
Crece la preocupación en Naco: reportan nuevos casos tras derrame químico de Ferromex
Al menos seis habitantes presentan síntomas; autoridades esperan resultados médicos y ambientales para determinar si existe relación con el accidente
Por Redacción
A casi dos semanas del descarrilamiento de un tren de Ferromex que provocó el derrame de más de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio en el ejido Cuauhtémoc, municipio de Naco, Sonora, aumentó la preocupación entre los habitantes de la zona tras el reporte de al menos seis personas con síntomas que podrían estar relacionados con la exposición al químico.
El alcalde de Naco, Lorenzo Villegas Vázquez, informó que pobladores han acudido a valoración médica por presentar jaquecas, mareos, náuseas, dolor abdominal y dificultades respiratorias. Sin embargo, precisó que será la Secretaría de Salud, junto con las autoridades ambientales, la que determine mediante estudios clínicos y periciales si existe una relación entre estos padecimientos y el derrame.
Entre los casos reportados se encuentra el de María Ortega, quien fue hospitalizada en Agua Prieta por problemas respiratorios y mareos, además del de una pareja de adultos mayores que asegura haber desarrollado síntomas días después del accidente. Los habitantes han solicitado evaluaciones médicas más completas, al considerar insuficientes las revisiones iniciales.
La Secretaría de Salud de Sonora confirmó previamente que Luis Arturo Ozuna Vázquez, de 53 años, permanece hospitalizado en estado grave tras inhalar gases liberados durante el accidente ferroviario, con diagnóstico de edema cerebral y afectaciones neurológicas y pulmonares.
El descarrilamiento ocurrió el pasado 25 de julio, cuando varios carros tanque de Ferromex salieron de las vías en las inmediaciones del ejido Cuauhtémoc. Tras el incidente, autoridades federales y estatales iniciaron labores de inspección y monitoreo para evaluar posibles daños al suelo y cuerpos de agua.
Por su parte, Ferromex informó que concluyó los trabajos de contención y limpieza, y ha sostenido que el accidente ocurrió en una zona despoblada, además de señalar que no cuenta con evidencia que vincule el derrame con afectaciones a la salud de la población.
Mientras continúan las investigaciones, los habitantes del ejido insisten en que se mantenga la vigilancia médica y ambiental hasta contar con resultados concluyentes. (Fuente: La Jornada)








