"Porque no basta con ser un partido político y estar pensando en las elecciones. La idea es participar realmente en la construcción social", Rogelio Cota.
EntrevistasPrincipalesSEMANARIO

“Hubo una traición, y fue cerquita”

88views

Entrevista exclusiva con Rogelio Cota: de MC a “Sonora Con Todo”; no se descarta para Hermosillo en 2027

 

Por Redacción

Rogelio Cota decidió cerrar un ciclo en Movimiento Ciudadano después de varios años de trabajo territorial en Hermosillo, una decisión que, asegura, no respondió únicamente a una aspiración personal, sino a su desacuerdo con decisiones internas que considera contrarias a la lealtad y a la nueva forma de hacer política que el partido pregona. 

Tras su salida, acompañado por la estructura que construyó en la capital sonorense, Cota se incorporó al proyecto de “Sonora Con Todo” y asumió la coordinación en Hermosillo, desde donde afirma que seguirá trabajando por la ciudad y sin descartar ninguna posibilidad rumbo a 2027. 

En entrevista para “De Primera Mano” con Francisco Javier Ruiz Quirrín, habla de política, lealtades, traiciones, familia, deporte, sus convicciones y el futuro político de Hermosillo.

Rogelio, has sido noticia en los últimos días. Natalia Rivera renunció a la dirigencia estatal de Movimiento Ciudadano y, pocos días después, tú también anunciaste tu salida. ¿Qué fue lo que ocurrió?

Hay dos temas en particular. El primero es la llegada de representantes de la vieja política a un instituto político que me tocó construir. No desde cero, pero sí prácticamente desde cero en Hermosillo, porque no existía una comisión operativa municipal. Yo la tomé después de las elecciones de 2021 y posteriormente me ratificaron en 2025, en un segundo periodo que evidentemente ya terminó.

Yo sí concuerdo con los principios de Movimiento Ciudadano y los sigo. Tan los sigo que, de repente, ellos se vuelven demasiado pragmáticos y no entienden que las circunstancias ya cambiaron. Es impresionante porque parte de su filosofía habla precisamente de lo nuevo, de una nueva forma de hacer política y de las nuevas generaciones. Bueno, pues hay que llevarlo a cabo.

¿Y el segundo tema?

Las cosas que se hicieron se hicieron escondidas de tu servidor y de Natalia Rivera. Deja tú que las hayan hecho escondidas de mí, porque yo estaba directamente involucrado en el tema de la alcaldía y de la coordinación estatal. Eso me causa molestia, porque no se trata solamente de una decisión política, sino de la forma en que se hicieron las cosas.

Cuando hablas de esas decisiones, ¿te refieres a la llegada de Alejandro López Caballero y a movimientos de la dirigencia nacional?

Sí. También hay actores nacionales y locales involucrados. Aquí en lo local hubo personas con las que estábamos trabajando codo a codo. Lo mínimo hubiera sido decir: “Hermano, tengo una misión cruzada, quieren medir otros cuadros de Hermosillo, nomás te aviso para que te pongas las pilas”. Ellos me conocen.

Entonces, ¿hablas de una traición?

Cien por ciento. Hubo una traición. Y hubo una traición cerquita, más de los que quieran llegar. Cada quien puede intentar hacer de su vida lo que quiera y eso no tengo problema. El problema es que adentro no puedes coincidir con personas que no son leales, que son deshonestas o que no buscan hacer las cosas bien.

Lo correcto era ir con la coordinadora estatal y que ella bajara la información. Nosotros hemos hecho mucho trabajo. Hemos hecho más trabajo que cualquiera que haya estado en Movimiento Ciudadano y te lo garantizo, maestro, porque en tierra no nos ganan.

Hablamos de tu trabajo como comisionado de Movimiento Ciudadano en Hermosillo. ¿Qué estructura construiste?

Una muy buena estructura. Yo me refiero más a estructuras sociales que a estructuras políticas, aunque evidentemente también pueden utilizarse en un proceso electoral. Construimos más de 200 comités en Hermosillo, alrededor de 210, con aproximadamente mil 500 personas.

