
Sembrar árboles sobre los cadáveres de activistas asesinados
Mientras Sheinbaum ofrece plantar arbolitos con el 10% del presupuesto armamenticio mundial, el país que gobierna, es parte de un régimen generador de ecocidios
Por Sandra Karina Ibarra Carbajal
Democracia de dientes para afuera. Al margen del título que le coloquen a la cumbre internacional efectuada en España el pasado sábado 18 de abril del 2026, lo cierto es que, nadie es lo suficientemente poderoso para cubrir el sol con un dedo. Es evidente que lo que subyace es el reagrupamiento geopolítico e ideológico de regímenes con talante autoritario, uno de ellos, el gobierno Mexicano encabezado por la Presidenta Sheinbaum.
Sheinbaum emitió su discurso llenándose la boca de democracia, colgándose las medallas de múltiples personajes en la historia de México, mujeres y hombres que pagaron con su vida la lucha por la igualdad, libertad y democracia. Ella misma se asumió heredera de esos méritos y prácticamente se auto ungió como “la” embajadora mundial de la democracia, la paz y la conservación de los recursos
naturales.
Propuso tres puntos: a) que se destine el 10% del presupuesto armamenticio mundial para reforestar; b) ofreció que México sea la sede para celebrar la próxima cumbre del nuevo club; y c) rechazó la intervención militar en la dictadura cubana.
¿Qué se siente que la Presidenta mienta al mundo?
Indignación, hartazgo y vergüenza por la nula ética de la clase política que dice representarnos en México y el mundo.
No existen ingenuidades en el tablero geopolítico, el gobierno mexicano ya no ofrece ética ni congruencia con los principios democráticos, ofrece mentira y simulación; ofrenda una boca que se llena de democracia pero en los hechos la destruye para imponer autoritarismo; ofrece incertidumbre jurídica con un poder que controla a los tres de la Unión; es portador de inseguridad, violación sistemática a derechos humanos con rango de crímenes de lesa humanidad así catalogado por el Comité especializado de la ONU en materia de desaparición forzada de personas.
Plantar árboles sobre los cadáveres de activistas asesinados
Mientras Sheinbaum ofrece plantar arbolitos con el 10% del presupuesto armamenticio mundial, ella, en el país que gobierna, es parte de un régimen generador por acción, omisión e incluso aquiescencia de ecocidios, actualmente con un golfo de México convertido en zona de sacrificio por derrames de hidrocarburo; con una selva mutilada gravemente y cenotes contaminados de manera irreversible por la construcción de un trasnochado tren en el sureste del país.
Al tiempo en que externa su discurso llenándose la boca de democracia y derechos ambientales, encontraron en México el cadáver de Lázaro Mendoza Ramírez, defensor ambiental en Michoacán, calcinado dentro de una camioneta, convirtiéndose en un número más para el oficialismo.
Según datos del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) publicado en abril del 2026, entre 2015 y 2025 se registraron en nuestro país, al menos 199 homicidios de personas defensoras de derechos ambientales. Destacando los años más letales 2017: 29 asesinatos; 2021 y 2024: con 25 asesinatos cada año.
Defender nuestros recursos naturales es una actividad de alto riesgo en el país, uno de los más peligrosos, los recursos hídricos (29 eventos), y los Estados que encabezan el peligro: Ciudad de México, Puebla, Oaxaca y Jalisco.
La impunidad rampante subsiste y el gobierno de Sheinbaum lejos de abatirla, respalda al obradorato figurando con la ignominia de uno de los años más letales en muertes de activistas ambientales, 25 personas asesinadas.
Irle a decir a la comunidad internacional que deben plantar árboles, suena a caricatura, cinismo, indolencia y hasta maldad, cuando en su propio país, cuesta la vida misma el atreverse a defender nuestros recursos naturales.








