El sector automotriz es uno de los más expuestos porque las cadenas de producción de Estados Unidos, Canadá y México están profundamente integradas. (Foto: AP)
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Trump eleva la guerra comercial: 50% de arancel a autos y acero de Canadá

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Por Redacción 

La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá subió nuevamente de intensidad cuando el presidnete de Estados Unidos, Donald Trump anunció que a partir del 1 de enero de 2027 los aranceles a los automóviles, camiones, autopartes y acero canadienses subirán a 50%. Los vehículos fabricados dentro de Estados Unidos quedarían exentos, según el mandatario.

El anuncio llegó, mediante un comunicado en su cuenta de ‘X», apenas unos días después de que fracasaran las negociaciones comerciales entre Washington y Ottawa. Trump responsabilizó a Canadá y argumentó que mantiene aranceles elevados para productos agrícolas estadounidenses, además de acusarlo de generar un déficit comercial de alrededor de 60 mil millones de dólares para Estados Unidos.

La amenaza llega después de que Washington ya impusiera aranceles de 50% a unos 20 mil millones de dólares en productos canadienses, mientras Ottawa prepara una respuesta equivalente. El primer ministro Mark Carney ha anunciado represalias dólar por dólar a partir del 8 de septiembre, dirigidas a productos estadounidenses como acero, lácteos y electrónicos.

El problema va más allá de Canadá

El sector automotriz es uno de los más expuestos porque las cadenas de producción de Estados Unidos, Canadá y México están profundamente integradas, ya que un automóvil puede cruzar varias veces las fronteras antes de llegar al consumidor final, por lo que un arancel elevado puede encarecer componentes y vehículos y alterar decisiones de producción.

Las compañías como Ford, Stellantis y General Motors registraron caídas en bolsa ante el temor a mayores costos para los fabricantes con operaciones en Canadá.

También está en juego el acero, un insumo fundamental para la industria automotriz, construcción y manufactura. El incremento de costos podría terminar trasladándose a empresas y consumidores, dependiendo de cuánto absorban los fabricantes y distribuidores.

¿Y México?

El conflicto tiene una lectura especial para México porque ocurre mientras Estados Unidos, México y Canadá se encaminan a la revisión del T-MEC. La escalada entre Washington y Ottawa aumenta la incertidumbre sobre el futuro de las reglas comerciales de Norteamérica.

Por ahora, el anuncio de Trump para el 1 de enero deja una ventana de varios meses para que ambas partes vuelvan a negociar. Reuters señala que algunos ejecutivos del sector automotriz incluso consideran que la amenaza podría utilizarse como presión para reabrir las conversaciones.

En otras palabras: la amenaza es seria, pero todavía puede convertirse en una ficha de negociación. El problema es que, si llega a aplicarse, abriría un nuevo frente en la guerra comercial de América del Norte justo cuando la región necesita certidumbre para sus cadenas productivas.

El dato que cambia el escenario

Trump también dejó claro el mensaje político: “si se fabrica en Estados Unidos, los aranceles son cero”. La Casa Blanca busca así incentivar que la producción permanezca o se traslade a territorio estadounidense, pero la industria automotriz advierte que las cadenas de suministro no pueden modificarse de la noche a la mañana.

Y Canadá ya respondió: no pretende absorber el golpe sin represalias. El primer ministro Carney ha planteado una respuesta proporcional, mientras autoridades de Ontario incluso han advertido que podrían utilizar recursos estratégicos —como electricidad y minerales críticos— como herramienta de presión si la disputa continúa escalando.

La conclusión para México es clara: mientras Washington y Ottawa elevan la apuesta, nuestro país tendrá que observar con lupa qué ocurre con el T-MEC, la industria automotriz y las cadenas de suministro que sostienen buena parte del comercio regional. (Fuente: Reuters)