Los abrazos son una forma poderosa de comunicación no verbal y afecto que reduce el estrés (cortisol).
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Los poderes ocultos del contacto humano a través del abrazo

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Los abrazos son una forma poderosa de comunicación no verbal y afecto que reduce el estrés (cortisol) fortalecen el sistema inmunológico y libera oxitocina, dopamina, y serotonina

 

Por Dra. Marina Brauer

Primeramente: lo que debemos saber es que la región que se ocupa de lo táctil: Es una de las más grandes del cerebro.

Con cinco millones de terminaciones repartidas por casi los dos metros cuadrados de piel que nos tapizan, estamos programados para tocar. Recibimos tanta información por esta vía que el córtex somato sensorial, la región que procesa la información táctil, es una de las mayores del cerebro. Todos sabemos que un abrazo o una caricia, reconfortan, así como nos molesta rozar la piel de un desconocido en una fila o cualquier lugar. En este sentido los expertos aseguran que tocar cada vez nos gusta menos como una consecuencia de la excesiva dependencia de los equipos electrónicos que nos ha ido alejando cada día más del acercamiento humano incluyendo la familia.

Los expertos aseguran que tocar nos gusta cada vez menos. Por eso, nos rodeamos de un espacio infranqueable que impide la comunicación a través de la piel. En los 70, el antropólogo británico Ashley Montagu advirtió que la sociedad moderna caminaba hacia “una raza de intocables, extraños los unos para los otros”, cuya capacidad para relacionarse dejaba mucho que desear “respecto a la habilidad para conversar con las computadoras”.

Tiffany Fiel, directora del Touch Research Institute de la Universidad de Miami, cree que “hoy lo único táctil son las pantallas. Tocar está mal visto y se evita. Hemos olvidado que es natural y necesario. Enseñamos a los niños a no tocar, y les privamos así de un canal muy importante de comunicación vital para la salud”. Y es que el tacto es el primer sentido que experimenta el feto, hacia las ocho semanas de gestación. Además del más distribuido por el cuerpo, es el único inmune al paso del tiempo. Sin él no sabríamos dónde empieza ni acaba nuestra anatomía, no podríamos crearnos una identidad ni ser autoconscientes, según un estudio publicado a finales del 2013 en la revista Frontiers in Psychology.

 

 

El forro más sensitivo

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano. Pesa unos cinco kilos y en sus capas la epidermis, la dermis, e hipodermis hay corpúsculos encargados de registrar y generar sensaciones. El tacto es el primer sentido que se desarrolla en el feto (7-8 semanas). Al nacer ya funciona por completo.

El ser humano ha creado un sólido muro invisible: que filtra quiénes y cuándo nos pueden tocar. No todas las sensaciones percibidas por la piel son iguales. Algunas resultan ser rápidas y provocan respuestas inmediatas. Otras como el placer sentido durante un masaje, son lentas y tardan en llegar a su cénit. Estas diferencias se originan en distintas fibras que inervan la piel y transmiten información al cerebro, y que describieron investigadores suecos de la Universidad de Gotemburgo en 2009. Las responsables de las respuestas rápidas se antojan gruesas y están recubiertas de mielina, material lipoproteico que acelera el impulso nervioso. Los nervios de respuesta lenta, finos y mielina, se encargan de percibir el toque placentero y sus repuestas se descodifican en el córtex insular, área cerebral asociada al procesamiento de sensaciones positivas. Un equipo del Instituto de Tecnología de California que ha estudiado estas fibras en ratones las llaman neuronas de las caricias. Caricias de tacto y masaje son palabras inseparables.

Los abrazos son una forma poderosa de comunicación no verbal y afecto que reduce el estrés (cortisol) fortalecen el sistema inmunológico y libera oxitocina, dopamina, y serotonina promoviendo la calma y el bienestar, así como la seguridad emocional (en 20 segundos) actúan como medicina natural en impactos que van a mejorar el ánimo fortalecen los vínculos y reducen la alta presión, relajan los músculos y pueden aliviar el dolor, es una conexión que permite combatir la soledad, incrementa la autoestima y tranquilizan al ser humano.

Un abrazo genuino es un recordatorio físico de que no estamos solos siendo una herramienta esencial para la salud mental y física durante toda la vida.

Esta caricia estimula un conjunto de partículas nerviosas. Son las neuronas táctiles del tipo C aferentes. Estas neuronas las podemos encontrar donde nace el vello y responden únicamente al contacto provocado por caricias lentas y ligeras. A su vez cuentan con una ruta directa al cerebro donde desencadenan la liberación de endorfinas. Las endorfinas son neuropéptidos pequeñas moléculas que las neuronas del cerebro utilizan para enviar señales entre sí. Las endorfinas son parte del sistema de control del dolor y producen un efecto analgésico similar a la morfina. Sin embargo, la endorfina y la morfina difieren en dos aspectos claros las endorfinas son 30 veces más eficaces como analgésicos que la morfina y no generan adicción.

Mediante diversos estudios de imágenes cerebrales se ha demostrado que el simple hecho de abrazar a alguien puede llegar a desencadenar una respuesta masiva de endorfinas dentro del cerebro humano. Y, claro está al hacerlo paralelo este resulta ser la misma respuesta que tienen las manos al acicalarse. El abrazo también ayuda a desencadenar una hormona denominada oxitocina conocida como la hormona del amor que es una neurotransmisor que actúa en el sistema límbico el centro emocional del cerebro, fomentando sentimientos que reducen la ansiedad y el estrés.

Además, cuando tenemos oxitocina en la sangre nos volvemos más sensibles y tendemos a ver a la gente con otros ojos.

Recuerden cuando los abrazos son dados por los padres a hijos, además de fomentar las relaciones interpersonales se genera un sentido de protección y aceptación.

En este sentido el hijo interpreta el abrazo como una fuente de afecto, valoración y respeto hacia su identidad, lo cual finalmente termina ayudando a que el hijo desarrolle su amor propio y un sentido de pertenencia.

De acuerdo a diversos estudios se necesitan 4 abrazos diarios para sobrevivir y ocho para mantenimiento.

Un abrazo genuino es un recordatorio de que no estamos solos siendo una herramienta esencial para la salud mental y física durante toda la vida.

HASTA LA PRÓXIMA

BUENA SUERTE Y MUCHA SALUD.