Nuestros hijos y nietos —con avances usados para el BIEN kantiano— sabrán y podrán enfrentar sus retos para su propia descendencia y así hasta lo venidero. Que así sea
"En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio. El odio termina estupidizando porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador, y el odio nos destruye": Pepe Mujica