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Explosivos, bulldozers y muro fronterizo: Tribus indígenas denuncian destrucción de sitios sagrados entre México y EE.UU.

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Por Redacción 

Líderes indígenas denunciaron que contratistas federales estadounidenses están utilizando dinamita y maquinaria pesada para abrir paso a nuevos tramos del muro fronterizo impulsado por la administración de Donald Trump, afectando territorios ancestrales y espacios considerados sagrados por comunidades nativas.

“Es sagrada para nosotros como la iglesia para ustedes”, expresó Norma Meza Calles, líder tribal Kumeyaay, al describir la relación espiritual que mantienen con la montaña conocida también como Pico Tecate.

La construcción del muro se ha intensificado tras la decisión del Departamento de Seguridad Nacional de eximir diversos requisitos ambientales y culturales para acelerar las obras en la frontera.

La CBP ha adjudicado contratos o iniciado la construcción de más de 966 kilómetros (600 millas) de nuevo muro fronterizo, con tecnología de vigilancia complementaria. Se planea o está en construcción un doble muro a lo largo de otras 596 kilómetros (370 millas).

En California, las detonaciones en Kuuchamaa han provocado desprendimientos de roca hacia territorio mexicano, mientras que en Arizona se reportó daño a un geoglifo indígena de más de mil años de antigüedad conocido como “Las Playas Intaglio”, ubicado en tierras ancestrales de la Nación Tohono O’odham.

“Fue una pérdida devastadora y totalmente evitable”, declaró el presidente tribal Verlon Jose, luego de que maquinaria federal alterara el sitio arqueológico.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos reconoció que el daño ocurrió “inadvertidamente”, aunque sostuvo que continuará la construcción de barreras y sistemas de vigilancia en distintos puntos de la frontera.

Actualmente, el gobierno estadounidense mantiene contratos o proyectos para cientos de kilómetros de nuevos muros fronterizos, con una inversión multimillonaria destinada a reforzar el control migratorio y el combate al tráfico ilegal.

Sin embargo, comunidades indígenas y ambientalistas advierten que el costo también alcanza sitios ceremoniales, corredores de vida silvestre y patrimonio cultural protegido.

“Es triste que estén desbaratando la montaña”, lamentó Meza Calles. “La lucha no la vamos a parar”.

Fuente: LA Times