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Las cabañuelas: el antiguo ritual que “lee” el clima del año

(Imagen creada por la IA)

Por Redacción 

Cada inicio de año, una tradición ancestral vuelve a despertar curiosidad y conversación: las cabañuelas, una práctica popular que busca predecir el clima de todo el año observando el tiempo durante los primeros días de enero.

Aunque hoy no cuentan con respaldo científico, las cabañuelas siguen vivas en comunidades rurales y urbanas de México, España, la India y varios países de América Latina, transmitidas de generación en generación como parte del conocimiento popular.

En México, el origen de las cabañuelas se remonta a las culturas prehispánicas, ya que fueron los aztecas quienes adoptaron esta técnica de los mayas, grandes observadores de la naturaleza, los astros y los ciclos climáticos. Para ellos, entender el comportamiento del clima era clave para la agricultura, la organización social y la supervivencia.

La base del método es sencilla, pero meticulosa:
Los primeros 12 días de enero representan los 12 meses del año, en orden ascendente.

  • 1 de enero → enero

  • 2 de enero → febrero

  • 5 de enero → mayo, y así sucesivamente.

Si un día es lluvioso, se espera un mes con lluvias; si predomina el sol, se anticipa calor o sequía.

El ritual completo

La tradición va más allá de los primeros días:

  • Del 13 al 24 de enero, la lectura se hace de forma descendente (de diciembre a enero).

  • Del 25 al 30, cada día se divide en dos, asignando medio día a cada mes.

  • El 31 de enero, las 24 horas se dividen en bloques de dos horas, y cada bloque representa un mes del año.

Además del clima, en algunas regiones se cree que las cabañuelas también anticipan la suerte, la abundancia o las dificultades de cada mes

Aunque no siempre se cumplen al pie de la letra, quienes creen en ellas aseguran que “se acercan bastante”. Más allá de su precisión, las cabañuelas representan algo más profundo: la conexión del ser humano con la naturaleza, la observación paciente y la memoria colectiva.

En tiempos de tecnología y pronósticos satelitales, esta tradición ancestral sigue recordando que, para muchos, el año también se lee mirando al cielo.