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¡Leo Messi es otra cosa!

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Por Pedro “Chory” Carmona

Este domingo se define quién se llevará la codiciada Copa de este Mundial de Fútbol que, la verdad, ha sido todo un éxito. Al menos en nuestro país, no se puede quejar nuestra presidenta Sheinbaum por la buena derrama económica que dejó. Estuvo bien la organización y, aunque no faltaron algunos desmanes y uno que otro “muertito”, para lo que se movió en nuestro territorio no fue nada.

Entre el turismo, la venta de boletos y lo que se consumió en los hogares y fuera de ellos, fueron entre 45 y 50 mil millones de pesos. Nada mal, ¿verdad?

Ese tema lo tocaremos más adelante. Hoy lo que nos ocupa son estos partidos de semifinal. El primero de ellos fue el de Francia ante España. La verdad, no pensé que la Furia Roja pudiera eliminar a los dirigidos por Deschamps y esa constelación de estrellas encabezadas por Kylian Mbappé, Koundé, Doué, Dembélé, Maignan y demás. En toda la fase de eliminación, Francia se veía sobrada, como que cuando quisiera podía finiquitar los encuentros.

Pero España demostró un sistema de juego de otro nivel, con jugadores en todo su potencial. Menciono como su jugador estelar a Lamine Yamal porque, a sus 19 años recién cumplidos, tener la responsabilidad de liderar la ofensiva no es poca cosa.

Claro, cobijado por Pedri, Oyarzabal, Dani Olmo, Cucurella, que por cierto cómo roba cámara con esa greña, Nico Williams y compañía. Son otra cosa. Lo mismo hacen presión en zona alta que en media cancha, y desdoblan al ritmo que ellos quieren, siempre con el balón controlado, pegado al pie. Hacen parecer que dominan mejor el balón con el pie que con las manos, marcan la pauta y hacen jugar al rival al ritmo que les conviene. Y, de repente, aparece la explosividad de Yamal.

Dicen que los franceses dieron su peor partido, y es verdad. El mismo Mbappé y su técnico lo reconocieron, pero nunca mencionaron que no les prestaron el balón y que los españoles jugaron a otro ritmo.

Un sistema que tiene “bien aceitado” el técnico Luis de la Fuente, quien con esa victoria llegó a 37 partidos invicto. Es un técnico ganador que conoce a la perfección a sus jugadores, pues los trae desde un proceso. Desde 2022 dirige a la selección española; ha sido campeón de la UEFA Nations League, campeón de la Eurocopa 2024, subcampeón olímpico en Tokio 2020, campeón de la Eurocopa Sub-21 y, en 2015, campeón de la Eurocopa en la categoría Sub-19. Como podrán darse cuenta, no es ningún improvisado.

¿Qué decir de Argentina e Inglaterra?

Desde el inicio de este Mundial hemos venido comentando que todos nos sentimos expertos en fútbol. Opinamos, debatimos y defendemos nuestra postura como si fuéramos técnicos profesionales, porque pensamos que nosotros “tenemos la razón”. La verdad, dijera Bora Milutinović en sus tiempos: “Yo respeto” los diferentes puntos de vista.

Pero si usted ha seguido casi todos los encuentros, sobre todo los de México, ahora podrá sacar una conclusión del porqué no le pudimos ganar a Inglaterra. Así se hubiera quedado Quiñones y Morita en la cancha, o bien que no hubiera metido a ese Bebote o a Santi Giménez. Incluso, algunos llegaron a pensar que con 10 minutos más le empatábamos a Inglaterra y, en tiempos extras, ¡les ganábamos!

¡Nunca! Le hubiéramos hecho menos tirando esos centros de Gallardo. ¿Por qué? Simple y sencillamente porque no tenemos un jugador como Leo Messi. Si lo vio jugar el pasado miércoles contra los ingleses, observó la cátedra de cómo se juega al fútbol: práctico y con inteligencia. Además, aguantó candela; de seguro uno que otro recuerdito debió haberse llevado al vestidor. Claro, también son muy importantes los compañeros que lo cobijan, como Molina, Álvarez, Enzo, Lisandro, Romero, Mac Allister —¡qué clase de jugador!—; después de Messi, el más completo. Y para rematar, Lautaro, con ese olfato de gol.

Metió siete balones de gol. Lo mismo se quitaba a un inglés que a dos, abría espacios. Ahí queda su actuación para sus detractores, que llegaron a llamarle “muñequita”. ¿Qué estarán pensando todavía? Fue sorprendente cómo se echó el equipo al lomo. Ese día demostró por qué es considerado el mejor jugador del mundo actualmente. Sin él, Argentina no hubiera ganado.

Inglaterra terminó devastada, hecha pedazos. Mis respetos para ese corazón de león de su capitán, Harry Kane. El motor de la media cancha, Bellingham, no podía ni con su alma; se perdió toda la segunda parte y hubieran sido otros dos goles más. Ese arquero, Pickford, les hizo “un gran paro”. 

Se reportó Juanito Rangel, apasionado del fútbol y seguidor nuestro: “Chory, no me explico por qué Inglaterra se tiró para atrás. Qué mala estrategia del técnico alemán”, me comentó.

Un ejemplo: le puedo comentar que yo tampoco hubiera sacado a Anthony Gordon, el extremo izquierdo y anotador del único gol de los británicos. Rapidísimo, hábil; lo mejor que tenían en el ataque.

¿Qué se dijo al término del medio tiempo en el vestidor? Solo ellos lo saben. Hay muchos secretos que se quedan dentro del grupo, y la prensa y nosotros, como aficionados, sacamos nuestras conclusiones y creemos que esa es la verdad.

Pero lo que se ve no se juzga. Es muy fácil ver los partidos sentados desde una butaca o en el mejor sillón de su casa, con unas heladas. “Cómo quisiera verlos, cabrones, dentro de la cancha jugando con 35 grados”, dijera Haaland, que también salió fundido en su último encuentro.