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¿“Cantinfleo” o ignorancia?

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“Para mí todas las ideas son respetables, aunque sean ideítas o ideotas”.

—Cantinflas

 

Por Sandra Karina Ibarra Carbajal 

Mario Moreno apodado “Cantinflas” fue un comediante que inmortalizó a un personaje inédito en el cine mexicano. Inventó el “cantinfleo” entendido como una forma de hablar enredada, plagada de redundancias, rodeos y aparentes contradicciones que dejaban a los interlocutores confundidos, empero que, en el fondo se trataba de mensajes nutridos de profundo sentido común que satirizaba al statu quo de las estructuras de poder en México. 

El carisma con el que articulaba sus cantinfleos, le permitía al personaje “salirse con la suya”, burlando a figuras de autoridad (policías, políticos, fiscales, jueces) en todas las aventuras que protagonizaba. La inmortalidad del personaje se nutre del aspecto histriónico, pero sobre todo de la genialidad del mensaje subyacente que retrataba a un sujeto que padeció condiciones de pobreza económica y a pesar de las amplias carencias de oportunidades en la estructura social; lo cierto es que, estaba dotado de un gran sentido común, valores, genialidad natural y creatividad para satirizar y desmontar los abusos de poder y la corrupción.

Quisiera decir que las intervenciones de la Ministra Ríos González en la SCJN se han destacado por ser “cantinflescas”, pero no puedo. Lo cierto es que, la calidad de sus expresiones en el Pleno del máximo tribunal del país, no le llegan ni a los talones a la genialidad de los diálogos y mensajes que protagonizó cantinflas. Lo que ha protagonizado Ríos González tiene un nombre claro: ignorancia.

No hay otra manera de ilustrar su lamentable muestra, que a través de la cita textual: “…una trabajadora doméstica no implica que sea una relación laboral, porque la relación laboral tiene que ver entre el sujeto que comete el delito y el que sufre la comisión del delito. E insisto, no significa, doméstica no acota, yo entiendo que todo mundo quiere señalar que se trata de relaciones familiares, pero una cosa son las relaciones familiares y otra, puede ser esa relación doméstica…”. No fue descontextualizada cuando ni siquiera desde la construcción lógica de sus enunciados es coherente con la utilización del sujeto, verbo y predicado para articular un mensaje que tenga un sentido lógico desde su estructura más elemental, esa que todas las personas aprendemos desde que somos infantes para poder comunicarnos entre la raza humana. 

Desde lo jurídico el análisis es catastrófico. Mezcla sin coherencia lógica ni correspondencia técnica conceptos del derecho laboral (relación de trabajo), con el familiar (concepto de familia), con el penal (sujetos activos y pasivos de un determinado delito). Asimismo, utiliza términos estigmatizadores ya erradicados tanto por la ley como por la jurisprudencia, tales como “domésticas” cuando en realidad se trata de una categoría reconocida en la ley federal del trabajo como trabajadoras del hogar. Tema que no es menor porque ese cambio de lenguaje derivó de largas luchas sociales de colectivos en pro de los derechos laborales de las mujeres que durante centurias han soportado discriminación estructural en ese sector de la fuerza laboral. 

Lo de Estela Ríos es ignorancia lisa y llana, no hay genialidad, sátira al statu quo, ni nada. Esa ignorancia que se despliega sin pudor desde uno de los cargos de alto calado en el país. El gran Cantinflas atinaría a decir “para mí todas las ideas son respetables, aunque sean ideítas o ideotas”, pero cuando éstas últimas se expresan desde un cargo público para el cual, no estás calificado, esa ignorancia se convierte en corrupción, esa que mata a un país desde el cáncer de la incertidumbre jurídica que desencadena una Suprema Corte ignorante y obediente al poder político absoluto del oficialismo.

*Jueza de Distrito del Poder Judicial Federal. 

Columnista y activista por la democracia y derechos humanos. 

X @sandrakarinai