
Querida Presidenta Claudia Sheinbaum:
Hay avances que merecen ser reconocidos. Sin embargo, desde el trabajo en territorio, en organizaciones civiles y en comunidades, sabemos que los pendientes siguen siendo demasiado grandes
Por Michelle Lucero
En el 2025, las niñas, niños y adolescentes de México se portaron muy bien. Hicieron sus tareas, sacaron buenas calificaciones, ayudaron en casa y recogieron sus juguetes. Cumplieron, como se les pidió. Y mientras hacían todo eso, también esperaron que las personas adultas, las instituciones y el Estado, cumpliéramos con nuestra parte.
En este inicio de año, quiero compartirle un diagnóstico honesto del país que hoy reciben las niñas, niños y adolescentes: los logros alcanzados y las deudas que siguen pendientes.
Hay avances que merecen ser reconocidos.
Para 2026, el Presupuesto Público Transversal dirigido a niñas, niños y adolescentes alcanzará los $1,100,142,094,033, una cifra histórica que refleja un compromiso claro (PEF). A ello se suma el inicio de la elaboración del Programa Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (PRONAPINNA) 2025-2030, un paso indispensable para fortalecer la política pública en materia de sus derechos.
También destacan los resultados sociales. Entre 2022 y 2024, la disminución de la pobreza permitió que tres millones de niñas, niños y adolescentes dejaran atrás esta condición y que un millón menos viviera en pobreza extrema (CONEVAL). Detrás de esas cifras hay mesas con comida, trayectorias escolares que continúan y proyectos de vida que no se interrumpen.
Las becas han sido parte de ese esfuerzo. La Beca Universal de Educación Básica “Rita Cetina” benefició a 8.9 millones de niñas, niños y adolescentes. La Beca de Media Superior Benito Juárez alcanzó a más de 4 millones de adolescentes y jóvenes. A ello se suman los programas de apoyo a la primera infancia y a hijas e hijos de madres trabajadoras (Gobierno de México).
Estos avances importan. Cambian vidas y amplían oportunidades. Sin embargo, desde el trabajo en territorio, en organizaciones civiles y en comunidades, sabemos que los pendientes siguen siendo demasiado grandes.
Entre los deseos más reiterados de niñas, niños y adolescentes hay uno que se repite con claridad: crecer en un México seguro y sin violencia.
En 2025, 39,727 niñas, niños y adolescentes han sido víctimas de delitos graves: homicidios dolosos (754 víctimas), feminicidios (63), lesiones dolosas (14,680), delitos contra la libertad personal (8,394), delitos contra la vida y la integridad corporal (2,990) y corrupción de menores (2,852), por mencionar algunos (SESNSP).
En ese mismo periodo, 10,771 niñas, niños y adolescentes fueron reportados como desaparecidos; 2,410 (22.3%) continúan sin ser localizados (RNPDNO). Cada cifra es una familia que espera.
En 2024, México registró 10,613 víctimas menores de edad de violencia sexual, la cifra más alta en la historia reciente (SALUD).
En materia migratoria, de enero a septiembre de 2025 se contabilizaron 13,523 eventos de niñas, niños y adolescentes en situación migratoria irregular; en 2024 fueron 138,882 casos (UPM).
Y mientras el mundo digital se expande, 2.9 millones de adolescentes experimentaron ciberacoso, al tiempo que 3.7 millones continúan en situación de trabajo infantil (INEGI).
Nombrar estas realidades permite dimensionar el reto. Porque lo que hoy necesitan las niñas, niños y adolescentes de México exige voluntad política sostenida y un compromiso institucional firme:
Que crecer en México no implique riesgo.
Que la búsqueda de niñas, niños y adolescentes desaparecidos sea inmediata, especializada y efectiva.
Que la violencia sexual sea atendida con rigor y con justicia.
Que la migración infantil sea atendida con humanidad y protección.
Que no tengan que abandonar la escuela para trabajar.
Que la protección integral se consolide como una política de Estado verificable.
Nuestro mayor regalo será que construyamos juntos, gobierno, familias y sociedad civil, un México donde todas las niñas, niños y adolescentes puedan crecer con dignidad, esperanza y seguridad.
Un mejor México para crecer.
*Michelle Lucero dirige la Fundación Nueva Generación Sonora y se especializa en políticas públicas, seguridad pública y derechos de niñas, niños y adolescentes en Sonora.








