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Causa daño mayor a la estructura del poder de Morena: La venganza de Scherer

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El ex Consejo Jurídico de AMLO seguramente tiene todavía más ases ocultos bajo la manga, no todo lo que muestre el libro y son su seguro de vida

 

Por Manuel Gutiérrez

Cuando salió Julio Scherer Ibarra de la Consejo Jurídico de la presidencia en el gobierno de López Obrador, me sorprendió lo fácil que era reconstruir su historia negra de extorsiones a los empresarios, como los del grupo Cruz Azul, y encontrar las revelaciones de cómo Julio Scherer usurpaba funciones a Olga Sánchez Cordero, jefa aparente de la SEGOB rebasada en la organización de eventos políticos clave.

Julio Scherer comprendió que ante el Peje había perdido la partida y que Jesús Ramírez Cuevas, era el señor de horca y cuchillo que desde la mañanera, influía en las decisiones políticas de alto nivel luego fue endosado como obligación a Claudia Sheinbaum, que se empeña en sostener un costoso e inútil instrumento, simplemente porque carece del carisma necesario para hacer ese tipo de programa, aunque mienta por sistema y a cada día.

Scherer vió cómo se revelaron sus secretos de los bufetes que litigaban para él, los ministros de la Corte que puso, el juego de control del Poder Judicial, y la manera en que derivaba a sus cuates los asuntos que reportarán jugosas dádivas millonarias, con arreglos por debajo de la mesa, desde la presidencia, todo era fácil de encontrar, te salía fácil la información de Scherer al paso porque era una campaña para eliminarlo política y mediáticamente.

Luego, el silencio. Algunas veces asistió a la mañanera, Jorge Fernández Menéndez, fue reportero, asumió posturas críticas y dejaron de invitarlo. Pero lo que pocos sabíamos entonces es que era gran amigo de Julio Scherer Ibarra.

En el segundo año del segundo piso, Scherer presentó su libro que amenaza con cimbrar a la 4T otra vez, dañando el prestigio de López Obrador, con nuevos datos, comprobados y referencias nuevas de sus vínculos con el narcotráfico.

Y no solamente él, le devuelve el favor a Jesús Ramírez Cuevas, que ha manejado presupuestos de más de 27 mil millones de pesos para repartir entre los medios dóciles, los repetidores y las focas aplaudidoras de las redes, pero mucho ha quedado en su poder incluso compró el Sindicato de Luz y Fuerza del Centro, para tener un respaldo visible en actos políticos, derivando el costo a la nación que ahora debe cubrir indemnizaciones de los trabajadores ya liquidados.

El asunto es tan doloroso e incómodo para Claudia Sheinbaum que no puede quitarle el madrazo ni salir a negar el libro, escrito con la autoridad testimonial de un selecto integrante de la 4T que, en excelente retrato, queda todo al descubierto en un excelente artículo en el diario Cambio 22 de Renán Castro Madera, que iguala las revelaciones de Loret, López Dóriga o Adela Micha, en una visión muy informada del asunto. El trabajo se denomina “La reversa para Ramírez Cuevas”.

Resulta que ambos se odiaban y Ramírez Cuevas creyó que se había desecho de su rival político que volvió con mucha fuerza, del lado del periodista amigo personal, Jorge Fernández. Ramírez Cuevas lleva dos sexenios polarizando, dividiendo a México, usando la aplanadora de la propaganda en una escala que hace un simple aficionado a Joseph Goebbels, por mencionar un alfil de una dictadura del pasado.

El regreso de Scherer trae la relación de Ramírez Cuevas, con el difunto rey del huachicol, Sergio Carmona, asesinado en 2021 porque sabía demasiado de grandes figuras del gobierno de López Obrador.

Esta vinculación en estos delicados momentos, llega a incluir la figura del expresidente que todavía ejerce el poder en México desde Palenque.

Era un secreto de alto perfil, incluso que fue financiero de campañas electorales de Morena, que se benefició con resultados políticos del huachicol pero por la amistad pasada con el Caudillo, Scherer explica que Ramírez Cuevas lo engañó porque difícilmente leía un periódico y sus otros datos eran las tarjetas de Ramírez, con señalamientos de personas.

Tres casos se documentan del patrocinio del huachicol a las campañas: Sinaloa con Rubén Rocha Moya, que en forma redundante ha sido señalado como operador político del narco, Alfonso Durazo, hoy gobernador de Sonora y el caso de Américo Villareal, de Tamaulipas, tres entidades que ganaron apoyados con dinero del huachicol y en que el contubernio opera, la complicidad o el sometimiento al poder de la maña.

La investigación de los Estados Unidos, debe estar reacomodando piezas en sus datos. Un tercio del total del huachicol movía Sergio Carmona a ciencia y paciencia de la 4T.

El caso de Sonora duele mucho porque Alfonso Durazo es presidente del Consejo Nacional de Morena, porque fue financiado en su campaña con dinero sucio, y porque pretendía el cargo de Secretario de Gobernación para la siguiente; el caso de Rocha Moya, conectado con el Cártel de Sinaloa, con todos los efectos en la guerra causada por la traición de los chapitos al Mayo Zambada.

