de la cultura.






