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Bienestar desde el territorio: cuando el diálogo se vuelve acción

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En tiempos donde la política social suele quedarse en el discurso, resulta justo reconocer cuando la práctica supera a la retórica 

 

Por Guillermo Moreno Ríos 

La reciente interacción con el Secretario de Bienestar del Estado de Sonora, Fernando Rojo de la Vega Molina, dejó una impresión positiva entre quienes integramos INCIDE, no por frases elocuentes, sino por algo cada vez más escaso en el servicio público: humildad, empatía genuina y conocimiento profundo de la realidad que se atiende.

Durante el conversatorio “Construyendo Bienestar desde el Territorio”, realizado en Hermosillo, quedó claro que el bienestar no puede seguir entendiéndose como una suma de apoyos aislados, sino como un proceso integral que exige planeación urbana, vivienda digna, empleo formal, mejora regulatoria, capital humano, ética pública y corresponsabilidad social.

Lejos de una actitud distante o protocolaria, sorprendió encontrar a un joven funcionario que escucha, entiende y responde con claridad; que conoce los programas que encabeza, pero también el territorio, las personas y las problemáticas concretas que dan sentido a la política social, que entiende su función como parte de un engranaje gubernamental, siempre en apoyo al trabajo y liderazgo del gobernador Alfonso Durazo y a la visión de país de la presidenta Claudia Shembaum, pero dejando claro que siempre de cara al bienestar social, entendido desde esa óptica, enseñar a pescar mientras se da el pescado, ya que ambas cosas se requieren.

Su forma de dialogar transmitió compromiso real, sin improvisación, con una alta convicción y una clara institucionalidad.

Desde el Consejo, los diversos liderazgos plantearon preocupaciones centrales:

  • La desigualdad del ingreso y la urgencia de fortalecer el empleo formal;
  • La necesidad de vivienda con certeza jurídica y servicios;
  • La excesiva tramitología y doble tributación como freno a la inversión;
    La falta de seguimiento productivo en becas y programas sociales;
  • La obsolescencia hidráulica de las ciudades;
  • La importancia del capital humano, la ética institucional y las habilidades blandas;
  • Así como la urgencia de modelos comunitarios que eviten el deterioro social de los desarrollos habitacionales.
  • El desarrollo urbano con enfoque más hacia los derechos humanos.

En su bloque de respuestas, el Secretario abordó cada tema con franqueza, reconociendo la ineficiencia estructural e histórica del gobierno, como una parte cultural del mexicano, no como disculpa sino con la alta necesidad de transformarlo como facilitador del desarrollo. Habló de fortalecer la mejora regulatoria, impulsar programas de capacitación con ética estricta, avanzar en esquemas de vivienda más flexibles —incluyendo analizar propuestas como renta con opción a compra para estudiantes—, promover la regularización patrimonial y elevar la eficiencia pública como condición indispensable del bienestar, como parte un derecho humano transversal y que como en INCIDE, se hace necesario un enfoque multifactorial.

Más allá del cargo, destacó una sensibilidad humana que entusiasmó al Consejo: la capacidad de reconocer límites, sumar voluntades y entender que el bienestar no se decreta, se construye. Esa actitud —sencilla, directa y respetuosa— es algo que, honestamente, hacía mucho tiempo no veíamos, recordando que en nuestros 26 años de existencia, nos hemos reunido con al menos 400 funcionarios de los tres niveles de gobierno, legisladores o candidatos de todas las fuerzas políticas, líderes sociales, académicos o empresariales. 

Sin estridencias ni protagonismos, la participación del Secretario dejó claro que cuando hay empatía auténtica y claridad de propósito, la política social puede volver a generar confianza, diálogo y esperanza. Y eso, en el contexto actual, no es un detalle menor.

El encuentro cerró con el compromiso de dar seguimiento real, a través de mesas de trabajo, a las propuestas presentadas y con un reconocimiento institucional como símbolo de colaboración entre gobierno, sector productivo y academia, solicitando al ponente sea interlocutor del este Consejo ante las demás instancias gubernamentales a las que ya les hemos planteado diversas propuestas o solicitudes.