Estaban los grupos de Guerreras, que encabeza Chuyita Martínez, y Capitanas, que encabeza Sonia Luján. Esos comités territoriales no solamente tenían una función electoral. También hacíamos gestiones sociales. Si en una colonia había un problema, recogíamos la inquietud y la llevábamos a la instancia de gobierno correspondiente o a una sociedad civil o asociación que pudiera ayudarnos a resolverlo.

¿Por qué consideras importante esa estructura social?

Porque no basta con ser un partido político y estar pensando en las elecciones. La idea es participar realmente en la construcción social. Algunos dicen: “Me espero a que vengan las campañas y ahí es cuando importa”. Para mí, la política debe participar desde el espacio que quieras, pero participar y lograr objetivos y metas en lo territorial para favorecer a una u otra persona.

Entonces, ¿te desencantaste de Movimiento Ciudadano?

Totalmente. No me vi sumando con personas que te pueden traicionar. Como yo no soy traicionero, no me vi ahí. Por más que me guste la filosofía de Movimiento Ciudadano y por más que me sienta naranja, no estoy dispuesto a tragar sapos que no me corresponden.

Tampoco estoy dispuesto a darle un mal ejemplo a las futuras generaciones y a mis propios hijos. Prefiero construir con mi congruencia, con mi convicción y con mis valores desde otras trincheras de la sociedad civil y seguir sumando a la sociedad, como lo he hecho con el deporte y en otras instancias.

Pero tú sí tenías una inquietud política. ¿La tienes todavía?

Por supuesto.

¿Cuántos comités tienes realmente?

Creo que más de 200, alrededor de 210. Es una base de unas mil 500 personas.

¿Y esa base se fue contigo?

Yo validé con ellos si querían venirse conmigo. Eran libres de tomar su decisión. Podían quedarse en Movimiento Ciudadano si así lo deseaban. Unánimemente me dijeron: “Nos vamos a donde tú vayas”.

¿De dónde viene esa relación tan fuerte con Hermosillo?

Es parte de una vocación y de un sentir. Me gusta hacer cosas que les sumen a otras personas. Para mí eso es un legado.

Me acuerdo mucho de mi abuelo, Rogelio Cota, fundador de Cerrajería Cota en 1938, en el centro de Hermosillo. Es uno de los negocios más antiguos de la ciudad. Él era de Álamos y yo de pequeño iba al taller. Aprendí a hacer llaves, aunque no era lo mío, pero aprendí.

Mi abuelo siempre me inculcó la cultura del trabajo y, sobre todo, la honestidad. Recuerdo que me decía: “Algún día, si Dios quiere, este taller te va a tocar manejarlo. Tú eres el mayor de tus hermanos y tus primos. Pero te voy a decir una cosa: desde que puse este taller, aquí no entra ningún producto chueco”.

¿Tus padres también fueron parte de esa formación?

Mi papá fue Rogelio Cota, también fue cerrajero y heredó la cerrajería junto con mis tíos. Falleció en 2004. Mi mamá, Dora Gutiérrez, fue burócrata durante muchos años en el gobierno.

¿Dónde creciste?

Crecí primero en la colonia San Benito, exactamente en la esquina de Campeche y Guadalupe Victoria. También viví con mis abuelos por América y Fernando Montes de Oca, en La Huerta. Después estuve en Santa Fe, que fue la casa donde más tiempo viví, por el Solidaridad, pasando el Navarrete. Pero yo me considero del centro.

¿Dónde estudiaste?

La primaria la estudié en el Instituto Vanguardia, donde tuve una beca hasta quinto año. Sexto lo cursé en la Margarita Romandía de Méndez. Después estuve en la Federal 5 y en la preparatoria en el CETIS 132.

En un momento perdí más de un año porque me fui a jugar fútbol. Estuve en Pachuca, participé en tercera división y llegué a cierto nivel dentro del fútbol profesional.

¿Qué te dejó el fútbol?

