
El desayuno, la comida que marca el resto del día
Por MaFe González
Después de varias horas de ayuno durante la noche, el desayuno es la primera fuente de energía que recibe el organismo para iniciar sus actividades.
Especialistas en nutrición coinciden en que una alimentación equilibrada durante las primeras horas del día ayuda a mejorar la concentración, el rendimiento físico y mental, además de contribuir al control del apetito durante el resto de la jornada.
La nutrióloga clínica María Fernanda González explicó que el desayuno es el primer aporte de nutrientes después del ayuno nocturno y juega un papel fundamental en el funcionamiento del organismo.
«Cuando una persona desayuna de manera equilibrada, proporciona a su cuerpo la energía necesaria para realizar actividades físicas e intelectuales. Además, ayuda a mantener estables los niveles de glucosa y evita episodios de hambre excesiva durante el día», señaló.
Un desayuno saludable debe incluir alimentos ricos en proteínas, fibra, frutas y líquidos, evitando el exceso de azúcares y productos ultraprocesados. Entre las opciones recomendadas se encuentran frutas frescas, avena, yogurt natural, huevo, pan integral y café o té sin exceso de azúcar.
Por su parte, el nutriólogo deportivo Carlos Martínez indicó que uno de los errores más frecuentes es sustituir el desayuno por una taza de café o simplemente omitirlo por falta de tiempo.
«Muchas personas creen que saltarse el desayuno les ayudará a controlar su peso, pero en realidad suele ocurrir lo contrario. Al llegar con demasiada hambre a la comida, es más probable que consuman porciones mayores o alimentos con alto contenido calórico», comentó.
Iniciar el día con un desayuno nutritivo no solo aporta energía, sino que también favorece hábitos alimenticios más saludables y un mejor bienestar general.
Opciones sencillas para comenzar el día
La nutrióloga González recomienda desayunos prácticos y balanceados que puedan prepararse en pocos minutos:
- Huevos revueltos con espinacas y tortillas de maíz.
- Avena cocida con plátano y nueces.
- Yogurt natural con frutas y granola baja en azúcar.
- Sándwich integral de pavo, queso panela y verduras.
- Licuado de leche, avena y fruta natural.
- Tostadas integrales con aguacate y huevo.
- Ensalada de frutas acompañada de semillas y yogurt.
«No se trata de preparar desayunos complicados, sino de elegir alimentos que aporten nutrientes de calidad y permitan mantener la energía durante varias horas», explicó la especialista.
Además de mejorar el rendimiento diario, mantener el hábito de desayunar puede contribuir a una mejor salud cardiovascular, favorecer el control del peso corporal y promover hábitos alimenticios más saludables.
Los expertos coinciden en que dedicar unos minutos cada mañana a una alimentación equilibrada es una inversión en bienestar, productividad y calidad de vida.









