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Las ballenas no cantan victoria, sigue la amenaza

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Crece la tensión del conflicto en aguas del Golfo de California; dos de los tres mega proyectos por el momento han sido frenados, pero aun queda “Amigo LNG” en Guaymas ¿Permitirá Sonora la entrada de buques mata ballenas? 

 

Por Rigo Gutiérrez E.

Los proyectos para la instalación de tres mega plantas de licuefacción de gas natural en el Golfo de California, atraviesan por un momento de tensión, entre la combinación de las amenazas ambientales, la nula información a las comunidades, los litigios en tribunales y la falta de un modelo energético eficaz del Gobierno de México.

La problemática tiene raíz en el gran interés de consorcios estadounidenses por el Noroeste de nuestro país. Pretenden trazar una ruta de gasoductos desde Texas hasta al Mar de Cortés y así aprovechar esa salida a mercados internacionales. Sin embargo, organizaciones ambientalistas han alertado que esto podría trasformar a nuestra región en una «zona de sacrificio» para la industria de combustibles fósiles.

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En este sentido, Pablo Ramírez, representante de Conexiones Climáticas, una ONG que encabeza el movimiento “Ballenas o Gas”, invita a los lectores a hacerse una serie de preguntas para adentrase el verdadero fondo de la discusión. De entrada ¿Energía para qué? ¿Energía para quién? y ¿Energía cómo?

Pareciera muy básico el planteamiento, sin embargo, ayuda hacer a un lado la narrativa con la que usualmente envuelven los anuncios gubernamentales. 

Y es que para Conexiones Climáticas estas iniciativas no buscan el beneficio energético nacional, sino que convierten al país en una maquila de exportación que asume todos los daños ecológicos.

“Más allá de que México se está convirtiendo en una maquila de exportaciones, que no tiene ningún sentido energético, porque México no se queda con esta energía. Al contrario, México lo único que se queda es con todos los problemas ambientales y sociales”, indicó. 

 

Carretera de buques metaneros en el Golfo  

El Golfo de California recordó que es un lugar sumamente rico en biodiversidad, es el santuario de las ballenas. “Para poder sacar el gas, no solamente es necesario tener la infraestructura de licuación, las plantas, es necesario contar con buques metaneros (de hasta 300 metros de largo). Estos barcos ponen en riesgo la biodiversidad de la región, particularmente a las ballenas”. 

De acuerdo a las organizaciones ambientalistas se ha identificado que las colisiones con grandes barcos son una de las principales causas de muerte de las ballenas. Además, estos barcos generan una contaminación auditiva que puede desorientar o dejar sordas a las ballenas, afectando su supervivencia.

También el peligro radica en que las rutas propuestas para estos mega-buques se superponen directamente con las rutas migratorias de las ballenas en el Golfo de California.

 

Frenan a los mata-ballenas de Saguaro  

Precisamente debido a esta amenaza mortal, Pablo Ramírez, confirmó que el proyecto Saguaro en Puerto Libertad, se encuentra actualmente bajo una suspensión definitiva dictada por un juez, la cual prohíbe la entrada de sus buques metaneros al Golfo mientras dure el juicio.

“En este momento el proyecto (Saguaro) tiene una serie de demandas que lo tienen parado. Y mientras se resuelven esos casos, durante todo lo que dure el juicio, los barcos están prohibidos de esta empresa, para para este proyecto en particular”.

Explicó que en el caso del Proyecto “Vista Pacífico” que se pretendía construir en Topolobampo, la empresa energética Sempra canceló la obra en medio de obstáculos de infraestructura. 

 

Un “Amigo” peligroso en Guaymas 

Y para el caso de Amigo LNG en Guaymas adelantó que Conexiones Climáticas sigue dando la batalla porque a pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum ha declarado que la planta ya cuenta con el Manifiesto de Impacto Ambiental, lo cierto es que todavía no es aprobado y sigue en etapa de evaluación.

Incluso, señaló que el estudio de Impacto Ambiental está mal hecho. “No puedes evaluar los impactos integrales del proyecto en su totalidad”. 

Pablo Ramírez indicó que Conexiones convocó a la comunidad guaymense a participar generando algún comentario sobre el MIA.  “Se abrió un periodo para recibir comentarios por escrito sobre el documento de la MIA, en el cual participaron más de 4,000 personas manifestando su desacuerdo. Sin embargo, la consulta directa a las comunidades locales (pescadores y habitantes de la costa) todavía no se ha realizado, lo cual es un requisito pendiente”.

Subrayó que solicitaron al Gobierno de México que se vuelva a abrir el plazo de comentarios, porque les pareció que fue insuficiente. 

“Este proyecto desde el inicio está mal. Simplemente en cuestión de procedimientos debería de ser rechazado. Esa MIA tendría que ser rechazada. O si nos vamos por los marcos normativos, lo que se debería de presentar en este tipo de los instrumentos, tendría que ser desechado”.

Refirió que lo único que se está pidiendo es que se priorice a México, que se priorice las comunidades que viven de la pesca, que se priorice a la biodiversidad mexicana, que se prioricen los intereses nacionales sobre los intereses extranjeros.

“Este es un proyecto en el que no se beneficia en nada nuestro país. Estamos haciendo el trabajo sucio a Estados Unidos para sacar su gas y lo único que va a pasar es que nosotros nos vamos a comer toda la contaminación y los problemas”.

 

México ante el Fracking

Como un «viraje obsceno», calificó Pablo Ramírez la postura de la actual administración encabezada por Claudia Sheinbaum frente al Fracking. Recordó que, en 2013, la hoy presidenta criticaba abiertamente el fracking a través de sus redes sociales, reconociéndolo como una técnica dañina.

Los yacimientos no convencionales se localizan principalmente en el norte del país (Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y San Luis Potosí). Los riesgos identificados incluyen:

Crisis Hídrica: El fracking requiere volúmenes masivos de agua en regiones que ya enfrentan una escasez severa. El agua utilizada queda contaminada con un «cóctel de químicos» y es irrecuperable.

Dependencia Energética: Lejos de brindar soberanía, la apuesta por el gas profundiza la dependencia de los mercados estadounidenses y su infraestructura.

Para Conexiones Climáticas, México está asumiendo el rol de una «maquila de exportación» de energía que no beneficia a su población. Mientras el país absorbe los «pasivos ambientales» —contaminación de suelo, agua y daño a la biodiversidad—, el gas se exporta a Asia para beneficio de empresas privadas extranjeras.

Ramírez concluye que es imperativo replantear el modelo energético nacional: “Estamos destruyendo la naturaleza, envenenando el agua, rompiendo el suelo y matando ballenas, ¿y la energía para quién es?”. En un país donde una tercera parte de los hogares padece carencias energéticas básicas, el enfoque en megaproyectos de exportación resulta, para los activistas, una contradicción ética y ambiental.