Muchísimo. Yo aprendí que el fútbol no se juega solamente con los pies, se juega con la cabeza. Hay jugadores con mejores condiciones físicas, pero tienes que pensar. Desde niño fui capitán de todos los equipos donde jugué. Por eso muchos jóvenes de Movimiento Ciudadano me decían “el Capi”.

¿También aprendiste ahí una forma de entender el liderazgo?

Sí. Yo siempre he sido esa persona a la que le gusta empujar y apoyar. Cuando jugaba en un equipo, una de mis principales virtudes era ver por el equipo, poner el pase, habilitar. Al final todos ganamos cuando las cosas se hacen bien.

Si tenía que meter el gol, lo metía. Pero si no tenía que meterlo, había que encontrar la manera de que alguien más lo metiera. Me gusta ser el motivador, el centro de gravedad para que ciertas cosas sucedan.

O sea, no necesariamente quieres ser el protagonista.

Exactamente. Sé jugar ese rol y sé cuándo tengo que jugarlo. Pero también sé cuándo me toca estar más adelantado. Si volteo a los lados y veo puros defensas, pues hay que meter los goles. Ni modo. Siempre y cuando no estés fuera de lugar.

¿Y así ves también la política?

Sí. En la vida uno deja pasar muchas cosas porque no hay efectos. Pero cuando hay cosas que defender, hay que mostrar de qué estamos hechos.

¿Eso explica también que no hayas reaccionado de manera explosiva con tu salida?

Yo soy más mesurado. Tengo carácter, pero no soy explosivo. Trato de dirigir, coordinar, entender y ser empático con las personas.

En el fútbol yo podía estar cotorreando con los jugadores del otro equipo antes de entrar a la cancha. Éramos amigos. Pero de la línea para allá, si me quieres llevar, te voy a pegar un barridón, no me importa quién seas. Hay límites. Y en la vida es igual.

Eres empresario. ¿A qué te dedicas?

Soy empresario en el tema de comida, limpieza y mantenimiento. También he invertido en otras áreas, como logística. Desde muy pequeño me enseñaron a trabajar.

Cuando falleció mi papá yo tenía 18 años y sentí una obligación moral con mis hermanos. Soy el mayor. Él tenía apenas 46 años cuando murió. No se lo deseo a nadie. Por eso tengo mucha empatía con los jóvenes que pierden a esa guía, especialmente cuando es una buena guía.

También has apoyado al deporte.

Por supuesto. Cuando empecé a trabajar como empresario comencé a apoyar equipos de fútbol locales. Yo pensaba: si a mí, con todas las limitaciones físicas que pudiera tener, me gustaba el fútbol y pude llegar a cierto nivel, imagínate si encontramos a un buen atleta. Podríamos tener aquí un Messi o un Ronaldo desde el punto de vista competitivo.

Pero, desde el punto de vista social, lo más importante es formar buenas personas. Hay niños y jóvenes que por distintas circunstancias no tienen la fortuna de contar con un padre, una madre o una familia funcional. El deporte puede ayudar en esa formación. El ejemplo arrastra más que la palabra.

¿Qué personaje político de México admiras?

Hay uno que me gusta mucho, aunque fue político y militar: Álvaro Obregón. Era echado para adelante. A lo mejor no todas sus formas fueron correctas, pero tengo admiración por él porque logró cosas importantes para su tierra.

Fue un estratega fenomenal. He leído mucho de él. También me gusta Plutarco Elías Calles y, en general, soy muy regionalista en ese sentido.

Si tuvieras enfrente a Luis Donaldo Colosio Riojas y te preguntara qué debe hacer con su proyecto político, ¿qué le dirías?

Que tenga mucho cuidado de quién pone junto a su apellido. Él ha mencionado que para él lo más importante es su apellido porque ya no le pertenece solamente a él, sino también a sus hijos. Yo coincido con esa visión.

