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«Granja alborotada» … provoca fracasos

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Por Editorial

Como dice el viejo refrán, nada es verdad o mentiras, todo depende del cristal con que lo miras. Y así pasa en este momento en el Congreso de la Unión con el llamado Plan B, que solo es un remiendo para tratar de arreglar el fracaso del Plan A, que fue rechazado de manera contundente hasta por legisladores de partidos aliados, que antes se les consideraba como partidos abyectos. Tras ese fracaso trataron de enmendar los fallos y también tuvieron otro quebranto legislativo.

Pero vamos por partes, para poder entender lo que pasó en el Senado. Todo dejaron pasar menos lo que le interesaba a la presidenta Claudia Sheinbaum que era que se empatara la consulta de revocación de mandato con las elecciones generales en el 2027, pero tuvo el rechazo de su aliado el Partido del Trabajo y no se pudo lograr la reforma constitucional. Esto era lo que realmente buscaba la mandataria para poder lavar el fracaso de no haber logrado imponer su Plan A, que para nadie es un secreto que fue dictado desde el rancho de Palenque. Para sacarse la espina inventaron el llamado Plan B, que tenía esa carta bajo la manga y también fracaso por el abierto rechazo del Partido del Trabajo, que se supone es un aliado incondicional. Hoy se ve que si saben poner condiciones.

Bien a bien no se sabe dónde está la ruptura del PT con la presidencia, se habla de que son dos aspectos: “La propuesta de que la consulta de revocación de mandato se realice el mismo día de la elección intermedia de 2027. La posibilidad de que la presidenta de la República participe en campañas políticas”. Saben que si logra imponerse la figura presidencial con este referéndum popular, se volvería a tener una super presidencia imperial como fue a mediados del siglo pasado con el PRI. Esto provocaría que el PT volviera a sus primeros tiempos cuando era un simple apéndice del gobierno en turno, sin tener capacidad de negociación. Con una presidencia todo poderosa para que se requiere de complicidades inútiles, pero sobre todo muy caras.

Lo peor del caso para Morena es que la rebelión no solo es con sus aliados, sino que ya se percibe al interior de ese partido. Está claro que este fracaso se debe a que los operadores políticos en la Cámara de Diputados y la de Senadores simplemente no cumplieron con su misión. Hubo conatos de rebeliones en el partido oficial y en los aliados. Un caso claro de esto fue el de Adán Augusto López que todos saben que tiene un grupo afín que le juega contras a la presidenta, aunque no lo hace de manera abierta y pública, si opera en lo oscurito maniobrando en contra de la presidenta. Esto es un secreto a voces en el Senado. Y así como el hay muchos que están llevando agua su molina operando contra palacio nacional, y es casi seguro que lo hagan con la venia del rancho de Palenque.
Esta rebelión resulta clara para la presidenta Sheinbaum, quien en la mañanera se quejaba amargamente del fracaso del Plan B, señalado que: “La revocación de mandato existe, lo que no se aprobó es que se pueda en elecciones intermedias, ¿por qué negar esta posibilidad?, ¿qué problema tiene?, ninguno. Por eso pienso que no es bueno que no se abra la posibilidad, tampoco es gravísimo pero pienso que hubiera sido muy bueno que se abra en el tercer año”.

Ese era el gran deseo de la presidenta, porque es obvio que le hubiera permitido hacer campaña electoral para apoyar a su partido y candidatos desde la presidencia. Usaría abiertamente las dos horas de la conferencia mañanera, las giras semanales y la estructura de granjas de bots para impulsar la figura presidencial y anular a los adversarios. Pero esto no solo pegaría a los partidos de oposición, sino que también golpearía a los aliados, porque la campaña sería a favor de la presidenta y su partido. Con el riesgo de que tanta propaganda provocaran la creación de una presidencia absolutista.

Sin duda esto es un fracaso que intenta ser disfrazado como un logro político porque la narrativa que pretenden imponer es que se mantuvo la alianza partidista, cuando en realidad no se logró lo que buscaba la presidenta. De acuerdo a la crónica de Proceso “Sin embargo, la reforma salió descafeinada sin su principal ingrediente, por la falta de apoyo de uno de los aliados de Morena: el Partido del Trabajo (PT). La reforma fue aprobada en lo general por 87 votos a favor y 41 en contra. Sin embargo, durante la discusión en lo particular, la senadora del PT, Lizeth Sánchez García, presentó la reserva anunciada por Alberto Anaya sobre eliminar la discusión del artículo 35 constitucional, en el que se pretendía el cambio de fecha en la consulta de revocación de mandato para emparejarla con los comicios federales de 2027. Y a mano alzada, la propuesta de la presidenta Sheinbaum fue desechada, por lo que la revocación de mandato se realizará en el 2028, como lo establece la Constitución. Esto provocó el júbilo de algunos legisladores que a gritos de “sí se pudo” celebraron el fracaso del punto fundamental de la segunda reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum”.

Ahora el siguiente paso según analistas es la revancha de la presidenta Sheinbaum que no aceptará dos fracasos políticos tan contundentes. Alguien deberá pagar por esto o bien, pasar alguna factura política a favor de la presidencia.

Pero lo que más debe cuidar la presidenta es a los grupos rebeldes. La granja ya está alborotada y han visto que hasta ahora las traiciones no tienen castigo. Así empezó el PRD hasta su desplome total.