Entrevistas

“Caso Leyla es reflejo de la descomposición social”

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El Dr. Jorge Pesqueira Leal presenta un análisis del brutal asesinato de una jovencita, perpetrado por otras dos menores en Sonoyta; habla del perfil criminológico de las ejecutoras; ¿Y las leyes? ¿Es necesario reformar?

 

Por Redacción

En septiembre del 2025, en Sonoyta, dos jovencitas de 13 y 15 años engañaron y asesinaron a Leyla Monserrat, una joven de 15 años. El pasado mes de marzo, un juez en San Luis Río Colorado les dictó sentencia a las responsables del crimen: a la más pequeña, 11 meses de libertad asistida y el pago de 5 mil pesos como reparación del daño; mientras que a la de 15, fueron dos años y 10 meses de internamiento. ¿Fue justa la medida?

Para responder estas y otras dudas, el maestro Francisco Javier Ruiz Quirrín platicó con el Dr. Jorge Pesqueira Leal, Doctor en Derecho y reconocido criminólogo. El especialista recordó el contexto en el que se da el brutal crimen, el cual también fue grabado en video y enviado a la madre de la víctima. Es en este sentido que el especialista no duda en calificar el perfil de las responsables como el de unas psicópatas sin alma.

 

Crueldad Adolescente

El Dr. Pesqueira resalta que el crimen no fue un acto impulsivo, sino que estuvo marcado por una serie de elementos que encierran un acto de crueldad y brutalidad.

Premeditación, alevosía y ventaja: Las agresoras engañaron a la víctima ofreciéndole una supuesta sorpresa («una presa»).

Ejecución brutal: La joven fue atada de los ojos y posteriormente estrangulada.

Indiferencia y revictimización: Las responsables grabaron un video del acto y se lo enviaron a la madre de la víctima, un hecho que ha motivado manifestaciones y exigencias de justicia en San Luis Río Colorado.

 

Limitaciones del Marco Normativo en México

Tras las reformas nacionales de 2016, los estados han perdido soberanía en materia legislativa penal para adolescentes, quedando supeditados a la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal de Adolescentes. Esta centralización deja a los juzgadores «atados de manos» frente a crímenes de extrema gravedad, explica el abogado Pesqueira.

La Convención de los Derechos del Niño, de 1989 establece que menos de 18 años, debe de haber una protección especial para niños, niñas. En este sentido, la ley actual establece tres niveles de responsabilidad basados estrictamente en la edad, lo que condiciona la respuesta del Estado:

“Las tres etapas etarias son de 12 años cumplidos a 13 a 14 años incumplidos. Si tú tienes esa etapa etaria bajo ninguna circunstancia en México puede ser privado de la libertad. Por eso esta niña de 13 años que participó en este homicidio nunca pisó la cárcel. Y bajo ninguna circunstancia puede aplicarse alguna medida de protección fuera de un centro de tratamiento mayor a 1 año. Por eso a esa niña se le coloca el equivalente a lo que sería la sanción máxima en libertad, que son 11 meses en lugar de 12 meses”.

La segunda etapa etaria, comentó, es de los 14 años cumplidos a los 16 incumplidos y la sanción o la medida de internamiento máxima son 3 años. “Ninguna autoridad puede excederse porque va a prisión el juez o el magistrado o la autoridad que corresponda”.

“En la tercera etapa etaria de los 16 cumplidos a los 18 incumplidos. Es decir, entre 16 años y un minuto antes de cumplir los 18, tú eres un adolescente o una adolescente que puedes tener como respuesta punitiva 5 años máximo, no se le llama de pena sino de medida de internamiento”.

Además, el principio del «interés superior de la niñez» obliga a los jueces a realizar revisiones mensuales de la medida de internamiento, lo que genera una presión constante para modificar o reducir las sanciones, tratando actos oprobiosos como si fueran «travesuras».

 

Capacidad cognitiva vs. edad cronológica

A diferencia de México, el Dr. Pesqueira destaca el modelo de Estados Unidos, donde la responsabilidad penal por conductas graves puede iniciar a los 11 años.

En el sistema estadounidense, no se trata solo de un límite etario. Se emplean pericias y estudios científicos para determinar la mentalidad criminal.

Se evalúa si el menor tiene la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, y si posee los atributos para entender y querer los actos que realiza.

Si las pruebas demuestran una capacidad cognitiva madura, un menor puede ser juzgado como adulto y enfrentar condenas severas, incluida la cadena perpetua.

 

 

El diagnóstico criminológico

Desde una perspectiva interdisciplinaria (biológica, psicológica y sociológica), el Dr. Pesqueira advierte sobre el peligro de ignorar el perfil de las agresoras. Describe a la adolescente de 15 años como alguien con un perfil de «psicópata desalmada».

Sin una intervención de fondo por expertos en comportamiento humano y factores detonantes de la conducta criminal, es altamente probable que, al cumplir su breve condena de menos de tres años, la joven vuelva a representar un peligro para la sociedad.

Actualmente, el sistema se limita a «retener» a los adolescentes o adultos en lugar de aplicar medidas que modifiquen sus patrones de conducta.

 

Propuestas de Reforma

Ante la insuficiencia de las leyes actuales, el abogado penalista propone cambios estructurales.

Una propuesta de tesis doctoral del Dr. Pesqueira donde el juez dicta la culpabilidad, pero un equipo clínico-criminológico define el momento de la liberación basándose en la rehabilitación real de la persona.

También puso sobre la mesa que ya se analiza sobre la propuesta de eliminar la diferenciación de 3 y 5 años por una medida única de mayor duración (7 o 10 años) para delitos graves.

El sistema requiere que los operadores actúen con ética y no solo se ajusten a normas que pueden dejar desprotegida a la sociedad.

 

Llamado a la Prevención

El asesinato en Sonoyta es, según Pesqueira, una manifestación explícita de un proceso de descomposición social en México. El experto concluye con una crítica a la estructura de poder actual:

“Es urgente que tanto a nivel federal como estatal y municipal, más allá de la política y cada cual lo que traiga como como lo que le lo que tiene sentido llevar a cabo, se desarrollen, se instrumenten programas de prevención eficaces. Hay mentes talentosas en Sonora, pero no están en el lugar donde debieran. Hay mentes talentosas en México, pero no están en el sitio donde tendrían que encontrarse”.

Bajo esa premisa, cuestionó “¿de qué sirve el capital humano de nuestra patria, si está por allá embodegado en algún lado y en donde se toman las decisiones las personas no tienen el perfil, no en todos los casos, pero en una cantidad significativa no tienen el perfil de un para hacer quienes piensen, sientan y experimenten que ese país no puede desmoronarse por el hecho de andar del tingo al tango con los conflictos políticos, con los conflictos y las diferencias ideológicas cuando somos un país que en la realidad vive la pobreza y la pobreza extrema que duele”.

Finalmente, reiteró que el caso de las «jovencitas asesinas» no es un hecho aislado, sino una prueba de la degradación social que requiere una intervención urgente, científica y honesta que trascienda los periodos electorales y la rigidez de las leyes actuales.