Yo no pondría mi apellido enseguida de apellidos que pudieran afectarlo, ni junto a traidores ni junto a gente mala. Tomaría con mucha reserva con quién voy a sumar. Prefiero no sumar con nadie si eso pone en peligro el legado de mis hijos y el legado de mi propio apellido.

Tú fuiste impulsor de Colosio Riojas. ¿Todavía lo ves como una opción presidencial?

Sí. Lo veo como un proyecto nacional, de mediano y largo plazo. Yo fui impulsor de él y ahí están las entrevistas de 2018. Igualmente, el día de mañana lo seguiría impulsando para que pudiera ser presidente de la República. Creo que tiene por dónde, tiene tablas.

Pero venir a un estado y no tener la validación de gente que estuvo impulsándolo y construyendo una estructura sería, desde mi punto de vista, venir a tirar balas al aire. En este momento no veo las condiciones adecuadas para que venga a Sonora. Pareciera que lo quieren llevar a una encrucijada a perder y eso no sería bueno para él ni para su carrera.

Y finalmente, después de tu renuncia, anunciaste que te sumabas al proyecto de Sonora Con Todo. ¿Por qué tan rápido?

Porque no hay tiempo que perder. El domingo tuvimos el evento con la asociación Sonora Con Todo y me hicieron el favor de nombrarme coordinador en Hermosillo. Trabajaré en equipo con Pascual Soto y seguiremos construyendo.

Hermosillo necesita seguir en esa ruta de crecimiento. Necesita personas que lo sigan impulsando y que lo hagan crecer hacia donde merece. Sonora también. Por eso me sumo al proyecto de Toño Astiazarán.

¿Por qué Toño Astiazarán?

Porque era el candidato que siempre quisimos en Movimiento Ciudadano. Es un proyecto fuerte y considero que es un candidato fuerte de la oposición. Incluso Jorge Álvarez Máynez venía y se tomaba primero la foto con él, lo visitaba y después nos visitaba a nosotros. Toño ya había sido candidato de la oposición y siempre mantuvo puentes abiertos.

Si mañana te dijeran que tú eres la persona adecuada para encabezar una candidatura a la Presidencia Municipal de Hermosillo, ¿lo descartarías?

Nunca. En política nada está escrito. Tú mismo acabas de recordar cómo estaba yo hace un par de semanas. Nada está escrito.

Yo siempre voy a sumar por Hermosillo, por mi gente y por donde me toque estar. No me descarto. Tengo disposición para luchar por lo que es justo y correcto y estoy seguro de que tengo la capacidad de empujar a Hermosillo al nivel que se merece.

¿Tu incorporación al proyecto de Toño Astiazarán significa que estás buscando ser el pase para el rematador, siguiendo con la analogía del fútbol?

Exactamente. A mí me gusta dar el pase. Toño es un muy buen delantero, un rematador eficaz. Mi congruencia está intacta. ¿Por qué me voy para allá? Porque era el candidato que siempre quisimos y porque considero que es un proyecto fuerte para Hermosillo.

¿Ves la posibilidad de que Toño Astiazarán pueda ser el factor que una a la oposición frente a Morena en Sonora?

Sí. Alguna vez se pensó y se habló de eso. Dejando fuera otras fuerzas políticas, se planteaba que viniera Toño y nosotros con Toño hasta donde él nos indicara.

Ser alcalde y hacer política no implica colores; implica personas y proyectos. Él siempre tendió puentes con Movimiento Ciudadano y mantuvo las puertas abiertas con sus integrantes. Creo que todavía lo sigue haciendo porque es una persona ejemplar.

Rogelio, ¿qué es finalmente lo que define tus decisiones políticas?

La congruencia. La convicción. Los valores. Yo no estoy aquí por una chamba ni porque alguien me quiera imponer algo. Quiero poder mirar a mis hijos y decirles que siempre intenté hacer las cosas bien.

A lo mejor no me va bien en política porque fui demasiado leal o demasiado honesto al tomar mis decisiones, pero prefiero eso a prestarme a malas prácticas. Tengo claro que cuando hay cosas que defender hay que mostrar de qué estamos hechos.