"Paulina Ocaña ha demostrado, en cada responsabilidad pública que ha asumido, una eficacia y un sentido de responsabilidad poco comunes", Rodolfo Montes de Oca.
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El relevo que viene: tres mujeres para el futuro de Sonora

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Si Sonora quiere mirar al futuro con inteligencia, firmeza y visión moderna, no debería tener duda: el relevo generacional ya está aquí

 

Por Rodolfo Montes de Oca Mena

Empezaré, como debe ser, por el derecho. Porque en medio del ruido político y de las lecturas interesadas que se han venido difundiendo en torno a la elegibilidad para la gubernatura de Sonora en 2027, la única forma seria de abordar el tema es regresar al texto constitucional, a su evolución histórica y a su ratio legis.

La Constitución Política del Estado de Sonora no establece actualmente un requisito expreso de edad para ser gobernador. El artículo 70 exige, entre otros requisitos, ser ciudadana o ciudadano del Estado en pleno ejercicio de sus derechos políticos, sin señalar edad numérica alguna.

Para entender el alcance de esta disposición es indispensable interpretarla de manera sistemática: el artículo 10 de la Constitución local dispone que son ciudadanos del Estado quienes, teniendo la calidad de ciudadanos de la República, reúnan además la de sonorenses; la Constitución Federal establece que la ciudadanía mexicana se adquiere a los 18 años.

La conclusión jurídica es inequívoca: en Sonora, la edad mínima para ser gobernador es de 18 años. No se trata de una interpretación creativa, sino de la consecuencia obligada del diseño constitucional vigente.

Este modelo no surgió por casualidad. Durante décadas, el artículo 70 sí estableció expresamente una edad mínima —generalmente de 30 años— para acceder a la gubernatura. Sin embargo, el poder reformador local decidió modificar deliberadamente ese esquema.

Mediante el Decreto 242, publicado el 5 de abril de 2006, se derogó la fracción del artículo 70 que contenía el requisito expreso de edad. A partir de entonces, el constituyente sonorense optó por sustituir la barrera numérica por el estándar funcional de ciudadanía en ejercicio de derechos políticos.

La ratio legis es clara: desplazar un criterio rígido y formal por uno sustantivo; privilegiar la condición democrática sobre el dato biológico; y ampliar el universo de elegibilidad conforme a la lógica del sistema constitucional moderno. Por ello, cualquier intento de reinstalar hoy un requisito etario distinto carece de sustento jurídico y contradice el modelo adoptado por el propio constituyente sonorense.

En este contexto debe analizarse el caso de Paulina Ocaña Encinas, nacida el 5 de diciembre de 1997.

La jornada electoral para la gubernatura de Sonora en 2027 se celebrará el domingo 6 de junio de 2027. Por tanto, el día de la elección ella tendría 29 años cumplidos, es decir, supera ampliamente el umbral constitucional; cumple sin dificultad el estándar de ciudadanía; y satisface plenamente los requisitos jurídicos vigentes.

Lo demás —las descalificaciones y lecturas interesadas— pertenece al terreno de la retórica política, no al del derecho. Pero aun si el debate no estuviera jurídicamente resuelto —que lo está—, habría que volver la mirada a lo verdaderamente relevante: la capacidad y los resultados.

Paulina Ocaña ha demostrado, en cada responsabilidad pública que ha asumido, una eficacia y un sentido de responsabilidad poco comunes. Primero como directora de Telemax, posteriormente como coordinadora general de Comunicación Social y hoy como jefa de la Oficina del Ejecutivo del Estado, ha acreditado disciplina administrativa, capacidad operativa, sensibilidad política y eficacia institucional.

Pero no es la única. En el escenario político de Sonora destacan también perfiles femeninos que, por su trayectoria y capacidad, podrían asumir con éxito la conducción del estado. Tal es el caso de Paloma Terán Villalobos, actual coordinadora de Comunicación Social del Gobierno del Estado, quien realiza un trabajo discreto pero altamente efectivo, con resultados tangibles en la conducción institucional de la comunicación pública, y que además cuenta con un linaje político que le aporta formación y visión de Estado.

De igual manera, Natalia Rivera Grijalva, actual coordinadora del partido Movimiento Ciudadano en Sonora, representa un perfil de gran experiencia, inteligencia y capacidad política. Su trayectoria en el servicio público y su conocimiento del entorno institucional la posicionan como una figura con aptitudes suficientes para encabezar un proyecto de gobierno sólido y competitivo.

Quienes hemos observado el desempeño de estas mujeres sabemos que han mostrado una madurez superior a la de muchos perfiles con mayor edad y trayectoria. En el caso de Paulina Ocaña y Paloma Terán, ambas forman parte de una nueva camada de generación política talentosa que ha sido formada y guiada por el actual gobernador Alfonso Durazo Montaño, lo que las convierte en posibles continuadoras de la obra social significativa que ha impulsado en nuestro estado.

También es necesario reconocer algo evidente: el propio gobernador Alfonso Durazo ha planteado con claridad la necesidad de un cambio generacional en los liderazgos públicos. Y tiene razón, las condiciones actuales —globalización, innovación tecnológica, transformación digital y nuevas dinámicas económicas— exigen perfiles capaces de comprender y conducir esa complejidad.

Sonora no puede enfrentar los retos del siglo XXI con mentalidades del siglo pasado. Hoy se requieren liderazgos con visión moderna, energía renovadora, dominio tecnológico y sensibilidad social contemporánea.

Paulina Ocaña, Paloma Terán y Natalia Rivera representan, cada una desde su trinchera, esa nueva generación de mujeres con capacidad, preparación y compromiso. La discusión sobre la edad no es jurídica, es política.

Jurídicamente, la Constitución es clara. Históricamente, el requisito expreso fue eliminado en 2006. Fácticamente, la edad de quienes hoy destacan en la vida pública no solo cumple con la norma, sino que se acompaña de trayectorias sólidas y resultados comprobables.

Sonora necesita liderazgos capaces de enfrentar los desafíos de la modernidad con inteligencia, preparación y compromiso. Y en ese escenario, estas tres mujeres representan opciones reales, viables y altamente competitivas para conducir el futuro del estado.

Por todo ello, si Sonora quiere mirar al futuro con inteligencia, firmeza y visión moderna, no debería tener duda: el relevo generacional ya está aquí, y en él, mujeres como Paulina Ocaña, Paloma Terán y Natalia Rivera encarnan la posibilidad de llevar a Sonora a una nueva etapa de desarrollo, estabilidad y grandeza.

 

*Primer Fiscal General de Justicia en la historia de Sonora. Abogado penalista con Maestría en Ciencias Penales por el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) y doctorando en Ciencias Penales y Política Criminal en la misma institución.

Correo: mdeocasc@hotmail.com