Sergio Carmona era director de la aduana de Reynosa. De ese cargo emergió millonario y con el huachicol llegó a niveles de rey del mundo como en la ficción de Cara Cortada, de Brian de Palma con Pacino, pero Sergio comenzó a inquietar a sus padrinos de muy arriba.

Pero su poder ilimitado fue su perdición. “YO LES DOY A TODOS, PORQUE SI UN DIA ME AGARRAN, ME LOS LLEVO A TODOS” pero la magnitud de su amenaza lo puso afuera de una peluquería exclusiva en San Pedro Garza García, en Monterrey donde fue eliminado a tiros y final del problema, supusieron.

Los texanos investigan -dice Renán- como el huachicol financió las campañas en 8 entidades en que ganó Morena. Y el exlíder de Morena, lo sabía todo, Mario Delgado, hoy a cargo de la SEP, aparece en los datos porque operó esos recursos en campañas electorales.

El golpe por tanto es colosal, desleal de parte de Scherer, porque está a punto de hundir al movimiento en su cepa de dirigentes que enfrentan una oleada de lodo pestilente y muy sólido, no rumores.

El vínculo de Mario Delgado con Carmona, fue facilitado por Erasmo González, y consta en documentos en poder de Texas y de la inteligencia de México, también inficionada en la era del General Audomaro.

Los datos abundan en el nuevo libro y muestran como López Obrador que alardeaba del billete de a 200 en su bolsillo, era patrón de una economía criminal paralela, tenía millones y millones, en un golpe directo al Caudillo, un golpe que muestra que las invectivas de Trump contra el narco estado mexicano, no son resultado de sus invenciones.

El golpe es muy fuerte y muy inesperado. La presidenta con A, tendrá que hacer grandes malabarismos: No para justificar que una asistente limpie el calzado de Hugo Aguilar Ortiz, presidente del Supremo Tribunal de Justicia de la Nación, dizque de origen mixteco que está acostumbrado a la abyección con que el género femenino es tratado en usos y costumbres.

Esta vez, tiene que condenar a uno de los suyos, que era cercano, que instrumentó usos del poder y al perderlos regresó con una némesis que rebasa a Jesús Ramírez Cuevas, su uso de los datos llega a la médula, al corazón del Morenismo, y les clava una banderilla de fuego.

Porque a Ramírez Cuevas lo tunden con cifras como 2 mil 800 millones de presupuesto para el pasquín Regeneración que se regala en todo el país. Y los manejos de recursos millonarios a los medios, pasan primero con él. El extorsionador, acusa al estafador y viceversa.

¿Le alcanzará a la presidenta con A, con simples negativas a desmentir lo que ahora es un golpe tan duro y contundente contra el poder en el círculo rojo? ¿Tendrá Scherer datos de la campaña y tratos de Claudia? Demasiado peligroso para la dama.

Y Scherer, sin duda podrá ser considerado un traidor a la Patria y al movimiento, por evidenciar y dar nuevas luces nuevas y evidencias de lo que tanto se han empeñado en negar el contubernio entre Narco y Estado, que les permitió crecer exponencialmente y sujetar un tercio del país al pago de piso, plaza o permiso, a tener cuotas enormes de desaparecidos, panteones clandestinos y campos de exterminio, con un gobierno oculto que destruye, pero no aporta nada pero que daba triunfos electorales manchados de sangre y desaparecidos, a los que no se puede causar a Felipe Calderón.

Julio Scherer Ibarra, seguramente tiene todavía más ases ocultos bajo la manga, no todo lo que muestre el libro y son su seguro de vida.

No lo pueden tocar, ni con pétalo de una rosa porque sabe demasiado y rompió el bozal y el collar, ante una 4T que se cimbró con su venganza realmente el mundo no es tan ancho para que lo ocupen Ramírez Cuevas y Scherer Ibarra, porque su odio alimentó un desgaste enorme y un desprestigio inesperado, que causó gran perjuicio a Morena, con sello de la casa, para colmo.

Para mí es una venganza efectiva, fría, desproporcionada y con daños colaterales y miedo para muchos cuyos secretos penosos de contubernio salen a la luz.

La prensa quiere más, olfateó un asunto gordo y todos ofertan segundas y terceras partes de una denuncia que asegura la venta del libro como Best Seller. “Ni venganza, ni perdón”. Scherer Ibarra intenta justificar por increíble que parezca al caudillo AMLO, víctima de Ramírez Cuevas… lo pinta como un ignorante que manipuló el jefe de comunicación. Como sea salió de la gracia del Señor de Chiapas, porque de todos modos lo raspó.

Quizá, la presidencia compre todos los ejemplares, como antaño, dado que volvimos a los presidencialismos del pasado y haga una hoguera. “Grandeza” quedó opacada aún con la porra oficial, por la denuncia puntual, que nunca esperó López Obrador. Julio Scherer pasó de esta manera a la historia, pero no será gratamente recordado por sus correligionarios de antes.