
La ventana gótica del Plan B
EDITORIAL
Muchos coinciden en que el Plan B presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum en el Senado para su primera aprobación tiene un truco escondido. No creen que en realidad lo motive el ahorro de recursos públicos recortando cabildos municipales, reduciendo gastos en Congresos y órganos electorales. Dado los enormes derroches en proyectos fallidos como el nuevo aeropuerto Felipe Angeles, el Tren Maya y la refinería Dos Bocas, gastar unos pesos más en un proceso electoral no tiene lógica. A menos que haya algo oculto y que tenga otros fines políticos. Aquí es donde los especialistas dicen que en realidad la mayoría de las propuestas es una “ventana gótica” para que la oposición y ahora los aliados, se vayan con la finta y acepten el paquete completo donde va la manzana envenenada con la consulta de revocación de mandato.
¿ Qué es una ventana gótica? Este fue un ejemplo que puso un operador político a uno de sus aprendices que le había presentado un proyecto. El maestro le preguntó ¿ Y dónde está la ventana gótica?. A su vez, el aprendiz preguntó ¿Qué es eso? Mira, le explicó, es el caso de un joven arquitecto que tenía un jefe de diseño muy cerrado y que siempre le metía mano a todo proyecto que le presentaba echando a perder el conjunto porque hacía afectaba el equilibrio. Un buen día, le llegó el proyecto de sus sueños, un edificio modernista. Luego que lo terminó se dio cuenta que si quitaba o corregía algunos de sus aspectos echaría todo a perder. De repente se le ocurrió una idea, y en uno de los costados pintó una enorme ventana gótica, que obvio era visible y a leguas se veía que desentonaba con el concepto. El presentarlo de inmediato su jefe cayó en la trampa y le señaló la ventana. El joven arquitecto fingió que defendía su proyecto, pero el jefe se impuso y le ordenó quitar esa ventana y adelante con el resto del diseño. Desde entonces, el aprendiz de operador político entendió la importancia de fintar y esconder los verdaderos propósitos detrás de cosas obvias que las pueden quitar y no pasa nada. Por el contrario, es un logro a favor.
Esta táctica la aplicó en su momento Manlio Fabio Beltrones cuando promovió una reforma electoral. Dentro de los cambios pretendía incluir la novedad de que los partidos pudieran registrar hasta tres candidatos por cada puesto. Algo que de momento resultaba absurdo, pero el entonces gobernador lo mostró como algo muy serio. Incluso dio orden pública que todos sus colaboradores deberían defender la propuesta bajo amenaza de que tenía que salir adelante. Ante esto se cabildeó en cámaras empresariales por el propio gobernador. Lo presentó en universidades y se defendió en medios y espacios de opinión. Había dudas del PAN y una fuerte oposición del PRD. Cuando llegó el momento de votar las reformas, la oposición aceptó todo menos la cereza del pastel de Beltrones que terminó rechazada. Cuentan que al saberse del “fracaso”, el gobernador citó a sus colaboradores que esperaban la regañada de su vida. Al llegar a la oficina del Ejecutivo encontraron a Beltrones fumando puro y con un trago en la mano. Se les quedó viendo a todos y luego de soltar una carcajada les dijo ¿ A poco se lo creyeron lo de los tres candidatos? Eso era una ventana gótica.
Ahora hasta cierto punto resulta obvio que las principales propuestas del Plan B son meros distractores para imponer lo que realmente quieren que es imponer la revocación de mandato en la misma fecha de la elección del 2027. Es un anzuelo para la oposición y los aliados, a los que se les vuelve amenazar con quitarles recursos y posiciones. No es tan drástico como la primera propuesta que amenazaban con controlar los plurinominales, recortes de 25% a las participaciones de partidos, la reducción de senadores pluris.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum “aclaró que la propuesta incluida en el plan B de reforma electoral no permitirá realizar propaganda electoral, pese a que contempla que la titular del Ejecutivo pueda difundir el proceso de revocación de mandato a su favor. Durante su conferencia, la mandataria subrayó que esta disposición no implica el uso de tiempos oficiales en radio y televisión, ni campañas publicitarias”. Aquí es donde entra la ingenuidad de comprar la ventanita gótica. La presidenta no necesita hacer campaña electoral para defender su gobierno. Tiene a su favor la mayor red de bots y de influencers que operan en todo el país. Muchos medios a su favor. Una fuente oficial controlada en su mayoría. Además espacio libre en las mañaneras, donde pondera logros y descuartiza a sus adversarios. Giras semanales por todo el país. Más de 20 gobernadores operando a su favor. La extensa red de los programas del Bienestar. Y lo único que requiere es que se legalice su programa promocional bajo la defensa contra una supuesta revocación de mandato.
Lo curioso es que pedir una consulta de revocación de mandato deben hacerlo sectores molestos, decepcionados o en rebeldía. Pero resulta absurdo que sea el oficialismo el que esté promoviendo la revocación. Que además para que sea aceptada la consulta se requiere de tres millones de firmas. Esas solo las puede reunir Morena. Claro, la otra es imponerla por ley que se quiera o no, se lleve a cabo la consulta y para que tenga provecho político debe coincidir con la elección intermedia, ya que así la presidenta puede defender y promover a su gobierno por todo el país.
En la justificación lo deja bien claro “La garantía del derecho de opinión, razonamiento y defensa de la persona sujeta al procedimiento de revocación fortalece el debate público informado y reconoce el derecho de la persona servidora pública a expresar libremente sus ideas y opiniones”. Con esto se muestra la enorme desventaja que tendrán los partidos de oposición o las corrientes sociales que intenten promover la revocación de mandato. Simplemente serán arrollados y el gobierno confirmado, así esté haciendo un pésimo papel.
Resultaran muy ingenuos los partidos de oposición si votan por el Plan B tal y como vienen las reglas de la revocación de mandato. Y los aliados simplemente se volverán toallas desechables, que una vez usados se irán a la basura. Al final triunfará el truco de la ventanita gótica.








