
Dan aspirinas a la crisis del ISSSTE en Sonora
La gota que derramó el vaso fueron las dos semanas sin aire acondicionado en el Hospital “Dr. Fernando Ocaranza”; la clínica está rebasada en capacidad e infraestructura; el Gobierno Federal evita resolver de fondo el problema
Por Rigo Gutiérrez E.
El sistema de salud para los trabajadores federales en Sonora enfrenta una grave crisis, resultado de años de abandono. Sin embargo, a pesar de los diagnósticos, las actuales autoridades solo han recetado “aspirinas” y buenos deseos, para resolver los problemas de fondo.
La gota que derramó el vaso fue que falló el sistema de aire acondicionado en el Hospital “Dr. Fernando Ocaranza” de Hermosillo y durante dos semanas los pacientes debieron soportar las temperaturas por arriba de los 40°C que se presentan por esta época del año.
Ante la falta de respuesta para atender esa problemática, personal médico, enfermeros y decenas de derechohabientes del ISSSTE, el pasado lunes optaron por tomar las calles y durante medio día cerraron el Blvd. Morelos.
Desde muy temprano llegaron a apostarse sobre la calle con sillas, carpas, cartulinas, lonas y a repetir consignas de viva voz. El reclamo no solo era por la falla del aire, sino todo un acumulado de quejas que iban desde problemas en el sistema de drenaje, falta de agua caliente, las constantes reprogramaciones de fechas para cirugías, las negativas a subrogar diversos servicios como laboratorio, la alta demanda, dado que atienden a pacientes de toda la entidad. En suma, un hospital muy rebasado en capacidad.
Don José es oriundo de Navojoa, narró con pesar que en una ocasión le reprogramaron una operación que debían hacerle en su rodilla. Es adulto mayor, tiene desgaste, y hay días que se levanta con dolor insoportable. Su médico le dijo que debía viajar a Hermosillo para practicarse la cirugía porque la clínica del mayo no contaba con capacidad. Hizo el viaje la fecha programada. Al llegar le informaron que no podrían operarlo porque su médico había salido de vacaciones. En ese momento decidió mejor no hacer nada, “ya estaba que no me tocaba”, dijo resignado.
La clínica “Fernando Ocaranza” comenzó a prestar servicios en la década de los 60´s, actualmente es para brindar atención a más de 100 mil derechohabientes de todo el estado.
María Eugenia Rodarte, presidenta de la asociación de jubilados federalizados, señaló el deterioro generalizado de las instalaciones.
“No solo son los aires, es el drenaje, la red hidráulica, la red eléctrica, es un hospital con más de 60 años y un desgaste profundo, de décadas, ni el PRI, ni el PAN pudo hacer nada, hoy le pedimos a nuestra presidenta que nos abra las puertas”.
Atención de urgencia
El gobernador Alfonso Durazo el lunes acudió directamente al lugar de la protesta a escuchar a los inconformes. Previamente, el mandatario estatal había realizado un recorrido por las instalaciones para constatar la precaria situación.
Ese mismo día, tras una reunión de seguimiento en la clínica, presentaron una serie de acciones que se comprometieron a realizar los directivos de la institución federal, que dirige Martí Batres:
Afirmaron que tras una revisión técnica, verificaron las condiciones actuales de la infraestructura, los sistemas electromecánicos y de equipamiento médico. Recorrieron las áreas de hospitalización, pasillos de circulación, quirófanos, recuperación, urgencias, diálisis, hemodiálisis, áreas de atención médica, cuartos técnicos, instalaciones eléctricas, azoteas, sistemas de climatización y demás espacios estratégicos para la operación hospitalaria.
Todo lo visto, según plantearon en el comunicado, será sujeto a valoración.
“La información obtenida durante la visita será analizada y validada técnicamente por la Subdirección de Infraestructura Médica, con el propósito de determinar la condición, prioridad y procedencia de cada solicitud, conforme a los mecanismos institucionales aplicables”.
Además, según consignaron, verificaron las “acciones de conservación” que habían realizado durante el fin de semana, enlistaron parte de los trabajos: impermeabilización de 6 mil 679 metros cuadrados (m²) de cubierta, intervenciones en instalaciones eléctricas e hidrosanitarias, sustitución de 214 luminarias, 21 apagadores, 30 contactos eléctricos, 2 mingitorios, 16 llaves economizadoras, 4 cespoles y 8 llaves con sensor en áreas quirúrgicas.
En materia de climatización, se llevó a cabo una revisión integral de los sistemas de producción y distribución de agua helada, incluidos equipos chiller, unidades manejadoras de aire, ductería, difusores, rejillas y componentes asociados, y se dará continuidad al monitoreo de su desempeño, particularmente en áreas de hospitalización, quirófanos, diálisis, hemodiálisis y atención médica.
No habían pasado ni 24 horas cuando una lluvia llegó a la ciudad y en algunas áreas del hospital comenzaron las goteras, según múltiples videos que circularon en las redes sociales.
El señor Humberto Téllez, representante sindical de trabajadores federales de Hacienda, SAT y Aduanas, advirtió que el hospital no solo ha dejado de ser operativo, sino que también representa un riesgo.
“Este hospital ya hace muchos años que dejó de ser funcional, hace muchos años tenemos las promesas de construir un hospital, nos han dicho hace muchos años que ya hay un terreno lo cual ha sido falso”.
Sonora no es prioridad para el ISSSTE
Esta última promesa de la nueva clínica todavía sigue vigente y se renueva cada que alzan la voz los derechohabientes del ISSSTE.
El 24 de agosto del 2023, el gobernador Alfonso Durazo y el entonces director General de Issste, firmaron un convenio para la donación del terreno donde se construiría la nueva clínica. Según sus cuentas, el monto de la obra se estimaba en 2 mil 300 millones de pesos.
Pasaron los años y la promesa seguía. Nunca se ha establecido el compromiso en los Presupuestos de Infraestructura del Gobierno Federal.
“Primera Plana” revisó “Programa Anual de Obras Publicas” del ISSSTE de los años 2021, 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026. Y ninguno contempló ni un peso para el nuevo hospital.
Este semanario cuenta con una copia del Decreto donde se establece la donación. El referido documento fue publicado desde el 1 de abril de 2024.
En la descripción del predio indica que son 50,000 metros cuadrados sobre el Blvd. Juan Antonio Ruibal Corella, en Puerta Oeste, al poniente de la ciudad. En las cercanías del estado Fernando Valenzuela.
El Decreto establecía que el terreno debería ser para la reubicación del Hospital “Fernando Ocaranza”, y se establecía que, la construcción del inmueble debía ser dentro de los 3 años siguientes contados a partir de la publicación del presente Decreto.
El 13 de enero de este año, Martí Batres, titular del ISSSTE, confirmó que sí existía un terreno para construir la clínica, pero se justificó señalando que dicha donación estaba condicionada. Atajó señalando que acordaron flexibilizar las condiciones. Pero en cuestión de presupuestos no se vio reflejado.
El último comunicado oficial, del 16 de junio, enviado por la oficina de Batres establece un plan de mantenimiento del Hospital Fernando Ocaranza y lo dividen en tres fases: La primera fase corresponde a la conservación y mantenimiento; Segunda etapa, se prevé la modernización de quirófanos; La fase tres se enfoca en el área de hospitalización.
No se signó ningún compromiso encaminado a una nueva clínica.














