Frontera en Douglas, Arizona. (Foto: Cortesía/Adriana Zehbrauskas para TheNYT)
DE PRIMERA MANOInternacionalesPrincipales

Trump militariza la frontera: México enfrenta nueva presión ante 9 mil soldados de EE.UU

127views

Por Ileana Bernal de la R.

Mientras los cruces irregulares de migrantes hacia Estados Unidos han caído a niveles históricamente bajos, el gobierno del presidente Donald Trump mantiene desplegados alrededor de 9 mil soldados en servicio activo a lo largo de más de 3 mil 200 kilómetros de frontera con México, en una estrategia que ha transformado la línea divisora en un laboratorio militar y tecnológico sin precedentes.

La operación, denominada «Ardent Vanguard», representa uno de los pilares de la política de seguridad de Trump para el hemisferio occidental, ya que su objetivo oficial es combatir la migración ilegal, el tráfico de drogas y las actividades de los cárteles mexicanos.

Sin embargo, la presencia de las tropas estadounidenses ha generado cuestionamientos dentro del propio Congreso e debido a sus elevados costos y a los riesgos para la preparación militar del país.

De acuerdo con datos del Pentágono, los primeros cuatro meses de la operación costaron más de 525 millones de dólares, mientras que el gasto actual continúa creciendo sin que exista una fecha clara para el fin de la misión.

Para México, el despliegue tiene implicaciones directas; en torno a la operación de patrullas conjuntas y la vigilancia aérea, que han obligado a traficantes y organizaciones criminales a desplazarse hacia regiones montañosas y zonas más remotas de la frontera, modificando rutas tradicionales utilizadas para el contrabando de personas y drogas.

La cooperación entre ambos países también ha alcanzado niveles inéditos en cuanto a que los mandos militares estadounidenses reconocieron que realizan patrullajes coordinados con fuerzas mexicanas utilizando sistemas de comunicación encriptados y tecnología avanzada para detectar y neutralizar drones utilizados por grupos criminales.

A pesar del fortalecimiento de la presencia militar estadounidense en la frontera, el gobierno de México ha mantenido una postura de colaboración sin subordinación.

Cabe recordar que el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ha reiterado que existe coordinación permanente con agencias estadounidenses para combatir el narcotráfico, el tráfico de armas y las organizaciones criminales transnacionales, pero bajo el principio de respeto a la soberanía nacional.

Mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum ha resumido esa política con una frase que se ha convertido en sello de su administración: «Cooperación sí, subordinación no».

Sin embargo, el endurecimiento de la vigilancia también ha elevado la tensión. Autoridades estadounidenses reportaron que integrantes de organizaciones criminales han intentado monitorear a las tropas mediante drones e incluso hackear dispositivos de comunicación, lo que ha derivado en amenazas contra personal militar desplegado en la frontera.

El fortalecimiento militar ocurre además en un momento clave para México, donde los esfuerzos de seguridad impulsados por el gobierno federal han derivado en operativos contra estructuras criminales de alto perfil. Tras acciones recientes contra grupos vinculados al narcotráfico, Washington sostiene que la actividad de los cárteles se ha vuelto más agresiva y sofisticada.

Otro aspecto que genera controversia es la expansión de facultades militares dentro de territorio estadounidense. El Pentágono convirtió franjas estratégicas de terreno fronterizo en extensiones de bases militares, permitiendo que soldados detengan temporalmente a migrantes que ingresen a esas zonas antes de entregarlos a la Patrulla Fronteriza.

Aunque defensores de la estrategia afirman que la presencia militar dificulta las operaciones de los cárteles y fortalece la seguridad fronteriza, críticos sostienen que la medida responde más a objetivos políticos que a necesidades reales de defensa nacional.

Para México, la permanencia de miles de soldados estadounidenses en la frontera confirma que el tema migratorio y el combate a los cárteles seguirán siendo elementos centrales en la relación bilateral, especialmente bajo una administración que ha hecho de la seguridad fronteriza una de sus principales banderas políticas. (Fuente: TNYT/)