
El “fenómeno Colosio”: entre la memoria histórica y el debate político
Por Ileana Bernal de la R.
La reciente visita a Sonora del senador de Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio Riojas, reavivó el debate sobre el peso político del apellido Colosio y la vigencia de su legado en la vida pública mexicana.
Durante un análisis político, en el noticiero «De Primera Mano» conducido por el periodista Francisco Javier Ruiz Quirrín, el comentarista Juan Jaime Sánchez Meza, señaló que la presencia del legislador en la entidad generó especulaciones sobre una posible aspiración a un cargo de elección popular en Sonora, pese a que actualmente representa en el Senado al estado de Nuevo León.
El analista consideró que la visita tuvo un carácter principalmente político y no necesariamente vinculada con alguna comisión legislativa o tema específico relacionado con la entidad.
Uno de los momentos que más debate generó fue la respuesta del senador ante cuestionamientos sobre la posibilidad de aspirar a gobernar Sonora, pese a no haber desarrollado su carrera política en el estado, donde la respuesta fue interpretada por algunos sectores como una postura desafortunada respecto al valor del arraigo y la cercanía con los problemas locales.
«Para cualquier caso, a mí me parece muy desafortunado el comentario del que se desprende que el origen de una persona no tiene ninguna trascendencia, como si el lugar de origen o la permanencia, porque este muchacho, no obstante que nació aquí, pues nunca ha vivido, o por lo menos no a lo largo de su vida política», enfatizó.
Sánchez Meza sostuvo que, en gran medida, la relevancia pública del actual senador está vinculada al legado de su padre, Luis Donaldo Colosio Murrieta, asesinado en 1994 durante su campaña presidencial.
El analista recordó que la trayectoria política del excandidato presidencial se desarrolló dentro de las estructuras tradicionales del sistema político de la época, donde, según su interpretación, el ascenso a posiciones de poder dependía en gran medida del respaldo del presidente en turno, en ese momento Carlos Salinas de Gortari.
Asimismo, consideró que el discurso pronunciado por Colosio Murrieta el 6 de marzo de 1994, frecuentemente citado como un punto de inflexión político, contenía planteamientos similares a los expresados por otros candidatos presidenciales del PRI en diferentes periodos, centrados en promesas de reforma, democratización y distancia con el gobierno saliente.
A juicio del analista, la dimensión simbólica del excandidato presidencial creció tras su asesinato, lo que convirtió su figura en un referente político y emocional para amplios sectores del país.
En ese contexto, el debate actual gira en torno a si el capital político del senador Colosio Riojas proviene principalmente de su trayectoria propia o del legado histórico de su padre.
«Entonces no podemos engañarnos, no podemos seguir fingiendo que hay merecimientos en la persona de este joven, que hay un desempeño que ha tenido primero como alcalde de Monterrey, yo no tengo datos para juzgar el desempeño que él tuvo a lo largo de su carrera como alcalde de Monterrey y ahora como senador».
Finalmente, el analista señaló que, independientemente de las aspiraciones políticas del legislador, cualquier eventual candidatura en Sonora deberá cumplir con los requisitos constitucionales relacionados con residencia y elegibilidad para ocupar cargos de elección popular en la entidad.
El tema continúa generando discusión en la esfera pública, donde el apellido Colosio sigue siendo, más de tres décadas después, uno de los símbolos políticos más recordados de la historia reciente de México.








