LIc. Guadalupe Taddei Zavala.
DestacadaPrincipalesSEMANARIO

El INE de Morena la reforma de Morena, ¿la democracia de Morena?

73views

Por Mónica Calles Miramontes

Este año, 2026, sin duda será muy convulso de principio a fin en el aspecto político-electoral. Todavía no se apagaban los fuegos artificiales cuando la Navidad le trajo al dictador Nicolás Maduro un regalo norteamericano.

No obstante, mientras en la región van cayendo uno a uno los gobiernos autoritarios populistas, en México el grupo en el poder se aferra a consolidar su plan autoritario. Siguen sin entender que llegaron tarde al tablero de las dictaduras populistas que tanto daño han causado al continente.

El siguiente paso en la agenda autoritaria de Morena será la captura total del INE, que quedará consolidada con la salida de tres de las todavía once consejerías que encabezan la institución.

El 4 de abril terminarán sus nombramientos Dania Ravel, Claudia Zavala y Jaime Rivera; tres de las voces que, durante los últimos años, incomodaron bastante al régimen por no alinearse con sus intereses partidistas.

Lo que sigue, de acuerdo con la Constitución, es el inicio de un procedimiento para renovar estas tres consejerías de las once que todavía actualmente integran el Consejo General del INE; designación que corresponde a una mayoría calificada de la Cámara de Diputados.

No obstante, Ricardo Monreal, presidente de la Cámara de Diputados, ya ha anunciado que la Cámara no tiene pensado emitir una convocatoria en las próximas semanas, como debería pasar si se cumpliera la Constitución.

El plan de Morena es reducir el número de integrantes a nueve o siete. Está claro: con menos voces, más facilidad de control; más en este momento en que, al salir tres consejerías, prácticamente todo el Consejo General del INE quedará conformado por perfiles morenistas que han dado sobradas muestras de su lealtad al régimen.

Lo más lamentable es que, aun si el oficialismo tuviera la voluntad de cumplir con

el nombramiento que ordena la Constitución, el panorama tampoco daría una luz hacia la recuperación de la independencia del INE; porque precisamente ese INE les entregó ilegítimamente una mayoría calificada en la Cámara de Diputados, y con ello hoy pueden poner tres perfiles sometidos, justamente como los que ya controlan el Consejo General, o como los que hoy deshonran la toga en la Corte y el Tribunal Electoral.

Esa mayoría calificada, obsequio de un INE —que dejó de ser un árbitro para ser jugador— hoy es el arma con la que están desmantelando cada pieza del camino democrático que se construyó en los últimos treinta años.

Esta vez ya no les hace falta el circo del juego con las cartas marcadas al que le llaman tómbola para nombrar sin consensos. Ahora solo basta la voluntad del oficialismo para imponer más perfiles sumisos o demoler la institución desde sus cimientos.

Al final, “el negocio” es redondo: si no nombran, destruyen los cimientos constitucionales de la autonomía e independencia del INE; y si lo hacen, pondrán perfiles alineados a Palacio Nacional.

Parece irreal. Mientras el resto de Latinoamérica intenta despertar de la pesadilla populista, en México el autoritarismo sigue caminando, tomando nuestra historia democrática para demoler cada pieza de lo que ellos un día ayudaron a construir. 

La democracia mexicana no solo está en agonía, la están matando quienes juraron protegerla. En abril, con la salida del INE de las pocas voces que intentaron resistirse al embate del oficialismo y la próxima reforma electoral, la destrucción democrática e institucional quedará sellada.

Así, el oficialismo podrá seguir pregonando que tiene todo el poder; pues si la sociedad mexicana no deja de ser solo espectadora, estamos a unos meses de ver completamente consumado el sueño autoritario de Morena: será el jugador, será el árbitro y también pondrá las reglas. Usted diga si seguimos esperando al 2027 para despertar.