
La siembra de odios
Editorial
El oficialismo en México sigue la ruta que los gobiernos de izquierda del mundo que es sembrar el odio y la discordia en los diferentes sectores sociales. No da razones para ello, solo impulsa las emociones y hace que un sector social odie a otros sectores. De esta manera tiene el control total de esa población, a la que puede manipular fácilmente porque su control se basa en la ignorancia. Esto queda perfectamente expuesto en un brillante artículo del escritor egipcio Alaa Al Aswany, que describe cómo se fomenta el odio usando la ignorancia. De ahí que vale leerlo textualmente. Su narrativa es brillante, elocuente y nos explica porque la izquierda en ocasiones logra tomar el control de las mentes de la población, como en su tiempo paso en Cuba y hasta en Venezuela.
El artículo en cuestión dice lo siguiente:
“El juez miró al hombre que había disparado contra el presidente egipcio Anwar el-Sadat y le preguntó con calma:
—¿Por qué lo mataste?
—Porque era seglar, respondió el asesino.
El juez frunció el ceño.
— ¿Qué significa “seglar”?
El hombre dudó un segundo.
—No lo sé.
En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al escritor Naguib Mahfouz.
—¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.
—Porque escribió una novela contra la religión.
—¿La leíste?
—No.
En una tercera sala, otro hombre enfrentaba cargos por asesinar al intelectual Farag Fouda.
—¿Por qué lo mataste?
—Porque no tenía fe.
—¿Cómo lo sabes?
—Está en sus libros.
—¿En cuál?
Silencio.
—No lo sé. No los he leído.
—¿Por qué no los leíste?
El hombre bajó la cabeza.
—No sé leer ni escribir.
En los tres casos, el patrón era el mismo:
* Se mataba por ideas que no se entendían.
* Se condenaba por palabras que no se habían leído.
* Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.
No era convicción. Era repetición.
No era fe. Era eco.
No era certeza. Era obediencia ciega.
La violencia no nació del pensamiento. Nació de la ausencia de él.
El odio no se propaga a través del conocimiento. Se propaga donde el conocimiento no llega. Y cada vez que una sociedad renuncia a educar no crea ignorantes, crea armas humanas que no saben por qué disparan, pero están dispuestas a hacerlo. Ese es el precio invisible de la ignorancia. Y siempre lo paga alguien que no hizo nada para merecerlo”.
Hoy en México vivimos una siembra de odio que separa y divide a los mexicanos. Nos hace creer que unos son buenos y otros son malos. Todo ello para tener el control político, porque poco les importan las consecuencias de que la sociedad está dividida, pero no por diferencias económicas o sociales, sino por el odio político aprovechando la ignorancia social. Están advertidos que si seguimos sembrando odios, pronto tendremos cosechas de terror.








