El gobierno de la 4T ha estado agotando su capital de credibilidad, porque cada vez es más difícil de ocultar sus fracasos económicos.
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El cementerio de los datos

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Editorial 

Ante el claro fracaso económico del gobierno de la 4T han optado ahora por enterrar, ocultar y maquillar las cifras del presupuesto y programas económicos. Hábilmente muchas de sus principales obras se las han encargado a la Secretaría de la Defensa Nacional o la Marina, porque de esa manera puede ocultar cifras y resultados aduciendo que es por “seguridad nacional”. Tal es el caso del Tren Maya ha enfrentado sobrecostos extremos, además de los enormes daños ecológicos. Originalmente presupuestado entre 120,000 y 150,000 millones de pesos, la inversión total real ha superado el medio billón, alcanzando cifras de hasta 594,000 millones de pesos. Esto representa un aumento de casi cuatro veces el monto inicial proyectado por el Gobierno federal. Pero no es posible pedir información de este exceso presupuestal por lo mismo de siempre, medidas de seguridad nacional. Además, no hay un solo responsable, porque hasta el presidente en turno puede alegar que no estaba informada. Por eso se le ha llamado el cementerio de los datos y las cifras. 

Otro caso de fracaso económico ha sido la construcción de la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, que al final alcanzó un costo total de $20,959 millones de dólares. No pesos, de dólares. Esta cifra representa un sobrecosto del 162% respecto al presupuesto inicial de $8,000 millones de dólares prometido originalmente, convirtiéndola en uno de los proyectos de refinación más costosos del mundo. Y lo más incongruente es que sigue sin aportar nada importante en la producción de combustible. Por el contrario, se siguen encontrando errores y fallas en su construcción. Otro caso que se va al cementerio de los datos. 

Otro caso que está en el cementerio de los datos es el fraude de Segalmex (Seguridad Alimentaria Mexicana) es considerado el mayor escándalo de corrupción del sexenio pasado en México, con un desfalco al erario estimado por encima de los $15,000 millones de pesos. El organismo, creado en 2019 con el fin de garantizar alimentos baratos para las poblaciones vulnerables, operó una red de desvíos mediante empresas fantasma, contratos simulados y operaciones bursátiles ilícitas. En cuanto su director Ignacio Ovalle, que debió haber sido investigado y castigado, por el contrario, fue premiado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador con un cargo en la Secretaría de Gobernación. Lo números reales fueron enterrados en un ataúd oficial. 

El gobierno de la 4T ha estado agotando su capital de credibilidad, porque cada vez es más difícil de ocultar sus fracasos económicos. Porque se ha descubierto que no solo son fracasos por ineficientes, sino porque han ocultado la información. O en algunos casos han maquillado las cifras para ocultar las fallas. Tienen a su favor que la Cámara de Diputados y Senadores no operan como debiera ser, un órgano verificador del presupuesto, sino lo hacen como cómplices de fraudes y despilfarros. 

Lo último que ha surgido son la cifras que maneja Pemex, hoy por hoy, la petrolera más endeudas y fracasada del mundo. De acuerdo con una investigación del periódico Reforma, “Uno de los casos más notorios ocurrió en 2023. Ese año, Pemex informó a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) que había obtenido una utilidad neta de 110 mil millones de pesos. Sin embargo, el reporte auditado redujo esa cifra a apenas 8 mil 151 millones de pesos. Petróleos Mexicanos (Pemex) reconoció que durante varios años presentó una situación financiera distinta a la que finalmente reflejaron sus auditorías externas, luego de detectar debilidades en sus controles internos y en registros contables realizados manualmente. La información fue expuesta en reportes financieros de la propia empresa y revisada por Grupo Reforma, que comparó documentos no dictaminados con estados financieros auditados”.

¿Y qué ha pasado? Absolutamente nada. Por el contrario, en las mañaneras quieren exaltar el desempeño de Pemex con la narrativa que ahora es propiedad “del pueblo”, no como antes que le daban tajada a la iniciativa privada. Con esto pretenden desviar la atención y justificar los resultados de la paraestatal que cada año se endeuda más. Sin embargo, no hay una sola comisión del Congreso que realice una verdadera investigación a fondo.

De acuerdo con la investigación del Reforma sobre los resultados financieros tan distintos se debe a que “Las diferencias ocurrieron en distintos periodos entre las administraciones de Octavio Romero Oropeza, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y la actual gestión de Víctor Rodríguez Padilla. En varios casos, Pemex reportó pérdidas menores a las reales; en otros, informó utilidades mucho mayores a las que finalmente validaron las auditorías. En 2024, Pemex reportó inicialmente pérdidas por 620 mil 600 millones de pesos. Posteriormente, la auditoría elevó el monto a 780 mil 600 millones de pesos, es decir, 160 mil millones adicionales.

En 2025 volvió a repetirse el problema. La empresa informó primero pérdidas por 45 mil millones de pesos, pero después el reporte auditado las ubicó en 81.7 mil millones”.

El problema con el gobierno federal es que los datos de Pemex por estar en Bolsa de Valores no se pueden ocultar. Eso sí, se pueden disfrazar y maquillar, para tratar de engañar. Y estos son solo unos cuantos ejemplos del gran fracaso económico y hace que se vea un verdadero escenario catastrófico si no se pone orden. Porque no siempre funcionará enviar los datos al cementerio.