¿Cómo podemos mejorar nuestro bienestar psicológico?: Depresión en México

Por Marina Brauer
En la actualidad es verdaderamente alarmante el número de suicidios que se están presentando en nuestra sociedad, familias y amigos. La OMS da cifras alarmantes: hoy se registran 800 mil suicidios por año cada 43 segundos hay un suicidio en el mundo: lo más inquietante es que se da en jóvenes entre 15 y 27 años.
En México 3.6 millones de adultos padecen depresión lo que representa el 16% de la población adulta. En la actualidad México tiene un reto urgente y colectivo en la Salud Mental por el incremento de ideación suicida. En nuestra ciudad se reportado una alta concentración de depresión con unas cifras que asciende a 1,678 pacientes con predominio en mujeres frente a 413 hombres y desafortunadamente gente joven. En el mundo actual tan individualista, es muy frecuente encontrar personas que atentan contra su vida porque se sienten vacías en un momento de dolor, o en medio de una crisis afectiva, económica o sentimental. Un factor que se puede considerar puede ser el celular que no solo es un instrumento de trabajo, sino un socio las 24 horas del día: vivir esa dependencia impide entrar en contacto a corta distancia con los seres queridos y los mantienen alejados llevándolos a una soledad peligrosa que cuando entran en crisis no saben cómo solucionarla y en especial cuando no están en un lugar preferente en las redes sociales, lo que ha provocado un mayor alejamiento del contacto humano.
Aprovecha el tiempo
1.- Ser agradecido. Los efectos de ser agradecido contrarrestan nuestras emociones negativas, como la preocupación o sentirnos irritados. Ser agradecidos implica en nuestro devenir cotidiano: es mirar el lado bueno cuando nos surge un imprevisto, ser flexibles y comprender lo que tenemos buscar el equilibrio centrándonos en lo que recibimos. Quienes son agradecidos afrontan las situaciones con más optimismo.
2.- Practicar ejercicio de manera habitual. Disfrutar de horas de luz natural aprovechar que tenemos una temperatura más agradable para ir a caminar, trotar o hacer ejercicio al aire libre. El ejercicio cardiovascular es saludable y aporta beneficios a nuestro sistema físico en general, pero es nuestro cerebro uno de los mayores beneficiados al evitar el sedentarismo.
3.- Tener proyectos y actividades con las que nos sintamos identificados y disfrutemos hasta el punto que las horas pasen y no nos percatemos de ello, es muy beneficioso para nuestro bienestar. Mihaly Csikszentmihalyi aportó a la psicología el concepto de “fluir” describe el estado de fluidez como el del equilibrio que percibimos cuando nuestras emociones se centran en la serenidad que produce sentir la mente, la voluntad y el corazón en armonía. Cuando estamos involucrados en conseguir objetivos claros y compatibles con retos que nos apasionan el esfuerzo se verá recompensado cuando consigamos los objetivos propuestos.
4.- Nuestros sentidos están colapsados debido al estrés y las prisas de una sociedad que nos llegan cantidades ingentes de información por todas las redes sociales. Por eso es imprescindible que aprendamos a parar por un momento. Si lo hacemos, daremos a nuestro cerebro la oportunidad de recuperarse y a nuestros sentidos una razón para reajustar su capacidad de apreciar lo que vivimos y tenemos.
5.- El principal precursor de la psicología positiva Martín Seligman puso de relieve cómo el optimismo contribuye al bienestar personal y facilita las relaciones personales satisfactorias. Los estudios realizados constatan que los seres humanos estamos preparados para afrontar las situaciones adversas con optimismo inteligente más como retos para superar que como barreras infranqueables. El optimismo nos vuelve constantes en la búsqueda de estrategias para enfrentar los problemas que nos enfrentemos día a día.
Psiquiatría nutricional
¿Somos lo que comemos, lo que sentimos y lo que pensamos?
Muchos movimientos actuales a favor de los derechos de los animales lo han tomado como bandera de lucha, pero ¿qué tan cercano a la realidad es este eslogan?
La experimentado Psicóloga Renata Cavalli Munizaga la llevó a investigar y compartir la estrecha relación que existe entre nuestras emociones y lo que comemos.
Las últimas investigaciones han decretado que tenemos un segundo cerebro, que está en nuestro intestino. Yo lo llamaría primer cerebro, porque ahí se producen la mayoría de los transmisores que están en el cerebro, también existen en el intestino, por eso es importante. A través del nervio vago la información viaje cerebro intestino en forma bidireccional.
Por eso es importante, porque si yo estoy teniendo algún estrés, algún tipo de ansiedad en mi mente, eso va afectar a mi intestino y viceversa, si estoy teniendo algún problema de colon irritable, eso afectará a mi cerebro. Entonces están súper interconectados ambos”
Para Cavalli Munizaga, parte de esa buena comunicación que debe existir entre el cerebro y el intestino, va de la mano con lo que se evacua. “El equilibrio en el organismo no está sólo en lo que ingiero, sino también está en lo que evacúo. Ella imparte unas charlas que se llama Détox. Mente y Cuerpo donde enseña que la verdadera limpieza no está sólo en el intestino, sino también en lo emocional, en lo mental por eso para ella el trabajo es integral y se aproxima desde la psicología- Además el trabajo interior, en el desarrollo personal integra aspectos de nutrición y recetas saludables. Dicha aproximación desde la psicología la llevó a explorar por la sabiduría de la comida viva y la estrecha relación que existe entre nuestras necesidades de hambre y nuestras emociones. “Existen nueve formas de saciar nuestro apetito, de las cuales siete son emocionales y dos solamente fisiológicas, que es el hambre del estómago y el hambre celular.
Las otras siete son hambres emocionales, por lo tanto, sí nos alimentamos mal y estamos desconectados de nuestro interior, nuestra hambre no es real responden más a los hábitos condicionados y no a una conexión con nuestro cuerpo. Una de las siete hambres es el hambre del corazón. Por algo está esa fuerte ligazón de asociar el alimento con la emoción, y esto está en nuestro estómago. Entonces necesitamos saciar esa hambre, pero no desde el alimento físico sino prestar atención a nuestras emociones. Por eso es importante mantener saludable nuestro segundo cerebro”
CUÍDENSE MUCHO Y HASTA LA PRÓXIMA.
BUENA SUERTE Y MUCHA SALUD.













