
Impunidad y violencia: el reto pendiente para las mujeres en México
Por Ileana Bernal de la R.
Pese a las numerosas marchas, las protestas, la indignación, y sumados los discursos oficiales y avances legislativos, la violencia contra las mujeres en México continúa siendo una realidad latente y persistente; para la diputada de Movimiento Ciudadano, Gabriela Félix Bojórquez, el problema de fondo es claro: LA IMPUNIDAD.
Durante una entrevista en el noticiero «De Primera Mano» con el maestro Francisco Javier Ruiz Quirrín, la legisladora advirtió que la violencia hacia mujeres, niñas y niños no solo persiste, sino que en muchos casos se ha intensificado en los últimos años, mientras las instituciones siguen sin responder con eficacia.
“Los delitos son miles, millones, muchos de ellos afectan directamente a mujeres, niñas y niños, y aun cuando se denuncian, no todos terminan en sentencia. Ese es el gran problema: la impunidad”, señaló.
Las cifras respaldan esta preocupación, ya que de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, México registró 797 feminicidios durante 2024, mientras que miles de agresiones contra mujeres continúan reportándose cada año.
Además, la violencia familiar se mantiene como una de las principales causas de llamadas al número de emergencias, solo en el 2025 se registraron más de 492 mil llamadas al 911 relacionadas con violencia familiar, y Sonora se encuentra entre los estados con mayor número de reportes, con casi 40 mil casos registrados.
A esto se suma el dato de que al menos 10 mujeres son asesinadas diariamente en el país, en muchos casos en contextos de violencia doméstica o de pareja.
Para Félix Bojórquez, estas cifras reflejan una realidad que no se puede ocultar con discursos, “Mientras no se avance en justicia y no se cierren las brechas, las mujeres seguirán marchando y alzando la voz”, sostuvo.
Nuevas formas de violencia
La diputada también alertó sobre un fenómeno creciente: la violencia digital.
El ciberacoso, el bullying en redes sociales y la explotación sexual infantil en internet se han convertido en nuevas formas de agresión que afectan especialmente a mujeres y menores.
Diversos estudios advierten que México se encuentra entre los países con mayor consumo de pornografía a nivel mundial, un fenómeno que creció significativamente durante la pandemia de COVID-19, cuando el confinamiento incrementó el uso de internet y las plataformas digitales.
“Hoy el problema no es solo la violencia física, está el ciberacoso, la exposición de menores y la pornografía infantil en redes sociales. Son realidades que antes no veíamos con esta magnitud”, explicó.
Pero más allá de la violencia directa, la legisladora subrayó que las mujeres enfrentan desigualdades estructurales que siguen sin resolverse.
Uno de los ejemplos es el trabajo de cuidados (quedarse en casa), que continúa recayendo principalmente en las mujeres, lo que limita sus oportunidades laborales y económicas.
A esto se suma la brecha salarial y la falta de sistemas de apoyo como guarderías o estancias infantiles, programas que durante años facilitaron la incorporación de muchas mujeres al mercado laboral.
“Cuidar también es trabajo, y cuando el Estado no reconoce ese trabajo, las mujeres pierden oportunidades y quedan más expuestas a la violencia económica”, señaló.
Justicia rebasada
La diputada también cuestionó la capacidad del sistema judicial para responder a las denuncias.
Explicó que cada año decenas de miles de casos ingresan a los tribunales, muchos relacionados con conflictos familiares o violencia, pero la falta de jueces y recursos provoca retrasos y procesos inconclusos.
“La justicia está sobrepasada. No era un tema de cambiar jueces, sino de fortalecer el sistema con más salas, más personal y mejores investigaciones desde las fiscalías”, afirmó.
Una lucha que continúa
A más de siete décadas de que las mujeres obtuvieron el derecho al voto en México, Félix Bojórquez considera que la lucha por la igualdad está lejos de concluir.
Mientras las brechas persistan y la violencia continúe, sostiene, las manifestaciones seguirán siendo una herramienta de presión social.
“Llegará el día en que estas marchas ya no sean necesarias. Pero para eso necesitamos justicia, igualdad y acciones concretas, no solo discursos”, concluyó.








