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Desayuno del Día: Migas con huevo, tradición que sabe a hogar

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Por la Chef Camila “Cami” Herrera

Hay desayunos que no necesitan grandes ingredientes para convertirse en un verdadero clásico, y las migas con huevo son uno de ellos: sencillas, económicas, llenas de sabor y, sobre todo, con ese encanto de la cocina mexicana que sabe aprovechar lo que tenemos en casa.

Aunque hoy las sentimos muy nuestras, las migas tienen una historia que viene de España, donde originalmente se preparaban con trozos de pan sobrante (aunque no lo crea).

Al llegar a México, la receta se transformó y el pan fue sustituido por tortilla de maíz, dando origen a una preparación que se arraigó especialmente en la cocina popular y familiar. En el norte del país se convirtieron en un desayuno muy querido, preparado con tortillas, huevo, chile, cebolla y jitomate.

Desde el punto de vista nutricional, las migas pueden ser un desayuno bastante completo, ya que el huevo aporta proteínas de alta calidad y diversos nutrientes, mientras que la tortilla de maíz proporciona energía, fibra, calcio, magnesio, fósforo, potasio y vitaminas del grupo B. Si las acompañamos con frijoles, agregamos todavía más fibra y proteína vegetal. La cantidad de aceite utilizada en la preparación hará la diferencia en el aporte final de grasas y calorías.

Ingredientes para 2 personas:

4 tortillas de maíz, de preferencia del día anterior
4 huevos
1 jitomate grande picado
⅓ de cebolla blanca picada
1 chile serrano picado
1 cucharadita de aceite vegetal
Sal al gusto
Frijoles de la olla para acompañar
Aguacate al gusto
Queso fresco, opcional

Preparación:

Corta las tortillas en pequeños cuadros o tiras. Calienta un sartén y agrega el aceite; incorpora las tortillas y dóralas hasta que estén ligeramente crujientes.

Añade la cebolla, el chile serrano y el jitomate. Cocina unos minutos hasta que las verduras estén suaves y hayan soltado sus jugos.

Bate los huevos con una pizca de sal y agrégalos al sartén. Mezcla suavemente para integrar todos los ingredientes y retira del fuego cuando el huevo esté cocido, procurando que las migas conserven un poco de textura.

Sirve calientes con frijoles, aguacate y, si lo deseas, queso fresco. Y para mí, como buena mañana mexicana, no puede faltar una taza de café colado, aromático y bien cargado.

Las migas nos recuerdan algo muy bonito de nuestra cocina: no hace falta tener una despensa llena para preparar un desayuno delicioso. A veces, con una tortilla que quedó de ayer, unos huevos y lo que hay en el refrigerador, podemos llevar a la mesa un platillo con historia, sabor y mucha identidad.