Diecisiete años después, México y Hermosillo, en particular, continúa enfrentando problemas estructurales relacionados con la supervisión gubernamental, la corrupción y la rendición de cuentas.
PrincipalesSEMANARIO

El tiempo robado

121views

Por Lourdes Encinas Moreno

Llevamos diecisiete años exigiendo lo mismo porque diecisiete años llevamos sin recibirlo. 

Este 5 de junio se cumplen diecisiete años del incendio de la Guardería ABC, que provocó la muerte de 49 niñas y niños y lesiones a más de cien personas, como consecuencia de una cadena de corrupción en la que participaron particulares, servidores públicos y funcionarios de los tres órdenes de gobierno.

Si aquellos 49 niños y niñas hubieran sobrevivido, hoy tendrían alrededor de veinte años. Estarían cursando una carrera universitaria, iniciando su vida laboral, enamorándose, discutiendo con sus padres, haciendo planes, equivocándose… imaginando el futuro.

Ese futuro desapareció con ellos y alteró el de los sobrevivientes.

Durante diecisiete años hemos hablado de las causas del incendio, de las responsabilidades, de las investigaciones y de la impunidad. Todo eso es necesario porque la justicia incompleta sigue siendo una deuda del Estado mexicano. 

Junto a esa deuda existe otra pérdida imposible de reparar, ausente en los expedientes judiciales y en los reportes periodísticos: el tiempo robado.

A las niñas y los niños de ABC les arrebataron todos los días que habrían venido después: cumpleaños, amistades, viajes, planes que no se concretaron y decisiones que nunca pudieron tomar. Les quitaron la posibilidad de convertirse en quienes podían llegar a ser.

A sus familias también les robaron tiempo. Diecisiete años después, las madres y los padres siguen dedicando sus días a exigir verdad, justicia y atención para los sobrevivientes. Han invertido una parte significativa de sus vidas en una batalla que la corrupción les impuso.

El calendario avanzó, pero para muchas familias el tiempo quedó fracturado desde la tarde del incendio.

Las sociedades también padecen robos de tiempo. Cada tragedia evitable representa años perdidos de aprendizaje colectivo.

Diecisiete años después, México y Hermosillo, en particular, continúa enfrentando problemas estructurales relacionados con la supervisión gubernamental, la corrupción y la rendición de cuentas. El caso de Waldos lo vino recordar de una manera muy dolorosa.

La memoria existe para enfrentar ese despojo. Recordar no devuelve la vida, ni repara el daño, pero ayuda a preservar los nombres, las historias y los proyectos que quedaron interrumpidos. Cada aniversario importa porque obliga a medir el paso del tiempo de otra manera.

Nos recuerda que los niños y las niñas que murieron tendrían hoy una edad distinta, que sus hermanos crecieron, sus padres envejecieron y una ciudad entera aprendió a convivir con una herida que no cierra del todo.

Diecisiete años después, la vida siguió para todos… para ellos, el tiempo les fue arrebatado el 5 de junio de 2009.

*Opinión 51:

https://www.opinion51.com/lourdes-encinas-2606-el-tiempo/