
¿Café caliente bajo el sol? La ciencia rompe el mito en plena ola de calor
Por Ileana Bernal de la R.
En medio de temperaturas que superan los 40 grados en Sonora, la lógica parece simple: buscar algo frío para aliviar el calor, como agua helada o bebidas refrigeradas con bastante hielo.
Pero la ciencia, como suele hacerlo, contradice la intuición y la lógica.
Diversos estudios en fisiología humana han demostrado que, bajo ciertas condiciones, beber café o líquidos calientes (como lo famosos caldos o sopas de la abuela) puede ayudar al cuerpo a enfriarse más eficientemente que una bebida fría. No es magia: es termorregulación.
Cuando una persona ingiere una bebida caliente, el cuerpo responde activando mecanismos internos de enfriamiento. El ligero aumento de temperatura estimula receptores en la lengua y la garganta que envían señales al cerebro para incrementar la sudoración.
“El enfriamiento ocurre cuando el sudor se evapora de la piel”, ha explicado el fisiólogo Michael Sawka, experto en regulación térmica. “Si ese sudor adicional logra evaporarse completamente, el cuerpo puede perder más calor del que ganó al ingerir la bebida caliente”.
Es decir: el cuerpo se enfría a sí mismo.
Este fenómeno es especialmente efectivo en climas secos, como el de Sonora, donde la baja humedad permite que el sudor se evapore rápidamente. En esos escenarios, el resultado puede ser una sensación térmica más fresca tras consumir una bebida caliente, sin embargo no es una regla universal.
En ambientes húmedos, donde el sudor no se evapora con facilidad, el efecto se revierte: el calor se queda atrapado en el cuerpo y la incomodidad aumenta. En esos casos, una bebida fría sigue siendo la mejor opción.
Además, el café introduce un factor adicional: la cafeína; ya que esta sustancia estimula el sistema nervioso y puede intensificar la sudoración, pero también aumentar la pérdida de líquidos.
“El efecto del café en el enfriamiento corporal es relativamente pequeño comparado con estrategias básicas como la hidratación o permanecer en ambientes frescos”, advierte Sawka. “En condiciones extremas, incluso puede contribuir a la deshidratación si no se compensa con agua”.
Así, el mito del café caliente como aliado contra el calor no es del todo falso… pero tampoco es una solución universal.
Funciona —sí—, pero bajo condiciones específicas: clima seco, buena hidratación y un cuerpo capaz de responder adecuadamente.
Autoridades de la Secretaría de Salud de Sonora advierten que, más allá de teorías, el principal riesgo en estas condiciones es otro: la deshidratación.
“La población debe mantenerse bien hidratada de forma constante, incluso sin sentir sed”, ha reiterado la dependencia estatal, mediante comunicados de alerta y prevención, al subrayar que este ya es un signo inicial de deshidratación.
De acuerdo con autoridades sanitarias estatales, la exposición prolongada puede provocar desde deshidratación hasta golpes de calor, con síntomas como mareo, confusión, piel seca y temperatura corporal elevada, condiciones que pueden volverse graves si no se atienden a tiempo.
Además, recomiendan consumir entre dos y tres litros de agua al día y evitar la exposición al sol en las horas más críticas.
Porque al final, más allá de teorías y estudios, el calor no se combate con ocurrencias… sino con equilibrio.
No olvidemos cuidar de los más vulnerables como los niños, adultos mayores, y mascotas.








