La primera línea de defensa siempre va a ser la familia.
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Soledad, redes y violencia: el combo que está rompiendo a los adolescentes

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Por Redacción/Entrevista 

La violencia, el aislamiento y una sensación cada vez más profunda de desesperanza están impactando directamente a niñas, niños y adolescentes, advirtió el psicólogo Francisco Muñoz Carretas durante una entrevista en el noticiero De Primera Mano, conducido por el periodista Francisco Javier Ruiz Quirrín.

En un diálogo directo, el especialista habló de una realidad que ya no se puede ignorar: cada vez son más jóvenes los que están pensando en quitarse la vida.

RQ: Maestro, estamos hablando de un tema muy vigente… violencia en menores y el incremento en suicidios. ¿Qué está pasando?

FM: Sí, y es algo que nos debe preocupar mucho. Antes veíamos el suicidio más en adultos de entre 25 y 44 años, pero ahora está bajando la edad. Estamos viendo casos en adolescentes… y más delicado aún, en niños de 11, 12 y 14 años que ya presentan ideación suicida.

A lo mejor no lo consuman, pero ya lo están pensando… y eso ya es una señal de alerta.

RQ: ¿Qué hay detrás de esto? ¿Por qué un menor llega a ese punto?

FM: Hay un concepto clave que debemos entender: la desesperanza.

Es cuando el joven siente que nada de lo que haga hoy va a mejorar su futuro. Pierde el interés, pierde la motivación… y empieza a cuestionarse: “¿para qué sigo?”, “¿para qué estoy aquí?”

Y ese pensamiento es la antesala del suicidio.

RQ: Se habla mucho de redes sociales, de influencias… pero no todos los jóvenes caen en esto. ¿Por qué algunos sí?

FM: Aquí no se trata de buscar culpables, pero sí de asumir responsabilidades. La primera línea de defensa siempre va a ser la familia.

Los padres son la primera guardia. Pero cuando, por las dinámicas de vida, el trabajo o el cansancio, se pierde esa cercanía, los jóvenes quedan más expuestos a otras influencias.

Y sí, están las redes sociales, pero también el contenido que consumen todos los días: violencia, asesinatos, desapariciones… información muy fuerte para alguien que apenas está aprendiendo a manejar sus emociones.

RQ: ¿Esto termina afectando su manera de ver el mundo?

FM: Totalmente. El adolescente debería estar enfocado en jugar, en convivir, en estudiar… pero está recibiendo una carga emocional muy pesada.

Entonces no sabe cómo procesarla. No sabe cómo sentirse en un mundo que percibe como negativo o inseguro.

RQ: ¿Cuáles son las señales de alerta que los padres deben identificar?

FM: Hay varias, y es muy importante poner atención:

  • Aislamiento
  • Cambios de conducta o irritabilidad
  • Regalar pertenencias
  • Hablar de la muerte, incluso de forma indirecta
  • Consumo de alcohol o drogas

Un menor no siempre va a decir “me quiero morir”, pero puede decir “me quiero ir” o “quiero desaparecer”. Ahí es donde los padres tienen que escuchar.

RQ: ¿Y qué hacer cuando se detectan estas señales?

FM: Lo primero es acercarse desde la empatía, no desde el juicio.

Preguntar: “¿qué tienes?”, “¿cómo te sientes?”. Y buscar ayuda profesional.

Pero algo muy importante: la primera contención es el amor, el acompañamiento, la comprensión.

No minimizarlo, no decir “se le va a pasar”.

RQ: ¿Cómo está la situación en Sonora?

FM: Los datos que encontré de 2023 hablan de 130 suicidios en el estado, y la tendencia va en aumento.

Hermosillo encabeza los casos, seguido por Guaymas, Obregón y Nogales.

Además, hay una diferencia importante: el 86% de los casos son hombres.

Las mujeres lo intentan más, pero los hombres suelen concretarlo en el primer intento.

RQ: ¿Tiene que ver esto con la forma en que se educa emocionalmente?

FM: Sí. A las mujeres, desde pequeñas, se les enseña a expresar emociones, a pedir ayuda.

A los hombres no. Se les dice que no lloren, que sean fuertes… y eso termina siendo contraproducente.

RQ: Como sociedad, ¿qué estamos haciendo mal?

FM: Estamos viviendo una epidemia de soledad.

Los jóvenes están encerrados, conectados a dispositivos, pero desconectados emocionalmente.

Ya no conviven. No hablan. No se abren.

Y el ser humano necesita eso, necesita el contacto, la interacción.

RQ: ¿Qué podemos hacer entonces?

FM: Ser más empáticos.

Si vemos a alguien aislado, triste, hay que acercarnos. Sacarlo de ese aislamiento.

El suicida se siente solo y desesperado. Necesita acompañamiento, no juicio.

RQ: Si se le acerca usted al secretario de Educación y Cultura del gobierno de Sonora y le dice, Francisco, ¿qué me aconsejas? ¿Suspendo o no suspendo los dispositivos móviles en las escuelas? SI tuviera que dar una recomendación directa a las autoridades educativas, ¿cuál sería?

FM: Suspender el uso de dispositivos móviles en las escuelas… y meter más psicólogos.

Necesitamos recuperar la convivencia, el contacto humano.

La advertencia está sobre la mesa.

No es un tema lejano, ni aislado. Está pasando aquí… y está pasando ahora.