(Fotos: Tomadas de la red/ EFE)
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Una dosis de esperanza

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Editorial/Semanario

Como cada cuatro años con la realización del Mundial de Futbol en México, al igual que en otros países, se generan remolinos de diferentes emociones. Que van desde la alegría, el optimismo por la victoria, hasta la frustración, el enojo y la decepción por la derrota. En nuestro caso, esta segunda ola de sentimientos es la que más conocemos, porque lamentablemente nuestra selección no ha podido, o no han querido darnos la satisfacción de una copa mundialista. Vamos, ni tan siquiera el vivir una final.

Sin embargo, y aunque sabemos y conocemos nuestras limitaciones, no deja que los mexicanos de la desconfianza por el triunfo, se pasen en un solo día a la esperanza del milagro de que lleguen los goles y con ellos las victorias. Este es uno de los más viejos anhelos de los mexicanos. Ver vencer a nuestra selección. Sin embargo, en los momentos previos a la etapa mundialista, hay desconfianza. De acuerdo con los sitios especializados, “Los aficionados mexicanos se encuentran en un dilema, pues aunque tienen toda la actitud de apoyar a la selección nacional, sus más recientes encuentros han dejado un sabor de boca agridulce, ya que consideran que no ven un equipo sólido, fuerte, que juegue en conjunto y que dé resultados”.

De acuerdo con la última encuesta nacional del periódico El Financiero muestra que antes de que inicie el mundial el interés de los mexicanos es bajo, pero conforme se acercan los juegos aumenta hasta que comienzan los resultados adversos. Así, en mayo pasó de un 29% de aceptar que tenían interés a un 43%. Dejando todo en un bajo promedio mensual de 37%. Ahora hay otra pregunta, que tanta confianza hay en la Selección Nacional, y la respuesta de los encuestados es que el 35% dice que tiene mucha o alguna confianza, pero el 65% dijo tener poca o ninguna confianza. 

Esto no significa que los mexicanos no tengamos interés en el Mundial de Futbol y menos si somos anfitriones junto con Canadá y Estados Unidos. Al final del día se genera una ola de futbolmanía que hace que todos estemos con los ojos puestos en las pantallas de televisión, porque a querer o no la mayoría espera un milagro de que la Selección, como emblema nacional, de la sorpresa y logren los anhelados triunfos que no conocemos. Sin embargo, a la dosis de esperanza viene luego un baño frío de la realidad. Según el portal Viveusa, “De acuerdo con el modelo matemático desarrollado por el economista alemán Joachim Klement, México avanzaría más allá de la fase de grupos, pero no lograría llegar a los cuartos de final. El pronóstico señala que el Tri clasificaría como uno de los mejores terceros lugares de su grupo y pasaría a la siguiente ronda, donde sería eliminado”.

Lamentablemente este modelo matemático ha pronosticado resultados que al final han sido acertados. Por lo mismo, hay poca esperanza de que México siga avanzando. Y ante esto surge la pregunta obligada, ¿Qué les pasa a los mexicanos, porque no sabemos ganar? Curiosamente las selecciones juveniles han levantado el trofeo de los mundiales, pero luego llegan a la selección mayor y ahí resultan un fracaso. Esa es la realidad. No hemos podido superar la barrera de los octavos de final como se logró en 1986. A diferencia de otros equipos que han sido campeones en su tierra, nosotros hemos dejado pasar esa oportunidad. Pareciera que no estamos hechos para la victoria. 

Tal vez por eso los mexicanos volteamos a ver otras selecciones, como pasó en el México 70, cuando nos volcamos a favor de Brasil. Según la encuesta de El Financiero, “Al preguntar cuál selección levantará el trofeo, los encuestados señalaron principalmente a Brasil. Entre las personas interesadas en la competencia, 25 por ciento ve a la selección sudamericana como campeona. Detrás aparecen España, con 15 por ciento de las menciones; Argentina, con 14 por ciento, y Francia, con 12 por ciento”.

Ahora, la pregunta es si podremos superar la predicción o maldición como quieran llamarlo de superar los octavos de final, la respuesta es “La ventaja de jugar como anfitrión, el apoyo de la afición y la experiencia de varios jugadores generan expectativas de que el Tri pueda superar lo proyectado por los algoritmos”. Y de nuevo brota esa ilusión a la mexicana de que ahora si se puede.

Porque en este momento es cuando más necesitamos de esa ración de esperanza. Porque México vive una crisis de inseguridad y violencia. Nuestra economía no crece y el gobierno se mantiene a base de populismos ofreciendo pan y circo, como se puede ver en la capital del país con el Mundial de Futbol. Si volvemos a perder, que es lo más probable, el gobierno de la 4T no podrá aprovechar el entusiasmo que vivirían los mexicanos en caso de victoria.

México, y lo sabemos, tiene puesto su ánimo en la Selección de Futbol. Pero también arrastramos el pesimismo de la derrota. Así es nuestra genética que solo puede hacerla cambiar una victoria. Hasta entonces, hay que desear suerte al Tri.