
Crímenes por mayoría de votos
Editorial
La historia está llena de casos donde se cometieron crímenes por mayoría de votos. El más sonado sin duda es el juicio realizado en Jerusalén, donde una chusma embravecida y además instigada por los sacerdotes le gritaba al prefecto romano Poncio Pilatos: ¡Crucifícale, crucifícale! Por más que el romano insistía en que no haya culpa en Jesús de Nazaret, más fuerte era los gritos y todos votaban por su muerte. Finalmente optó por aceptar el voto de la mayoría, tuvieran o no tuvieran razón, pero al fin de cuentas era una mayoría. Y se deslindó de aplicar la justicia y aplicaron la ley. Esa mayoría cargó con la culpabilidad del crimen gritando ¡Que caiga su sangre sobre nuestras cabezas!
Así ha sido a lo largo de la historia, los grandes crímenes se pueden legalizar por mayoría de votos. Ahí tenemos un ejemplo patético, que es la legalización del aborto. El crimen legal contra un ser vivo que no se puede defender. Este asesinato se ha legalizado en muchos países y México en muchos estados. No es delito, aunque no deje de ser un crimen contra un ser indefenso, porque fue aprobado por mayoría de votos. Fue así por querer quedar bien con sectores y colectivos de activistas que argumentan tener derecho a decidir sobre sus cuerpos. Pero insistimos, no deja de ser un holocausto. Como patético ejemplo está la Ciudad de México en donde se han contabilizados más de 300 mil abortos “legales” en hospitales públicos del 2007 a la fecha.
¿Esto es un crimen? Ante los ojos de la moral y la religión si lo es. Pero ante la nueva sociedad materialista y además inmoral, porque todo lo ven desde el punto de vista práctico y no desde el punto de vista ético. La sangre de los inocentes ahora recae sobre la cabeza de legisladores, gobernantes, políticos, médicos y funcionarios. Que cambiaron sus principios morales por un puñado de votos y simpatías electorales.
Son pocos ahora los que salen en defensa de esos inocentes que están en el vientre de su madre y que no saben que, esa que debería de cuidarlos en breve será su cruel verdugo que permitirá que los pequeños sean crucificados en una mesa de operaciones.
Ahora hay un nuevo debate, que es la legalización de la Eutanasia. De acuerdo con el Financiero: “El debate sobre la eutanasia en México se ha reabierto a nivel nacional tras la decisión del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de asumir su competencia para revisar un amparo relacionado con el derecho a la muerte asistida y la objeción de conciencia. La revisión del máximo tribunal determinará si la prohibición absoluta de la eutanasia —actualmente sancionada por la Ley General de Salud y el Código Penal— vulnera los derechos constitucionales a la autonomía, la dignidad humana y el libre desarrollo de la personalidad. En el ámbito legislativo, la discusión también se centra en la «Ley Trascender», una iniciativa ciudadana e institucional impulsada en el Senado y la Cámara de Diputados que busca regular el derecho a una muerte digna. Hasta ahora, México solo reconoce legalmente la figura de la «voluntad anticipada», la cual permite a los pacientes terminales rechazar tratamientos que prolonguen su vida de manera artificial (ortotanasia), pero prohíbe la asistencia activa para acelerar la muerte. El actual proceso en la SCJN podría marcar un precedente histórico para el futuro de estas prácticas en el país. Puedes seguir las actualizaciones de este caso a través de los comunicados oficiales de la SCJN”.
A diferencia de los argumentos para legalizar el aborto, que se centra en que las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos, sin importar que esto implique el asesinato de un ser indefenso, ahora con la eutanasia el argumento se centra en que las formas para acelerar la muerte tiene fin conceder a los que sufren una vida digna y un fin que termine con sufrimientos. Igual, en su mayoría el fin lo decidirá quien sufre y lo hará para terminar precisamente con sus tormentos que hacen que cada día deseen la muerte.
Según Wikipedia, “Actualmente, 9 países en el mundo han aprobado legalmente la eutanasia: Países Bajos (2001), Bélgica (2002), Luxemburgo (2008)
Canadá (2016), Colombia (1997 despenalizada, regulada en 2015), España (2021),Nueva Zelanda (2021),Ecuador (2024), Uruguay (2025). Además de estos países, la eutanasia pasiva (retiro de soporte vital) o el suicidio médicamente asistido (donde el paciente se administra el fármaco letal) están permitidos bajo ciertas condiciones en Suiza, Austria, Portugal, y en varias jurisdicciones de Australia y Estados Unidos”.
Ahora le toca el turno a México, en donde prevalece un sistema populista que si considera que aprobar este tipo de muerte asistida le dará votos, lo más seguro es que en breve sea aprobado, primero por la Suprema Corte de Justicia y luego por el Congreso. De nuevo otro tipo de crimen aprobado por mayoría.
Resulta absurdo que nuestros legisladores aprueben asesinatos legales como el aborto y pronto la eutanasia, pero se niegan a aprobar de nuevo la pena de muerte contra asesinos y criminales que se ha mostrado como han asesinado a muchos seres humanos. Contra esos no hay una voz que se levante para pedir por votos se apruebe la pena capital. Será porque tienen recursos y fuerza para evitar ese voto en contra. Es diferente un criminal armado y con dinero, a un pequeño en el vientre de la madre totalmente indefenso. Y ahora le toca el turno a los que piden morir.
No cabe duda, que somos un mundo bizarro. Pero no olviden, que al que hierro mata, a hierro muere. Si no en esta vida, en la otra donde no se escaparán del castigo.








