
‘Mini casinos’ al alcance de los niños en Sonora
En los abarrotes, changarros, o por fuera de viviendas comunes, han comenzado a proliferar las ‘maquinitas tragamonedas’, a veces instaladas por grupos criminales; especialistas advierten que son una puerta a la ludopatía infantil
Por Antonio López Moreno
La semana pasada autoridades de los tres niveles de Hermosillo convocaron a un evento de incineración de narcóticos y materiales decomisados a la delincuencia.
El evento tuvo lugar en una zona despoblada de la carretera Hermosillo-Bahía de Kino, donde se destruyeron casi dos toneladas de droga, pero también más de 20 máquinas tragamonedas.
Decomisos frecuentes
En los últimos años, poco a poco se han incrementado los aseguramientos de dichas máquinas, que de acuerdo con autoridades, son colocadas por el crimen en abarrotes, muchas veces sin el aval de los propietarios.
De acuerdo a informes oficiales en poder de “Primera Plana”, entre los años 2021 y 2025, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora aseguró un total de 851 máquinas de juegos de azar, comúnmente conocidas como “máquinas tragamonedas”.
El informe obtenido vía Transparencia detalla que los aseguramientos se realizaron en distintos municipios de la entidad, siendo San Luis Río Colorado el que concentra el mayor número de decomisos, con 296 máquinas aseguradas en el periodo referido.
Le siguen Nogales con 166; Hermosillo con 119; Cajeme con 103; y Caborca con 52 unidades aseguradas.
En otros municipios, los decomisos fueron menores: Guaymas registró 49 máquinas aseguradas; Huatabampo, 39; Empalme, 11; Magdalena, 7; y Cumpas, 6.
Los datos corresponden a acciones efectuadas por la Fiscalía estatal en el combate a la operación de estos dispositivos, cuya instalación y funcionamiento fuera de los marcos legales puede constituir un delito.
Ludopatía al alcance de los niños
De acuerdo con el especialista en psicopedagogía y terapeuta Jorge Avilés, la ludopatía en los procesos cognitivos puede ser especialmente peligrosa cuando está al alcance de los niños, ya que este tipo de estimulación afecta directamente la corteza prefrontal del infante, una zona del cerebro que aún no se encuentra completamente desarrollada.
Además, explica que la corteza prefrontal es la encargada de funciones como el control de impulsos, la toma de decisiones, la regulación emocional y la tolerancia a la frustración.
De tal forma que cuando un menor se expone de manera constante a juegos de azar, esta área puede reaccionar ante estímulos negativos —por ejemplo, perder una partida— sin la capacidad suficiente para procesarlos adecuadamente.
Como consecuencia, señala que el niño puede desarrollar baja tolerancia a la frustración, lo que provoca que cada situación negativa se perciba como un evento caótico o desproporcionado. Y esto abre paso a una segunda problemática, que es la búsqueda constante de gratificación inmediata.
Adicción y reacción
Este tipo de juegos, dijo, están diseñados para ofrecer recompensas rápidas y sin esfuerzo, lo que genera en el menor una distorsión entre esfuerzo y recompensa. El cerebro se acostumbra a obtener estímulos positivos inmediatos, creando la necesidad de seguir jugando para experimentar esa sensación.
Asimismo, explicó que con el tiempo, esta dinámica puede traducirse en menor disposición al esfuerzo en otras áreas de su vida, afectando su rendimiento académico, generando problemas de conducta e incluso impactando su autoestima.
Además, puede propiciar el abandono de actividades y dificultades de atención, ya que el lóbulo frontal también interviene en los procesos atencionales.
Las señales del problema
-Los menores de edad duran mucho tiempo en las maquinitas.
-Mienten y ocultan la adicción.
-Desobedecen a los adultos.
-Exhiben alteraciones del comportamiento (irritabilidad, ansiedad o nerviosismo).
-Padecen alteraciones del apetito o del sueño.
-Tienen mal rendimiento escolar.






