
Fútbol y fascismo
“Durante el franquismo el fútbol era como una droga social, necesaria para hacer olvidar los problemas sociales y las jornadas laborales más conflictivas”
—Javier Solana
Por Sandra Karina Ibarra Carbajal
Cristóbal Villalobos Salas es un historiador y escritor que nos obsequió “Fútbol y fascismo”, una magnífica crónica con sentido crítico que muestra la instrumentalización del fútbol con fines políticos, la cual, permitió a los regímenes totalitarios de inicios del siglo XX capitalizar cohesión, nacionalismo y pensamiento monolítico.
Los tiranos de la época fueron lo suficientemente astutos para darse cuenta de que, el fenómeno social y cultural del balompié podía utilizarse como una herramienta poderosa en la psicología de masas a fin de legitimar sus regímenes antidemocráticos, tal como sucedió en Italia bajo el dominio de Mussolini, Alemania Nazi y España durante la dictadura de Franco, además de diversos regímenes totalitarios en Sudamérica.
El método seguido por los dictadores fue esencialmente el mismo, a través de la cooptación de la infraestructura humana y organizacional de las ligas nacionales; construcción de magnas obras para mostrar supremacía; difusión exacerbada de la propaganda política hecha simbiosis con la idiosincrasia futbolera en prensa escrita, radio y posteriormente televisión.
Todo con el claro objetivo de utilizar al fútbol para cohesionar a la población, distraerla de los conflictos sociales y reforzar discursos de superioridad nacional y obediencia acrítica.
El autor narra la presión que ejerció Mussolin para lograr la sede del mundial en 1934 y la consecuente vehemencia para asegurarse de que la selección Italiana ganara ese campeonato a cualquier costo.
Se cuenta que, Mussolini se dirigió a Giorgio Vaccaro quien era entonces el Presidente de la Federación Italiana de Fútbol y le expresó: “no sé cómo lo hará, pero Italia debe ganar este campeonato”, el interlocutor respondió: “haremos todo lo posible”, y el dictador de inmediato le interpeló: “no me ha entendido bien General, Italia debe ganar el mundial, es una orden”.
Comenzaron los fichajes de extranjeros para nacionalizarlos de inmediato, tales como los argentinos Luis Monti, Atilio de María, Enrique Guaita, entre otros; se consolidó el saludo fascista de los jugadores al inicio de cada partido; énfasis en el lema “vencer o morir”; y el campeonato mundialista se caracterizó por arbitrajes claramente sesgados en favor del equipo sede, uno de los más escandalosos trascendió como “La batalla de Florencia” (Italia Vs España) porque cayeron al menos seis jugadores rivales lesionados y el árbitro sin marcar las faltas. La prensa francesa publicó titulares como: “El árbitro fue el jugador número 12 de Italia”. Se ejecutó la orden: Italia fue campeón.
Se ejecutó la orden: Infantino cedió ante la seducción autoritaria
Otro italiano, casi un siglo después participó en el escándalo autoritario de mayor relevancia en los últimos mundiales, se trata de Gianni Infantino, Presidente de la FIFA. Todo inició con la expulsión de Folarin Balogun goleador de la selección de EE.UU., acontecida en el partido contra Bosnia-Herzegovina en el mundial 2026. La regla disciplinaria establece que, ante una expulsión de esa naturaleza, el jugador en cuestión no podría participar en el siguiente partido contra Bélgica, sin embargo, esa consecuencia no sucedió.
La FIFA anunció con absoluta opacidad que el jugador del vecino país del norte sí podría participar pese a la sanción. Acto seguido el Presidente Trump salió a declarar con su característico tono de alarde, que le hizo una llamada a Gianni Infantino para explicarle que esa expulsión fue marcada de manera incorrecta desde su apreciación y, por ende, el goleador de su selección debía jugar el siguiente partido.
El resto es historia, Infantino obedeció igual que Giorgio Vaccaro acató las órdenes de Benito Mussolini a cualquier costo.
Hoy, Infantino entregó la credibilidad de la FIFA y le ofrece al mundo una competencia que se arrodilla ante el tirano que pague mejor.
Posdata: Folarin Balogun sí jugó contra Bélgica y ni con su participación se logró revertir la humillante goleada 4-1 que descalificó al equipo norteamericano de la competencia mundialista.
Jueza de Distrito del Poder Judicial Federal. Columnista y activista por la democracia y derechos humanos.
X @sandrakarinaib3








