(Imágenes tomadas de la red)
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Villa de Seris: el primer Barrio Mágico del norte de México

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Por Ileana Bernal de la R.

Hay lugares que no necesitan estar lejos para sentirse como un viaje, y Villa de Seris es uno de ellos.

A unos minutos del centro de Hermosillo sobrevive un rincón donde las calles, la iglesia, las plazas, las viejas construcciones y, por supuesto, el aroma de las coyotas cuentan una historia que comenzó mucho antes de que la capital sonorense se extendiera hasta rodearlo.

Villa de Seris fue fundada en 1741 y su historia está estrechamente ligada a los orígenes de Hermosillo y a la presencia de los pueblos comcáac o seris en esta región. Con el paso del tiempo ha tenido distintas etapas administrativas hasta quedar incorporada definitivamente a Hermosillo (un pueblo dentro de la ciudad), pero la integración urbana no consiguió borrar su identidad.

Hoy, esa personalidad propia es precisamente uno de sus mayores atractivos, y es por esto que en febrero de 2023 recibió el nombramiento de Barrio Mágico, convirtiéndose en el primero del norte de México y en el tercero del país en recibir esta distinción.

El corazón de la Villa

Si Usted lo quiere conocer, el recorrido puede iniciar en la Plaza de la Candelaria, uno de los puntos que mejor conservan el ambiente tradicional del barrio. Ahí se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, uno de los templos más antiguos del municipio y un referente de la comunidad.

Caminar por los alrededores permite descubrir una arquitectura que contrasta con la imagen moderna de Hermosillo. Son calles con un arquitectura mágica, con construcciones que recuerdan que antes de que la ciudad creciera alrededor, aquí ya existía una comunidad con su propia historia, costumbres y vida cotidiana.

Otro sitio que vale la pena conocer es la Plaza de los Tres Pueblos, un espacio que mantiene viva la memoria de Batuc, Suaqui y Tepupa, comunidades que quedaron bajo las aguas de la presa de El Novillo y cuyos habitantes fueron reubicados. Es uno de esos lugares donde un paseo aparentemente sencillo termina convirtiéndose en una lección de historia sonorense.

La coyota …¡una historia que se come!

Si hay algo que inevitablemente aparece cuando se habla de Villa de Seris es la coyota.

Este tradicional «postre» sonorense, elaborado con harina y relleno originalmente de piloncillo, se convirtió en uno de los grandes símbolos gastronómicos del barrio y de Sonora. El propio Instituto Municipal de Cultura y Arte de Hermosillo identifica a Villa de Seris como el lugar donde se encuentran algunas de las coyotas más representativas del estado.

Hablar de Villa de Seris también es hablar de las tradicionales Coyotas Doña María, una historia que comenzó en 1954, cuando María Ochoa de Moreno empezó a preparar este emblemático pan sonorense en su casa. La receta, que llegó a sus manos a través de una vecina y que ella adaptó, pronto conquistó paladares; con el tiempo, aquellas coyotas caseras se convirtieron en un negocio familiar y en una de las tradiciones gastronómicas más reconocidas de Sonora.

La coyota de piloncillo o panocha es la receta que conserva la esencia original, aunque actualmente Doña María ofrece una amplia variedad de rellenos. Con más de siete décadas de tradición familiar, el establecimiento se convirtió en una parada prácticamente obligada para quienes visitan Villa de Seris.

Un recorrido por este Barrio Mágico no estaría completo sin probar una coyota recién horneada y, por supuesto, acompañarla con un buen café.

De hecho, los recorridos turísticos de Hermosillo incluyen Villa de Seris precisamente para conocer su historia y disfrutar de sus tradicionales coyotas.

Más que una simple postal …

Villa de Seris no es solamente un escenario pintoresco para tomarse fotografías, su valor está en que conserva una parte de la memoria de Hermosillo. Con sus tradicionales bugambilias adornando las casas, el aroma de las coyotas que inundan, desde temprano, las calles empedradas, y el sonar de la campana de la iglesia.

La zona forma parte de un corredor histórico y cultural de la ciudad y se ha convertido en una parada habitual de los recorridos turísticos. El Trolebús Turístico de Hermosillo, por ejemplo, mantiene a Villa de Seris dentro de sus rutas históricas.

También está cerca de otros espacios culturales importantes, como la Casa de la Cultura y el Museo de Arte de Sonora (MUSAS), lo que permite convertir la visita en un recorrido más amplio por la historia, el arte y la gastronomía de la capital.

Una escapa sin salir de Hermosillo

Quizá ahí está buena parte del encanto de Villa de Seris: no hace falta tomar carretera, reservar hotel ni preparar una maleta para descubrir un pedazo de la historia de Sonora.

Se puede llegar desde el centro de Hermosillo, caminar por sus plazas, conocer la iglesia, detenerse a observar sus construcciones tradicionales, escuchar las historias del barrio y terminar el paseo con una coyota en sus diferentes versiones.

Villa de Seris es historia, gastronomía, música, alegría y nostalgia

Es un viaje corto en distancia, pero largo en memoria.

Porque Villa de Seris es eso: un pueblo dentro de una ciudad, un barrio que se resiste a perder su personalidad y uno de esos lugares que recuerdan que Hermosillo no solamente se construyó hacia el futuro; también tiene raíces que todavía pueden caminarse, mirarse y, en el caso de las coyotas, saborearse.