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Más de 549 días de huelgas en 50 años: la crónica de la conflictividad laboral en la UNISON

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Por Ileana Bernal de la R.

La Universidad de Sonora (Unison) acumula más de 549 días de paros y huelgas desde 1976 hasta la fecha, según un registro histórico de los conflictos laborales protagonizados principalmente por el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora (STEUS) y el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS).

Esta cifra, equivalente a casi año y medio de actividades suspendidas, refleja un patrón persistente de tensiones que continúa afectando a decenas de miles de estudiantes,  y a la imagen de la máxima casa de estudios del estado.

La primera huelga registrada estalló en 1976, bajo la rectoría de Alfonso Castellanos Idiáquez y el gobierno de Alejandro Carrillo Marcor. Convocada por el entonces STEUS, duró 92 días y se convirtió en la más prolongada de la historia de la institución.

Involucró cierres de instalaciones, apoyo estudiantil mixto (con tensiones), enfrentamientos (incluido un intento de desalojo por un “Comité Cívico”), y acusaciones de injerencia externa y violación de la autonomía universitaria. Finalmente, se logró el reconocimiento del sindicato y un contrato colectivo avanzado, convirtiéndose en un hito que marcó el activismo laboral en la UNISON, pero generó fuerte polarización en Hermosillo.

Desde entonces, se han documentado al menos 28 huelgas o paros, con rectores como Manuel Rivera Zamudio, Pedro Ortega Romero, Enrique Fernando Velázquez Contreras y María Rita Plancarte Martínez en el centro de múltiples conflictos.  HUELGAS EN LA UNIVERSIDAD DE SONORA 1976-2026 

Los años 80: el periodo más conflictivo (Manuel Rivera Zamudio)

Manuel Rivera Zamudio (rector 1983-1987) enfrentó el mayor número de huelgas en una sola gestión: seis paros entre 1983 y 1986, que sumaron 114 días. Incluyeron:

  • Dos de SEMUS (1983 y 1984).
  • Tres de STEUS (1984, 1985, 1986).
  • Dos de STAUS (1985 y 1986).

La huelga de 1983 duró 51 días (cuarta más larga registrada). Este periodo reflejó alta conflictividad, con demandas salariales y contractuales en un contexto nacional de crisis económica.

Otras huelgas notables en la década: 1980 (71 días), 1982 (66 días), 1985 (29 días), 1987 (58 días), y una conjunta STEUS-STAUS en 1988.

Años 90-2000: continuidad y un rector sin huelgas

Hubo paros en 1991 (63 días) y otros en los 90. Jorge Luis Ibarra Mendívil (1994-2004) es el único rector en décadas recientes sin huelgas en su gestión (8 años), gracias a diálogo anticipado y negociación constante, según sus propias declaraciones.

Siglo XXI: huelgas largas y recurrentes

  • 2009: Pedro Ortega Romero~57 días.
  • 2014: Huelga STEUS de 68 días (segunda más larga), bajo Heriberto Grijalva Monteverde (tres huelgas en su gestión, 105 días totales).
  • Periodos más recientes (Velázquez Contreras): huelgas cortas pero frecuentes (ej. 2018-2019: 5, 9 y 10 días).
  • María Rita Plancarte Martínez: al menos dos (2023: STAUS, 11 días; y las de 2024, 29 días).

En 2026, STEUS inició huelga el 16 de abril (levantada tras 19-22 días tras acuerdo). Poco después, STAUS declaró “huelga de hecho” en mayo pese a archivo judicial, afectando nuevamente a más de 50 mil estudiantes.

Un historial marcado por demandas recurrentes

Los conflictos han girado principalmente en torno a incrementos salariales, basificación de trabajadores, prestaciones y respeto al contrato colectivo. En las últimas semanas de abril y mayo de 2026, la Unison vivió nuevamente la paralización de actividades.

El STEUS estalló una huelga que se extendió por más de 20 días, pese a que un tribunal laboral archivó el emplazamiento por cuestiones técnicas. Tras una asamblea en la que la mayoría de los agremiados votó por mantener el paro, las instalaciones permanecieron cerradas, afectando directamente a estudiantes foráneos que representan alrededor del 35-40% de la matrícula.

Posteriormente, el STAUS declaró una “huelga de hecho” en mayo, cerrando puertas y suspendiendo clases pese al archivo jurídico de su emplazamiento. Los académicos denunciaron ofertas insuficientes por parte de la administración universitaria y exigieron condiciones dignas de trabajo y recuperación salarial.

Impacto en la comunidad estudiantil y llamados al diálogo

Los estudiantes han expresado su incertidumbre y hartazgo ante la repetición de estos conflictos, ya que en entrevistas recabadas por medios locales, integrantes de asociaciones estudiantiles han señalado las dificultades económicas, especialmente para quienes rentan vivienda en Hermosillo y provienen del interior del estado, donde externan,

“No sabemos si pagar renta, regresar a casa o cuánto durará esta vez”.

El gobernador Alfonso Durazo Montaño ha intervenido públicamente llamando al diálogo urgente entre sindicatos y autoridades universitarias:

“Nuestra máxima casa de estudios no puede ser rehén de dos huelgas al año”, enfatizó en abril, al tiempo que recordó el apoyo financiero adicional que el gobierno estatal ha otorgado a la Unison.

Un problema estructural

Analistas y voces universitarias coinciden en que las huelgas responden a problemas estructurales: financiamiento limitado de las universidades públicas, presiones inflacionarias y la necesidad de mecanismos de negociación más efectivos y preventivos.

Si bien los movimientos sindicales han logrado avances históricos en derechos laborales, la frecuencia de los paros genera costos académicos, económicos y de imagen para la institución tanto de forma interna como externa.

Con el calendario escolar nuevamente en riesgo y la comunidad universitaria a la espera de acuerdos, la Unison enfrenta el desafío de romper un ciclo de más de cinco décadas.

Mientras rectores, sindicatos y gobierno buscan salidas, miles de estudiantes sonorenses demandan que el derecho a la educación no quede nuevamente en medio del conflicto.