“Pinto flores para que no mueran”, es una icónica frase que le atribuyen a Georgia O’Keeffe pintora estadounidense (1887-1986).
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Pintar derechos y libertades para que no mueran

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El objetivo es retomar las riendas del país desde la razón, la deliberación, el respeto a los derechos humanos en una democracia, esa que hoy se apaga como una llama sin oxígeno

 

Por Sandra Karina Ibarra Carbajal 

“Pinto flores para que no mueran”, es una icónica frase que le atribuyen a Georgia O’Keeffe pintora estadounidense (1887-1986), enunciado de resistencia incluso ante el más inexorable destino: la muerte. 

La artista invita a la memoria, a la irreverencia de existir incluso después de la muerte. 

Así como Georgia inmortalizó la vida de múltiples flores a través de su arte sobre un lienzo, actualmente en México las y los especialistas jurídicos, personas juzgadoras federales de carrera judicial, academia y activistas en derechos humanos tenemos el deber ético de estudiar, analizar, escribir, dar clase y publicar lo que un día fue el Estado de Derecho en México y confrontarlo con rigor técnico frente a lo que hoy realizan las autoridades y quieren hacernos creer, que es la “nueva y mejorada” realidad. 

¿Para qué pintar derechos y libertades? para que no mueran y que, a través del análisis técnico, docencia, publicaciones y actividades de difusión, se articule el diálogo intergeneracional que permita a las juventudes conocer que durante al menos dos décadas existió un México con incipiente democracia. Pintar sobre el lienzo de las mentes jóvenes para que no olviden que un día vivimos una realidad distinta y sólo así, podremos reventar las falsas narrativas impuestas. 

El camino será de largo aliento, requiere concentración y resistencia. El objetivo es retomar las riendas del país desde la razón, la deliberación, el respeto a los derechos humanos en una democracia, esa que hoy se apaga como una llama sin oxígeno.

La reforma judicial del 2024 politizó a la impartición de justicia, colocó personas juzgadoras con notorio sesgo político en favor del oficialismo que les auspició el cargo. 

Lo que un día fue argumentación jurídica en las sentencias dictadas por personas juzgadoras federales, hoy se deformó en propaganda oficialista inmersa ya no en sentencias, porque no merecen llamarse así, toda vez que se asemejan más a meros panfletos políticos, tal como ha dado muestras sobradas el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

El desplome cualitativo ha sido monumental, prácticamente de la noche a la mañana hemos sido testigos de la destrucción de la ciencia jurídica dentro del poder judicial federal. Poco interesa ya fundar y motivar desde la razón jurídica pues lo único relevante es “quedar bien” con el patrocinio oficialista que avasalla sin freno alguno.

Hoy más que nunca son de vital importancia los observatorios especializados, la crítica abierta, frontal, constante desde el análisis con rigor técnico y especializado para mantener viva a la ciencia jurídica, no desde un sentido abstracto o intangible, sino desde el más elemental enfoque pragmático del derecho, como la ciencia humanista que nos permite coexistir civilizadamente y con certeza jurídica que nos permitía saber a qué atenernos; procurando la satisfacción de necesidades elementales para todos y todas; con justicia y equidad; resolviendo los conflictos por la vía de instituciones sólidas, profesionales e independientes para lograr el bien más anhelado: la paz. 

Por eso y muchas cosas más, cada que una persona joven me pregunta ¿y para qué estudio derecho?, le respondo: “pinto flores para que no mueran”.

*Jueza de Distrito del Poder Judicial Federal. Columnista y activista por la democracia y derechos humanos. 

X @sandrakarinaib3