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Sarampión, la importancia de la prevención

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Por Marina Brauer 

Las infecciones por el virus del sarampión se producen en todo el mundo. Antes de los programas de vacunación actuales existían brotes de sarampión a gran escala con una frecuencia de dos a tres años, habitualmente en invierno y primavera. Había pequeños brotes durante el resto de los años. Los lactantes hasta ocho meses suelen estar protegidos frente a la enfermedad al poseer anticuerpos que reciben de forma pasiva de su madre durante la vida intrauterina. Una vez pasado el sarampión, el estado de inmunidad es para toda la vida. Lo que quiere decir que el sarampión sólo se pasa una vez. El sarampión es benigno y lo que tiene más importancia son las complicaciones que se pueden producir por infecciones bacterianas secundarias.

El sarampión es producido por un tipo de virus del grupo Paramyxovirus. Es una infección altamente contagiosa que se difunde por las pequeñas gotitas que se liberan cuando una persona estornuda o tose. Aproximadamente el 85% de las infectadas por el virus desarrolla la enfermedad. Después del contagio, la enfermedad dura de 7 a 14 días en declararse. El período más contagioso es entre tres y cinco días antes de que aparezcan los síntomas hasta aproximadamente cuatro días después de la erupción.

¿Tengo sarampión?

Los peores signos de la infección por sarampión son fiebre, secreción nasal importante enrojecimiento y lagrimeo en los ojos y tos. Algunos días después aparece una erupción cutánea en la boca, especialmente en las membranas mucosas del interior de las mejillas. Esta erupción está formada por pequeñas manchas blancas (parecidas a granos de sal o arena) con un halo rojizo. Se denominan manchas de Koplik y son específicas de la infección del sarampión. Hay enrojecimiento, inflamación y dolor en la faringe.

Al cabo de un par de días de la aparición de las manchas de Koplik, se inicia la erupción cutánea característica del sarampión. Tiene una evolución específica, desde la cabeza, cara y el cuello hasta el tronco del abdomen y la zona proximal de los brazos y piernas. La erupción se inicia como una serie de manchas enrojecidas y planas, aunque algunas pueden empezar abultadas. Esta erupción se inicia como una serie de manchas enrojecidas y planas, aunque algunas pueden ser abultadas. Está erupción puede producir un picor y cuando empieza a aparecer la fiebre suele aumentar, alcanzando a veces los 40.5°C. Puede haber náuseas, vómitos, diarrea y múltiples ganglios linfáticos inflamados. En este momento, la tos suele ser más intensa. La erupción cutánea dura unos cinco días, y a medida que progresa adquiere un color marrón.

Muchos pacientes (entre el 5 y el 15%) presentan complicaciones. Las infecciones bacterianas, como otitis, sinusitis, neumonía, son frecuentes especialmente en los niños.  El paciente presenta en ocasiones otras infecciones virales como laringe- traqueo –bronquitis, laringitis o neumonía viral. Raramente se produce una inflamación del corazón o los riñones, una disminución del número de plaquetas o una reactivación de una antigua tuberculosis: haciendo mención que en nuestra ciudad tenemos un alto número de personas con dicho padecimiento y que generalmente no lo saben hasta que hay un brote de tos o un chequeo general.

Una complicación extremadamente grave de la infección por el sarampión es la inflamación del cerebro. Se denomina encefalitis y puede aparecer al cabo de varias semanas después de haber desaparecido los síntomas del sarampión. Esta complicación se produce aproximadamente en 1 de cada 1,000 pacientes, de los cuales mueren alrededor del 10% al 15%. Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, somnolencia, convulsiones y retraso mental.

Existe una complicación muy rara del sarampión que puede surgir al cabo de diez años después de la primera infección. Se denomina panencefalitis esclerosante subaguda y es una destrucción lentamente progresiva del cerebro. Es más frecuente en las personas que han sufrido el sarampión, a la edad de dos años. Los síntomas son cambios de la personalidad, disminución de la inteligencia con los problemas escolares, disminución de la coordinación, sacudidas y movimientos involuntarios del cuerpo. A medida que la enfermedad progresa, el paciente es cada vez más dependiente, y finalmente acaba encamado y aislado de lo que lo rodea. Puede producirse ceguera, y son características las oscilaciones bruscas de la temperatura, ya que se destruye el centro de control de la temperatura. La muerte es inevitable.

El sarampión siempre se diagnostica de acuerdo a los síntomas, produce hiperplasia linfoide, coriza que consiste en lesiones maculo papulosas generalizadas. Comienza en la zona retro auricular se extiende a la cara de ahí al tronco y extremidades.

El sarampión es benigno y lo que tiene más importancia son las complicaciones que se pueden producir por infecciones bacterianas secundarias: otitis media, neumonía, etc.

Si existe alguna duda sobre el diagnóstico se puede recoger una muestra de fluidos orgánicos (mucosidad u orina) para detectar la presencia de anticuerpos frente al virus del sarampión. Los anticuerpos son producidos por las células inmunitarias del organismo que recogen los antígenos en la superficie externa del micro-organismo.

Recomendaciones

*Humidificación del aire para favorecer la tos.

*Tomar gran cantidad de líquidos para evitar la deshidratación.

*Mantener la habitación en penumbra debido a la sensibilidad ocular a la luz.

*Descanso prolongado.

*Seguir una dieta nutritiva y fácilmente digerible.

* Se puede preparar infusiones de manzanilla o toronjil.

* La vitamina C. refuerza el sistema inmunológico y se puede obtener a través de frutos como la guayaba, kiwi, y cítricos: naranja, toronja, mandarina limón.

Prevención

El sarampión es una infección altamente prevenible. Existe una vacuna muy efectiva preparada con virus que se han tratado para que no produzcan la enfermedad.

La vacuna del sarampión suele administrarse a los 15 meses de edad con una dosis posterior entre los 10 y 11 años. Antes de los 15 meses de edad, el sistema inmunitario no está suficientemente maduro para iniciar la reacción a partir de la vacuna y probablemente posee los anticuerpos transmitidos pasivamente por su madre.