La discrepancia entre lo planteado en un inicio por el Gobierno y lo que viene es lo que más preocupa a la comunidad seri.
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Seris denuncian despojo y rechazan proyecto federal

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El Gobierno Federal a través del INPI estaría desarrollando la obra, ya hay una empresa que trabaja en el desarrollo del proyecto; sin embargo, exhiben un presunto intento de despojo territorial

 

Por Rigo Gutiérrez E.

La comunidad seri de Punta Chueca se mantiene en alerta ante la construcción de un hotel en tierras sagradas de la Isla del Tiburón, proyecto que considera un posible acto de despojo y ecocidio.

En entrevista para el Semanario “Primera Plana”, Moisés Méndez, gobernador pluricultural de la etnia Seri, manifestó el rechazo absoluto de su comunidad hacia los métodos empleados por el Gobierno Federal para la implementación del proyecto turístico denominado «Campamento Caracol» en la Isla del Tiburón. 

Y es que de acuerdo a lo expresado por el representante étnico consideran que el proyecto no es lo que les habían ofrecido, pero todavía más, exhibe presuntas irregularidades legales, como violaciones a las leyes y falsificación de documentos para entregar tierras.

Atropello a la Autodeterminación

El gobernador Méndez aclaró que de inicio la etnia no se opone al desarrollo, sino a la forma en que se está ejecutando, la cual describe como un atentado directo contra el decreto de 1975. Dicho decreto establece que el territorio seri es de uso exclusivo de la comunidad.

Según Méndez se han introducido figuras ajenas a la comunidad bajo la modalidad de «comuneros parcelarios», lo cual es ilegal, dado que la isla del Tiburón fue dotada por vía comunal y no ejidal.

“Un líder malo que teníamos hizo uso de firmas que realmente son legales, pero tomó esas firmas regalando despensas y dinero, y está mal usando esas firmas creando asambleas apócrifas”, dijo.

Con estas asambleas, explicó el gobernador étnico, busca fragmentar el territorio para facilitar su venta o renta.

Por otra parte, confirmó que no han sido consultados de forma libre e informada —exigido por el Convenio 169 de la OIT— sobre las obras que desarrollaría el Gobierno en territorio seri.

—¿Cuándo se entregaron estos títulos? —se le cuestionó—.

—El mes pasado fue una sorpresa en una asamblea para para la elección del nuevo comisariado comunal. Ahí nos dimos cuenta de esa de ese atropello, de esa argucia legal.

—¿Qué sugerencia que le haría al Gobierno Federal? ¿Van a detener la obra?

—Esta obra de alguna manera la vamos a detener, usando nuestro libre autogobierno y autodeterminación mientras pase eso queremos que la Procuraduría Agraria lance la segunda convocatoria.

—La presidenta Sheinbaum estuvo con ustedes y habló de desarrollar o detonar la parte turística. ¿qué es lo que proponen ustedes?

—Desde el tiempo de AMLO ya había esta propuesta, estaban ofreciendo 35 millones anuales para que ya no se haga cacerías ahí, sino que se haga safaris fotográficos, que se hagan ecoturismo, construcciones y ese es el principio que estuvieron marcando y ahora con Claudia retomaron todo y lo están ejecutando. No estamos de acuerdo, nosotros no estamos de acuerdo con las cacerías. Ni algún tipo de desarrollo que impacte, menos como lo está proponiendo esta gente.

—Entonces, ¿avalan ustedes el proyecto, pero no la forma con que se hizo?

—Es que no están reconstruyendo el campamento Caracol, es un proyecto totalmente diferente. Ahí contempla como cinco hoteles, restaurantes y centros médicos. Ese proyecto ya establecido mediante convocatoria oficialmente lanzado por el INPI. Ahí donde se está explicando y donde está invitando a constructores que la convocatoria, para ver quién se queda como constructor ahí.

Del «Campamento» al Megaproyecto

La discrepancia entre lo planteado en un inicio por el Gobierno y lo que viene es lo que más preocupa a la comunidad seri.

El gobernador seri explicó que el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) lanzó una convocatoria para la construcción de esta obra, y según planos se trata de todo un complejo de cabañas, con restaurante y hasta un centro médico.  

«Quieren convertir territorio sagrado en negocio. Quieren convertir a los Concaac en empleados de su propio espacio», denunció.

Para los Seris, la Isla del Tiburón no es un terreno baldío, sino un «patrimonio cultural de la humanidad», un templo, una farmacia y el lugar donde habitan sus ancestros y la fauna marina como las ballenas.

Finalmente, Méndez es enfático en las demandas hacia la administración actual:

1. Cancelación inmediata de los 21 registros ilegales del Registro Agrario Nacional (RAN).

2. Lanzamiento de una segunda convocatoria por parte de la Procuraduría Agraria para elegir un nuevo comisariado comunal legítimo.

3. Cárcel para quienes falsificaron documentos para el despojo.

4. Respeto total a la soberanía del territorio Concaac.