Los beneficios son múltiples, practicado de modo regular y sin excesos, el ejercicio tonifica el cuerpo a múltiples niveles.
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¿Por qué es tan importante hacer ejercicio?

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Contrario de lo que creen muchas personas, el ejercicio no añade cansancio, sino lo disminuye, pues entrena al cuerpo a moverse con más eficacia y ayuda a liberarse de kilos y tensiones  

 

Por Dra. Marina Brauer

En la actualidad el sedentarismo se ha convertido en un problema a nivel mundial que afecta a miles de personas en todo el mundo. La OMSS, HA CONCLUIDO QUE LAS “FORMAS DE VIDA NO ACTIVA” son una de las diez causas principales de mortalidad en el planeta.

Por sedentarismo entendemos la ausencia de actividad física necesaria para que nuestro cuerpo se mantenga en un estado saludable. A primera vista, no parece causa directa de males y enfermedades, sin embargo lo es. El organismo humano está diseñado para ser ejercitado de forma regular y adaptarse así al medio que lo rodea. El mero hecho de realizar actividades “naturales” como cuidar plantas, o subir una cuesta o escaleras masajea nuestros órganos internos evitando de esta manera el estancamiento sanguíneo en ellos mejora sus funciones y ayuda al corazón a bombear la sangre. Además, la actividad física tonifica el sistema muscular que, al fortalecerse también reacciona con más fuerza de los huesos y los endurece previniendo la aparición precoz de su descalcificación es decir la osteoporosis.

La situación descrita llega acompañada de otra igualmente preocupante con el sedentarismo la proporción de grasa en el organismo es cada vez mayor en relación a otros tejidos. Esto duplica el riesgo de padecer enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la diabetes de tipo II (la que aparece con la obesidad) y el sobrepeso, patología que empieza ya en edades muy tempranas. Cabe reseñar también que las personas sedentarias tienen más probabilidades de sufrir estreñimiento, hipertensión arterial, várices, sensación de fatiga, dolores de espalda, muchas veces con el cortejo acompañante de ansiedad y depresión.

1.- Factor de riesgo cardiovascular:

Se ha comprobado que muchas enfermedades aparecen en personas con determinadas características. Por ejemplo, el cáncer de pulmón se da con más frecuencia en fumadores, y entonces se dice que el tabaco es un factor de riesgo para padecer cáncer de pulmón. De las famosas tres C que más mortalidad causan en nuestra cultura occidental (corazón, cáncer y carretera), el sedentarismo está relacionado estrechamente con la primera de ellas, las enfermedades del corazón también denominadas cardiovasculares, pues afectan tanto a corazón como a los vasos sanguíneos.

Los factores de riesgo que favorecen dichas enfermedades son bien conocidas por todos. Y muchos de ellos los estamos consiguiendo eliminar de vida. Por ejemplo, muchas personas son cada vez más conscientes de la necesidad de ir abandonando el hábito de fumar, controlar la hipertensión arterial y las cifras de azúcar en la sangre (diabetes), consumir muy poco alcohol y evitar el exceso de colesterol en la dieta. Todo esto ya se va haciendo, y las estadísticas van bajando muy lentamente debido que a partir de que la mayoría de las personas incluyendo a los menores han hecho de su vida un excesivo sedentarismo con el uso de los dispositivos computadoras celulares.

2.- Al contrario de lo que creen muchas personas, el ejercicio es una actividad que no añade cansancio, sino lo disminuye, pues entrena al cuerpo para que se mueva con más eficacia y ayuda a liberarse de algunos lastres, sean en forma de kilos, tensiones psíquicas o residuos metabólicos.

Además, al estar sentados, el corazón tiene que realizar un esfuerzo para propalar la sangre hacia todos los rincones del cuerpo y seguidamente ha de hacer más trabajo para que la sangre retorne a él y sea oxigenada por los pulmones. Curiosamente, uno de los órganos que más porcentaje de oxígeno y glucosa consume, es nuestro cerebro, está ubicado por encima del corazón y éste debe empujar la sangre hacia arriba en actividades como el trabajo frente a una computadora. En cambio, cuando nos movemos por ejemplo cuando caminamos o vamos en bici, la presión que ejercen los músculos sobre los vasos sanguíneos ejerce un efecto de bombeo que le echa una mano nada despreciable al corazón. Por ejemplo, las piernas tienen venas superficiales (las que vemos cuando se convierten en várices) y venas profundas. Éstas últimas discurren entre músculos más superficiales, como los gemelos, y los ubicados en planos más profundos. De esta manera al caminar estamos bombeando literalmente sangre venosa hacia el corazón y este lo agradece. 

3.- Otro punto importantísimo es que el ejercicio quema reservas corporales que están almacenadas en forma de grasa. Es decir, el ejercicio aligera nuestros cuerpos.

En cambio, el sedentarismo va de la mano del sobrepeso y obesidad. En la práctica se trata de una cuestión muy parecida a los ahorros. Introducimos dinero aumenta el saldo. Introducimos dinero y no lo gastamos, aumenta más el saldo igual sucede con el cuerpo. Comemos un poco más de la cuenta, aumentan las reservas. Comemos todavía más y no gastamos calorías, aparece el sobrepeso.

Por lo tanto, conviene desarrollar actividades sencillas para combatir el sedentarismo. Una alimentación equilibrada y ajustada a los requerimientos individuales es fundamental. Cada persona tiene unas necesidades que debe cubrir con una dieta variada, formada por alimentos frescos y nutritivos lo más posible.

Hay que desterrar los alimentos enlatados, desvitalizados y con exceso de aditivos químicos. El propio ejercicio contribuye a ello, pues despierta una mayor conciencia y sensibilidad corporal que incluye también al paladar. Y sobre todo hay que llevar una vida activa. Es decir, realizar asiduamente algún tipo de actividad física, ya sean paseos diarios, carreras de quince minutos, realizar rutas en bicicleta o, simplemente a través de pequeños ejercicios hechos en casa. No es imprescindible acudir a un gimnasio, un estadio o una piscina, pero en esos lugares se cuenta con el apoyo del grupo y el impulso del entorno fundamentales para ciertas personas. La interacción con los demás, el intercambio de experiencias, los consejos que pueden darse y recibirse, todo ello puede ser tan estimulante como el propio ejercicio en sí y ampliar el círculo de relaciones.

Otras personas preferirán el trabajo individual en su vivienda o un parque de los alrededores. Lo cierto es que la mayoría de los beneficios que brinda el deporte se pueden conseguir con actividades en casa. El ejemplo más adecuado quizá sea el yoga, o el chi-kung, estas técnicas consiguen mover la sangre del cuerpo, desbloqueando las articulaciones, estirar los músculos y eliminar tensiones, es un espacio menor de dos metros cuadrados. Sólo se precisa de un tapete destinado para tal fin y tener la precaución de haber hecho ya la digestión de los alimentos.

Los beneficios son múltiples, practicado de modo regular y sin excesos, el ejercicio tonifica el cuerpo a múltiples niveles.

Reduce el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular y de sufrir obesidad, dos motivos de peso para conservar la salud.