¿Colágeno o constancia? Mujeres +40

Lo que se dice del gym…
y lo que realmente sucede
Por Ileana Bernal de la R.
En redes sociales se rumora, entre memes, risas y comentarios con doble sentido, que las mujeres que pasan los 40 años van al gimnasio en busca de su “colágeno” y aunque la frase suele usarse como chiste fácil, como si la motivación principal fuera encontrar juventud ajena entre mancuernas y caminadoras, no suele ser la razón principal.
La verdad es otra, ya que aunque un “colágeno” puede ser alentador, motivador y hasta provocar sonrisas inesperadas… no es el objetivo… Pero, seamos sinceras… ¡qué bien ayuda al ánimo!
A los 40 y más, el gimnasio se convierte en un espacio de reconexión, porque las mujeres llegan con objetivos claros, como recuperar la energía, fortalecer músculos, cuidar articulaciones, mejorar la postura y, sí, reducir esa famosa “pancita” que parece instalarse sin permiso. El ejercicio deja de ser castigo y se vuelve autocuidado.
Ya no se entrena por aprobación externa, sino por bienestar propio, se entrena para dormir mejor, para sentirse ligeras, para subir escaleras sin agotarse y para verse al espejo con orgullo.
La fuerza, la constancia y la disciplina toman protagonismo, porque nos hace sentir saludables, llenas de energía y listas para tomar nuevos retos.
Menopausia: el verdadero punto de quiebre
Con la llegada de la perimenopausia y la menopausia, el cuerpo femenino cambia: disminuyen los estrógenos, se pierde masa muscular, el metabolismo se vuelve más lento y la grasa tiende a concentrarse en el abdomen. Aparecen bochornos, insomnio, fatiga, cambios de humor y esa “pancita” que no estaba antes.
Ahí es cuando muchas mujeres regresan —o llegan por primera vez— al gimnasio. No por vanidad, sino por supervivencia física y emocional.
El ejercicio se convierte en medicina y en valoración:
Ayuda a regular las hormonas
Reduce la ansiedad y la depresión
Mejora la calidad del sueño
Fortalece huesos y previene la osteoporosis
Devuelve energía y autoestima
Y sí, en medio de todo eso, un “colágeno” puede resultar motivador… pero no es el objetivo central. Es un efecto secundario simpático, no la causa.
Comer bien también es parte del cambio
El ejercicio funciona mejor cuando se acompaña de una alimentación equilibrada, sin dietas extremas ni culpas. Aquí algunas recetas prácticas y saludables, ideales para mujeres +40:
1. Bowl antiinflamatorio de pollo y quinoa
Quinoa cocida
Pechuga de pollo asada
Espinaca, pepino y jitomate
Aguacate en cubos
Limón, aceite de oliva y pimienta
*Ayuda a controlar la inflamación y aporta proteína de calidad.
2. Omelette verde para el desayuno o cena
2 huevos
Espinaca, calabacita y cebolla
Un toque de queso panela o feta
*Ideal para mantener masa muscular y evitar picos de azúcar.
3. Salmón al horno con verduras
Filete de salmón
Brócoli, zanahoria y pimientos
Ajo, limón y aceite de oliva
*Rico en omega 3, clave para la salud hormonal y abdominal.
Rutinas:
Rutina sencilla para bajar la “pancita” (20–30 minutos)
Esta rutina puede realizarse 4 a 5 veces por semana:
1. Calentamiento (5 minutos)
Marcha en el lugar
Círculos de brazos
Movilidad de cadera
2. Ejercicios principales
Sentadillas: 3 series de 15
Plancha abdominal: 3 repeticiones de 30 segundos
Elevación de rodillas: 3 series de 20
Crunch abdominal controlado: 3 series de 15
Puente de glúteo: 3 series de 20
3. Cardio ligero (5–10 minutos)
Caminata rápida
Bicicleta estática
Elíptica
*La clave no es hacer más, sino hacerlo constante.







