
25 años del Grupo DRO: un recorrido histórico y reflexivo
Por Guillermo Moreno Ríos
El tiempo tiene una manera particular de narrar y dar perspectiva a las batallas gremiales que en su momento parecieron cotidianas. Hoy, al mirar atrás, nos damos cuenta de que estamos conmemorando un hito fundamental: los 25 años de la formalización e institucionalización definitiva del Grupo de Directores Responsables de Obra (DRO) en el Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.
Si bien los primeros esfuerzos colectivos por agruparse nacieron a mediados de los años noventa, el auténtico punto de inflexión jurídica e institucional quedó marcado en una fecha precisa.
Fue el 15 de septiembre de 2001 cuando el Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora A.C. —encabezado en ese momento por el Ing. Israel Armenta López como Presidente, el Ing. Arturo Ojeda de la Cruz como Secretario A, y donde me tocó colaborar como Secretario B Suplente— aprobó de manera oficial el Reglamento Interno de la Comisión denominada Grupo de Directores Responsables de Obra.
Aquel acto no fue un trámite formal más. Fue la aprobación de un acta expedida para protocolizarse ante Notario Público, otorgándole certeza jurídica, estructura normativa y permanencia institucional a una actividad que hasta entonces caminaba sobre esfuerzos aislados. Con esa firma formalizamos no solo un reglamento, sino el nacimiento institucional de una figura que cambiaría para siempre la dinámica colegiada en Sonora.
Los orígenes y el reconocimiento a los pioneros: Corrales y Arreola
Para entender cómo llegamos a aquel septiembre de 2001, es preciso recordar que la semilla se había sembrado tiempo atrás. Como lo dejó registrado en el primer número de la revista INCIDE (septiembre de 1996) el Ing. José Cruz Corrales Pacheco: “fue en octubre de 1993 cuando nos planteamos por primera vez la urgencia de reunirnos periódicamente para buscar mayor capacitación y elevar la calidad profesional del servicio.”
Es indispensable reconocer a los dos grandes motores e impulsores de esta gesta: José Cruz Corrales Pacheco y Francisco Arreola Hoyos.
Corrales puso la mística inicial. Arreola, por su parte, como promotor y primer Coordinador, le imprimió el impulso institucional, la visión normativa de largo alcance y la proyección estatal a través de la AMDROC (cargo que también ocupó a nivel nacional), llevando la capacitación y la exigencia de actualización continua a cada rincón del estado. Sin la tenacidad y la terquedad profesional de ambos, este proyecto simplemente no habría alcanzado la solidez necesaria.
Luces, sombras y la transformación gremial
A 25 años de distancia de aquel proceso normativo, la perspectiva nos obliga a discernir con madurez y sin apasionamientos sobre lo que este fenómeno generó en el ecosistema profesional.
Por un lado, la «DRORización» de los colegios se convirtió en el gran pilar de sustentabilidad. Hay que decirlo con claridad: el registro de DRO, la expedición de cartas de acreditación, los refrendos anuales y la oferta de diplomados y cursos de actualización le dieron a los colegios de ingenieros y arquitectos el pulmón financiero y la relevancia técnica institucional sin los cuales, en muchos momentos complejos, habrían sucumbido o quedado reducidos a meros clubes de convivencia.
Por otro lado, el proceso no estuvo exento de tensiones y desencuentros. La concentración del padrón y la obligatoriedad del refrendo abrieron debates intensos sobre el riesgo del monopolio, la burocratización de la firma y la tentación de convertir a las agrupaciones profesionales en aduanas recaudatorias en lugar de centros de superación técnica.
Esos mismos roces y la acelerada evolución de la técnica terminaron por fragmentar y reconfigurar el mapa gremial. Vimos nacer nuevos colegios de profesionistas, cámaras empresariales, asociaciones con especialidades muy puntuales (estructuristas, peritos en instalaciones, especialistas en protección civil), así como sucesivas reformas a los reglamentos de construcción municipales para delimitar la responsabilidad de cada actor en la obra.
Definición de DRO para el Ayuntamiento de Hermosillo a partir del 18 de mayo de 2026
El reglamento de construcción del municipio de Hermosillo, en el punto VIII del capítulo 2 lo define como la Persona física con título y cédula profesional en disciplinas afines a la arquitectura, la ingeniería civil o constructiva, o en otras que acrediten competencias certificadas en materia de construcción, habilitada para ejercer su profesión en el Municipio de Hermosillo, Sonora.
Asume la obligación de garantizar que el proyecto, los cálculos estructurales, las especificaciones técnicas, los materiales y los procesos constructivos, en todos sus aspectos, cumplan con las disposiciones normativas aplicables y se ajusten a lo establecido en la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado de Sonora, este Reglamento, las Normas Técnicas Complementarias, los programas de desarrollo urbano vigentes y demás ordenamientos jurídicos aplicables, con la corresponsabilidad de los responsables por especialidad, que serán los encargados de la elaboración de los proyectos arquitectónico, estructural y de instalaciones.
Deberá contar con registro vigente en el Padrón Municipal de DRO, cuya alta y permanencia estarán sujetas a la acreditación de evaluaciones, al menos cada dos años, que demuestren la posesión de las competencias técnicas y jurídicas mínimas necesarias para el desempeño de sus funciones, así como las actualizaciones correspondientes.
El registro y control estarán a cargo de la Agencia Municipal de Desarrollo Económico de Hermosillo, obligándose a garantizar la imparcialidad, profesionalización y transparencia del proceso de acreditación y certificación.
Serán responsables solidarios con la persona propietaria o desarrolladora, del cumplimiento de las disposiciones de este Reglamento, sus Normas Técnicas Complementarias, el Programa Municipal de Desarrollo Urbano vigente y los demás ordenamientos legales aplicables, durante la gestión o ejecución de las obras en las que intervengan y otorguen su responsiva, conforme a lo dispuesto en el artículo 144 de la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado de Sonora
A 25 Años: celebrar, analizar y trascender
Cumplir un cuarto de siglo de vida institucionalizada nos exige celebrar, pero sobre todo reflexionar. Hoy el DRO sigue siendo la columna vertebral de la responsabilidad ciudadana en la edificación y el desarrollo urbano de Hermosillo.
Aquella sesión de septiembre de 2001 trazó un rumbo que transformó el ejercicio de la ingeniería civil en nuestro estado. A quienes abrieron brecha, nuestro reconocimiento imperecedero; a quienes hoy ejercen y defienden la figura del DRO, la exhortación a no perder el sentido ético y la excelencia técnica con la que fue concebida.
Y estar abierto a entender que esta especialidad no es monopólica, ni recaudatoria, pero sí de vigilancia ética, actualización y superación profesional.









